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Análisis de la filosofía y espiritualidad que nos transmiten los pueblos indígenas.

Filosofía andina, espiritualidad e interculturalidad

Este artículo tiene su raíz en mi participación e intervenciones que he realizado en el Seminario “Fundamentos sobre los saberes y conocimientos andinos, para construir el sistema de educación superior con enfoque de interculturalidad”.

Se celebró en la Universidad Nacional de Educación (UNAE, Ecuador), donde actualmente trabajo como profesor e investigador. En dicho seminario, estuvimos conociendo e investigando con más profundidad la filosofía y espiritualidad que nos transmiten los pueblos indígenas, la cosmovisión y vivencia andina para desarrollar una praxis educativa, ética y social con una perspectiva intercultural.

Esta filosofía y espiritualidad está dotada de una antropología y cosmología solidaria e integral que incluye las diversas dimensiones del ser humano, de la realidad de la naturaleza y del cosmos. Frente al idealismo e individualismo relativista, la epistemología y cosmovisión andina gira en torna a lo real de la naturaleza con su orden, armonía y dinamismo. De esta forma, la persona y la realidad se reconocen en esta naturaleza, en la realidad bioecológica, humana, comunitaria y cosmológica en el que todo se relaciona, confluye e interactúa.

Por lo tanto, hay que respetar y cuidar toda esta vida y naturaleza ambiental, cósmica, del ser humano y de la comunidad que se expresa en la diversidad, dualidad del hombre con la mujer que se abren a la vida con los hijos, la familia, el ámbito socio-comunitario y ecológico. En el ser humano se muestra así su naturaleza bioecológica y comunitaria con la fecundidad de la vida, de la naturaleza, de la familia y del pueblo en el que vive enraizado en la trascendencia, en el Dios creador de la vida.

Espiritualidad y ética del cuidado de la vida

Es el Sumak Kawsay y Suma Qamaña (buen vivir de los pueblos) que expresa toda esta armonía, orden y equilibrio entre el ser personal, los otros, la comunidad, la pacha mama (la fecundidad de la tierra) y Dios mismo con una vida espiritual, ética y social.

Se trata de la espiritualidad y ética del cuidado de la vida en todas sus fases, estadios, formas y dimensiones desde el momento de la concepción hasta el final de la existencia. Estos valores y principios irrenunciables de la vida en la dualidad hombre-mujer con la familia e hijos, la comunidad y el ámbito ecológico: son sagrados e inviolables.

Nos lo muestran asimismo lo más valioso de las ciencias, de la filosofía y se enraízan en el propio ámbito espiritual desde el Dios de la vida y Creador. Dios está presente y actuante en todo el cosmos y naturaleza dando la vida, cuidando de todo este equilibrio bio-ético y ecológico que no se puede romper; frente a toda colonización dominadora, utilitarista, tecnocrática, individualista, relativista y hedonista.

Esta auténtica ecología de saberes e integral une la razón e inteligencia vital con el corazón, con la vida afectiva, los sentimientos y valores de reciprocidad, fraternidad/sororidad y solidaridad bio-ética, social y ecológica. Es una epistemología de la razón cordial y desde el Sur con una inteligencia emocional, sentimental  y ética que experiencia la comunión del amor fraterno, empático, compasivo y solidario con los otros, con el grito de los pobres y el clamor de la tierra.

Ejerciendo una ética de la responsabilidad y de este cuidado de la vida, de las comunidades y la pacha mama para una promoción y liberación integral del mal, la desigualdad e injusticia. Tal como está imponiendo actualmente el neoliberalismo y el capitalismo que domina, depreda y destruye esta vida de los pueblos y de la naturaleza. El buen vivir se manifiesta en una existencia austera, sobria y solidaria en la reciprocidad de la vida, de los bienes y de la equidad con los pueblos, con los pobres y con el hábitat ambiental. En oposición a los ídolos de la riqueza-ser rico y del poder, del tener, de la vida del lujo y el consumismo.

Como se puede observar, toda esta filosofía y espiritualidad nos muestra un auténtico rostro de lo ecológico, de lo humano y espiritual que posibilita el diálogo y encuentro inte-cultural, ecuménico e inter-religioso. Por el que se acoge lo bueno, verdadero y bello de los otros. En las diversas tradiciones morales, culturales espirituales y religiosas se expresa toda esta antropología y ecología integral. De ahí todas las potencialidades de una espiritualidad global y ética mundial en la solidaridad, la paz y la ecología integral.

Una cultura y pensamiento crítico-ético descolonizador del dominio que ejerce el sistema económico (mercado), político (estado) e ideológico sobre  la vida de los pueblos con la imposición de dicho individualismo relativista, utilitarismo y hedonismo.

Se posibilita así una auténtica política al servicio del bien común más universal con una democracia ética, participativa, autogestionaria, cosmopolita y ecológica. Lo cual orienta a una economía popular y solidaria, al servicio de las necesidades y condiciones para el buen vivir de los pueblos con un trabajo decente.

Filosofía de las comunidades andinas

En contra de toda esta colonización del capital extractivista y depredador, de la economía financiera-bancaria usurera y especulativa, del estado e ideologías que impiden la vida y la ecología integral. Por todo ello, frente a toda a la actual cultura de la muerte y del individualismo posesivo, estas comunidades andinas e indígenas con su filosofía y espiritualidad son uno de esos lugares y realidades de vida, liberación integral y esperanza que le queda a la humanidad.

Como afirmó el Papa Francisco en su último viaje a América Latina, las comunidades indígenas son

“memoria viva de la misión que Dios ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común. Son interlocutoras y protagonistas en la preservación de sus culturas originarias ante los nuevos colonialismos… Muchos han escrito y hablado sobre ustedes. Está bien que ahora sean ustedes mismos quienes se autodefinan y nos muestren sus identidad…. Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las iglesias locales amazónicas, para plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena”.

Francisco denuncia el neo-extractivismo (petróleo, madera, oro, monocultivos…) que degrada la naturaleza y asfixia a los pueblos originarios. Y pide espacios de respeto y diálogo intercultural, con la protección para todos estos pueblos indígenas.

Autor

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

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