Hacia una Psicología Ética de la felicidad

Por el 27 abril 2015

El Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía ha celebrado, recientemente, en el Campus de Sevilla el Seminario Philosophy and Social Sciences: Ethics and Happiness. Con el propósito de investigar la relación entre la Ética y la felicidad humana en la obra la Ética a Nicómaco, de Aristóteles.

A partir de esta interesante e importante finalidad y perspectiva de dicho Seminario, plantearemos una serie de claves u horizontes que son básicos e imprescindibles en la historia y actualidad del pensamiento, de la Filosofía y de las Ciencias Sociales.

Podemos considerar a la Filosofía y Ética de tipo aristotélica en el horizonte del eudemonismo y de los fines. Esto es, el ser humano anhela y busca la  felicidad, ya que es lo que más propio de su humanidad, a lo que está llamado por su propia naturaleza humana.

En este horizonte y sentido, la felicidad no reside propiamente en lo material-económico como puede ser el dinero o los recursos de cualquier tipo. Ya que esto es solo un simple medio para el fin último que es la vida feliz, característica del ser humano.

Dicha felicidad se va logando en la meditación y contemplación de la sabiduría, del conocimiento y de la reflexión. Pero no es, únicamente, la contemplación o la vida reflexiva e intelectual  la que posibilita la felicidad sino, asimismo, la vida virtuosa y ética. La existencia feliz se va alcanzando en las virtudes y valores o experiencia moral, tales como la prudencia, la fortaleza y, principalmente, la justicia que es la primera virtud aristotélica.

Felicidad personal

Como se observa y se plantea desde esta filosofía, la felicidad personal se va logrando en la virtud ética-política de la justicia y de la búsqueda del bien común. Y es que, como nos enseña Aristóteles, la persona como ser comunicativo y dialogo con los otros es, por naturaleza, un ser social y político.

Y su felicidad personal se localiza, por tanto, igualmente en el marco de la felicidad política que hace posible, asimismo, la realización personal al procurarle el bien y la justicia, esenciales para esta constitutiva vida social y política del ser humano.

Estas perspectivas e inter-relaciones entre la persona y sociedad, entre la felicidad personal y sociopolítica, las traté de profundizar en mi Tesis Doctoral en Ciencias Sociales, de la que hice una reseña en este espacio, y como intenté mostrar está en lo más valioso y cualificado de dichas Ciencias Sociales.

Así, la Psicología con sus diversas materias o disciplinas, como es la Evolutiva o del Desarrollo humano y de la Educación, la Psicología social, etc. o corrientes como las humanistas, positivas o personalistas: nos muestran como el sentido o realización y felicidad personal se adquiere en la inter-relación con los otros, con la comunidad y sociedad-mundo; en la adhesión a unos ideales o valores, virtudes y sentimientos (experiencias) como el amor fraterno, la empatía compasiva y la vida solidaria, el compromiso por la paz y la justicia con los pobres.

La vida feliz y libre, la verdadera autonomía, se va realizando en estos valores universales, en el servicio y responsabilidad comprometida por un mundo más fraterno, pacífico y justo, en la defensa y promoción de la vida, dignidad y liberación integral con los pobres de la tierra. Y, en esta línea, la felicidad y el desarrollo personal del ser humano, igualmente, está posibilitado por los grupos y contextos humanos e históricos, por la cultura y las estructuras sociales, por los sistemas políticos y económicos.

Esta inter-relación entre la conciencia y la vida social, la acción y la estructura, el mundo de la vida y el sistema…, como apuntamos, es clave esencial en lo más cualificado de la Teoría Psico-Social, de la Sociología y de las Ciencias Sociales en general.

De ahí que, como nos muestran los estudios sociales, las personas que van experienciando una felicidad real, que van adquiriendo un profundo sentido de la vida, son aquellas que tienen unos ideales o valores y sentimientos más hondos, más éticos y espirituales.

Son esos seres humanos que entregan su vida al servicio, compromiso y militancia por una existencia fraterna, en la lucha por la paz y por la justicia liberadora con los pobres, oprimidos y víctimas de la historia. Y, de forma inter-relacionada, aquellas sociedades y realidades históricas más fraternas, más pacíficas y justas, con más equidad e igualdad, son las que procuran y van alcanzando un desarrollo personal y humano más idóneo, una mayor felicidad y salud integral (física y psicológica, social, ética y espiritual).

Como nos muestran dichas investigaciones sociales, en aquellas relaciones, estructuras y sistemas históricos inhumanos e injustos. Tales como son los fascismos y totalitarismos, el comunismo colectivista o colectivismo de tipo leninista-stalinista y, en especial (porque es el que más ha predominado y se impone), el liberalismo economicista, el capitalismo: se produce más infelicidad, deshumanización e injusticia.

Si queremos pues, de verdad, que haya felicidad y realización tendremos que, de forma simultánea y co-relacionada, promover el cambio o la conversión personal y la transformación de las estructuras sociales, de los sistemas políticos y económicos que, como el capitalismo, causan el individualismo y relativismo nihilista. Con su  cultura consumista y materialismo hedonista, los ídolos del poder y de la riqueza.

Como son el beneficio, el mercado y la competitividad erigidos en falsos dioses. Todo lo cual genera el sin sentido e infelicidad, la obscena desigualdad e injusticia del hambre y de la pobreza que, a su vez, es motivo de lacras como: el genocidio silencioso de los migrantes muertos en mar; la trata y esclavitud de las personas o trabajadores explotados; la destrucción de ecosistemas y regiones como la ocurrida ahora en Nepal y que siempre afecta los más pobres; etc. La Iglesia y el Papa Francisco así lo enseñan.

Agustín Ortega

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

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