Horacio Molina: “Nuestros trabajos quieren impulsar políticas que faciliten la financiación a los empresarios más vulnerables”

Horacio Molina es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y Licenciado en Derecho. Profesor titular de la Universidad Loyola Andalucía y director del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad. El profesor Molina ha estado recientemente en Washington asistiendo a un Grupo de Trabajo del Banco Mundial sobre el impacto de los sistemas públicos de garantía de crédito para pymes. Sobre este encuentro y otros asuntos relacionados con la financiación de empresas hemos hablado con él.

¿Se vislumbra en el horizonte un endurecimiento de las condiciones financieras a corto plazo para las empresas?

En principio, el concepto de condiciones financieras es muy amplio. Si por él nos referimos al volumen de crédito disponible para las empresas, no preveo una restricción al crédito por menor liquidez en el sistema financiero. Hoy, no se dan cita las circunstancias previas a 2007 y que determinaron la crisis financiera.

En los episodios con menor flujo financiero a las micro y pequeños empresarios, diversos estudios han puesto de manifiesto que los sistemas de garantía han jugado un papel contracíclico, emitiendo más garantías que permitiesen acceder a un crédito “huidizo” hacia las pymes.

“A corto plazo, no preveo un cambio radical en las condiciones financieras de las empresas españolas”

Si por endurecimiento entendemos un alza del tipo de interés, habría que responder que depende del ámbito económico. A corto plazo, no preveo un cambio radical en las condiciones financieras de las empresas españolas. En EEUU ha comenzado un proceso de subida de tipos paulatino que obedece a una retirada gradual de estímulos a la economía. Sin embargo, en Europa es previsible que se mantenga esta política monetaria expansiva, entre otras razones porque no existen tensiones inflacionistas.

Esta política es positiva para la financiación de las empresas; si bien tiene sus “víctimas” como son los ahorradores de perfil conservador o la banca comercial. Los bajos tipos de interés tienen un efecto negativo en la cuenta de resultados de la banca comercial pues su modelo de negocio se resiente al reducirse el margen de intereses, dado que no obtienen los diferenciales de rentabilidad en las actividades de captación de recursos a sus clientes. En definitiva, este escenario no es ideal y obedece a un contexto de recuperación de la actividad económica. Cuando esas nuevas coordenadas se den cita, es previsible una subida de tipos.

¿Está de acuerdo en que se pueda hablar de “burbuja de crédito”?

La crisis financiera ha supuesto un gran shock en las entidades de crédito. Estas han visto cómo sus cuentas de resultados se han visto sacudidas por el saneamiento de sus balances. Por otra parte, los requerimientos de capital y los test a la banca han llevado a estas entidades a un saneamiento de sus carteras de crédito.

La actividad económica está creciendo paulatinamente pero no a los niveles que condujeron a una sobreexposición, especialmente acentuada en el sector de construcción e inmobiliario. La relajación en la política financiera obedece a razones diferentes. Normalmente, los bancos centrales tienden a actuar menos en periodos de boom y a estar más activos en periodos de crisis, pues el puzzle no sólo contiene la pieza de la estabilidad financiera, la del crecimiento también es relevante.

“Estamos en mejor disposición para afrontar los riesgos de crédito que en el pasado, la crisis ha dejado algunas lecciones aprendidas”

En relación a qué se está haciendo para evitar estas burbujas de crédito, el Comité de Basilea ha revisado los criterios para medir el riesgo de crédito y para el buen gobierno de las entidades de crédito. Al fin y al cabo, el endeudamiento excesivo de la banca o las empresas tiene una de sus causas en un débil funcionamiento del gobierno corporativo. El reto es la vigencia efectiva y lo más generalizada posible. A la banca, en Europa, se le somete a unos estrictos tests de solvencia.

Por otra parte, en 2018, entra en vigor la nueva normativa contable internacional que rige el reconocimiento de las pérdidas de valor en los créditos y que pretende que la información tenga un carácter más predictivo al sustentarse en un modelo de pérdidas esperadas, en lugar del modelo de pérdidas incurridas.

En definitiva, en mi opinión, estamos en mejor disposición para afrontar los riesgos de crédito que en el pasado; la crisis ha dejado algunas lecciones aprendidas.

¿En qué situación está la armonización contable en la UE?

La información financiera de calidad es muy importante para que las entidades de crédito puedan tomar decisiones eficaces. El movimiento de armonización contable mundial es la respuesta obvia, aunque políticamente muy compleja, a un mundo financiero más globalizado. En principio, estas normas han ido dirigidas a las grandes empresas, cotizadas, bancos y entidades de seguros. Sin embargo, no es menor el esfuerzo que se ha hecho para implantar la Norma Internacional para Pymes que está vigente en más de 60 jurisdicciones. La vigencia efectiva de esta norma supone que los aportantes de fondos, fundamentalmente las entidades de crédito, tomen decisiones de mayor calidad.

En Europa, el Reglamento 1606/2002 puso las bases para adoptar la normalización contable internacional en el marco de la Unión Europea. Desde 2005, fecha de adopción en la UE de las Normas Internacionales de Contabilidad, la información financiera de los grupos de sociedades que cotizan en mercados de valores es homogénea en todos los estados de la Unión y es comparable con la práctica totalidad de las jurisdicciones a nivel mundial: son las normas internacionales de información financiera una vez han sido adoptadas por la Unión Europea. El proceso de adopción, salvo en muy puntuales ocasiones, es respetuoso con los pronunciamientos internacionales.

“En breve se modificarán algunos aspectos sobre la normativa de ingresos, instrumentos financieros y próximamente se reformará la normativa sobre la contabilidad de arrendamientos”

Las cuentas individuales de las empresas, cotizadas o no, y la de los grupos de empresas que no cotizan dependen de la decisión que se adoptase en cada país y aquí el abanico es más amplio, sometiéndose a las más laxas prescripciones de la Directiva contable de 2013. En Europa, no se obliga a aplicar la NIIF para las Pymes. En España, por ejemplo, se mantiene la soberanía sobre la normativa contable, siendo sometida a una revisión periódica que la mantiene muy normalizada con la normativa internacional.

De hecho, este año se han incorporado algunos cambios en el Plan General de Contabilidad a raíz de la aprobación de la citada directiva, siendo el más relevante la amortización del fondo de comercio; pero la influencia de las Normas Internacionales es evidente y en breve se modificarán algunos aspectos sobre la normativa de ingresos, instrumentos financieros y no a mucho tardar se reformará la normativa sobre la contabilidad de arrendamientos.

Esta información de calidad, unida a un cuadro institucional que dota de vigencia efectiva al sistema de información y el acceso a través de los registros públicos, facilita tremendamente el flujo del crédito.

¿En qué consiste la línea de trabajo de investigación en la que participa sobre sistemas públicos de garantía de crédito para las pymes?

La financiación de la pequeña y mediana empresa es uno de los problemas que habitualmente aparece en los estudios de coyuntura o barómetros que se publican. La dificultad en el acceso al crédito, especialmente derivados de la carencia de garantías suficientes y de calidad, es recurrente pero especialmente grave en contextos de crisis financiera como la que hemos vivido en los últimos años. Esto provoca que empresarios con proyectos viables no puedan acceder al crédito, por carecer de garantías, o lo hagan en unas condiciones muy desfavorables, cuando estas garantías no son de calidad.

Hemos de recordar que las entidades de crédito calculan su consumo de recursos propios, entre otras variables, en función de la calidad de las garantías ofrecidas por los prestatarios. Para evitar este fallo en el mercado de crédito, surgieron iniciativas públicas y privadas destinadas a otorgar garantías de calidad a los empresarios con proyectos viables, pero sin suficientes garantías. Estas instituciones responden en muchos contextos, como el latinoamericano o la Europa del Este, a políticas públicas.

En resumen, esta actividad forma parte de la línea de investigación sobre financiación de la pyme, dentro del grupo de investigación sobre gestión económica de la pyme de la Universidad Loyola Andalucía.

¿Desde cuándo se investiga y qué otros trabajos previos se han desarrollado?

Desde el año 2004, en ETEA primero, en la Fundación ETEA después y finalmente en la Universidad Loyola Andalucía, hemos trabajado sobre sistemas de garantía de crédito. En 2004, Pablo Pombo, antiguo alumno, inscribió su proyecto de investigación para hacer el doctorado sobre esta materia, tratando de dotar de contenido científico a su ya vasta experiencia en el sector en España y sus numerosas consultorías a Gobiernos en el ámbito latinoamericano. El equipo está formado también por Jesús Ramírez. En algunos trabajos han colaborado profesores como Marta de Vicente, Jesús Gallurt y Antonio Barral. Actualmente, tenemos un doctorando, Jorge López Cubero, que se encuentra investigando en este tema.

Este grupo ha publicado una serie de trabajos. Los hitos más relevantes que marcan la trayectoria comenzarían en 2007 con la consecución del II Premio Unicaja de Investigaciones Económicas, por el estudio de los sistemas de garantía en Europa. En 2013, realizamos en el marco de la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación un estudio para el Banco Interamericano de Desarrollo sobre los sistemas de garantía en Latinoamérica. En 2015, Pablo Pombo, entonces secretario de la Fundación ETEA, participó en un Grupo de Trabajo del Banco Mundial que dio lugar a la formulación de los Principios para el Diseño, Implantación y Evaluación de los Sistemas de Garantía Públicos. Y ahora en 2017, este segundo grupo de trabajo.

¿Cuál es el impacto social de estos trabajos?

Nuestros trabajos pretenden ayudar a los policy makers en el diseño de políticas que permitan el acceso a la financiación a los empresarios más vulnerables. Tratamos de potenciar la consolidación el crecimiento de unidades empresariales que generan un tejido que cohesiona las sociedades.

Anualmente, y desde hace 21 años, miembros de nuestro equipo de trabajo lideran el foro iberoamericano del sector de las instituciones de garantía. Estas instituciones en muchos países se encuentran insertas o coordinadas con la banca de desarrollo nacional por lo que son agentes relevantes en el desarrollo económico.

Nuestra presencia en los últimos foros ha sido cada vez más notable gracias al apoyo de la Fundación ETEA y de la propia Universidad Loyola Andalucía. En estos foros, la Universidad Loyola Andalucía se encuentra en el debate sobre la mejora de la gobernanza de las instituciones, el control de riesgos, la mejora de la información para la toma de decisiones y en la promoción de este ámbito de estudio entre académicos latinoamericanos.

En Washington, han trabajado sobre el desarrollo de un marco para la medición de la adicionalidad ¿Qué es la adicionalidad y por qué es importante medirla?

Los sistemas de garantía de crédito son entidades sin ánimo de lucro. El excedente o resultado permite consolidar su solvencia y es un requisito para garantizar la sostenibilidad; pero su razón de ser es el servicio al empresario a través de la cooperación con el sector financiero. La actividad de los sistemas ha de generar mecanismos de información que permitan evaluar si están concediendo garantías que permiten que se movilice un crédito que de otra manera no se produciría. Cuando se genera dicho crédito extra, afirmamos que existe adicionalidad financiera.

Este crédito adicional generará un impacto en variables económicas: ingresos, empleo, inversión en activos fijos, patentes registradas, mejora en la tasa de supervivencia de las empresas, etc. Esa adicionalidad derivada de la financiera, se denomina adicionalidad económica. Finalmente, la adicionalidad económica generará un impacto macroeconómico porque las empresas beneficiarias del crédito, garantizado por una institución de garantía, producirán un crecimiento extra en otras unidades empresariales, en los particulares y en el sector público (por ejemplo, vía impuestos). Este conjunto de mediciones debe ayudar a los policy makers a evaluar la rentabilidad de estas políticas.

El reto es que las entidades mejores sus sistemas de reporting, complementando la información financiera clásica con esta dimensión nuclear de su actividad.

 

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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