¿Hacia una coordinación territorial de políticas industriales?

Por el 29 junio 2015
Coordinación territorial de políticas industriales
Pie de foto +

La política industrial ha sido históricamente importante para nuestro país. Durante décadas promovió un ritmo industrializador muy acelerado a partir de la empresa pública (INI), facilitando una expansión productiva intensiva en el uso de capital físico. Se ha criticado mucho su actuación durante el período autárquico y su “fetichismo industrializador”. Sin embargo, uno se pregunta si alguna potencia económica en el mundo ha logrado propulsarse a partir de una especialización basada en el sector primario, alternativa defendida por algunos historiadores.

En cualquier caso, la última recesión económica ha suscitado nuevos interrogantes sobre la necesidad de una coordinación pública, microeconómica y apegada al territorio, de la actividad industrial española. Actividad hoy en día proporcionalmente muy menguada con respecto a otros países de nuestro entorno, como Alemania.

Todo apunta a que el vigor del empleo industrial ha servido para mitigar el impacto negativo sobre el conjunto del empleo de cada región. ¿Por qué ha sido así? Se piensa que el sector industrial es capaz de promover la difusión del conocimiento tecnológico con especial intensidad, añadiendo cotas superiores de productividad a toda actividad primaria, secundaria o terciaria, lo que permite al territorio competir internacionalmente y resistir los embates adversos del ciclo económico.Esta constatación ha hecho a algunos volver de nuevo la mirada sobre una vieja cuestión de nuestra política económica: ¿es necesario replantearse, o más bien resucitar, el debate sobre una política industrial en España?

Parques tecnológicos

Durante las dos últimas décadas se había impuesto la idea de que el estado debía limitarse, en el ámbito de la estrategia competitiva, a mantener un entorno macroeconómico estable que permitiera a la iniciativa privada florecer sin sobresaltos. Todo se fiaba en este terreno a la actividad de una “mano invisible”, que para muchos pasaba por ser también inaudible y hasta inexistente. Sin embargo, ya desde comienzos de los años 90 había venido consolidándose todo un sistema internacional de parques tecnológicos; mostrando cómo la interacción entre la iniciativa privada emprendedora y la regulación creativa de flujos de conocimiento, crédito, transporte,… podía determinar el rango de los actores económicos territoriales. Sólo algunas comunidades autónomas españolas fueron capaces de ofrecer propuestas a largo plazo en este sentido. Pero algunas de ellas, como el País Vasco o Navarra, sí parecen haberse rearmado para afrontar períodos de “vacas flacas”.

Hoy ya nos parece ineludible, en palabras del economista Luis Garicano, alejarnos del “capitalismo de amigos” y comenzar a premiar el mérito individual y colectivo. Por esta razón existen voces en nuestro panorama político clamando porque sea todo el entramado de la economía española el que, por fin, se vertebre a partir de ese “sistema internacional de parques tecnológicos”. Pero para ello no basta con mimetizar lo que hace el vecino aventajado, sino especializarse de acuerdo con las ventajas productivas locales que ya se tienen.

En este sentido se plantea una pregunta: si el conocimiento y los factores productivos se desplazan de un sitio a otro en un espacio globalizado, ¿existe lugar para una coordinación flexible de dicho sistema de “parques tecnológicos” a nivel supra-regional? ¿Podría comenzarse, por ejemplo, a nivel estatal? ¿Podría llegarse después a un nivel europeo, más allá de iniciativas de cooperación bilateral?

Adolfo Cristóbal

Adolfo Cristóbal

Profesor auxiliar del Departamento de Economía. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Alcalá (Madrid), y Titulado Superior en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona y Boston University, es Doctor en Economía por la Universidad Carlos III de Madrid. Becario de La Caixa para realizar estudios de postgrado en EE.UU. Ganador del premio Rosenstein Rodan concedido por el IDE, Boston University. Ha sido profesor ayudante en Tbilisi (Georgia) y Ekaterinburgo (Federación Rusa), además de profesor visitante en los Emiratos Árabes Unidos. Investigador en temas relacionados con el crecimiento económico, la movilidad de factores productivos y la formación de capital humano.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>