Agenda

Noticias

Sevilla

Córdoba

La verdadera historia de «Operación Palace»

Este pasado domingo ocurrió en televisión un acontecimiento un tanto diferente y único. La Sexta decidió emitir en su conocido prime time del domingo noche un programa especial dedicado al 23F, que vendría a cubrir esa necesidad de la audiencia televisiva por revivir o “celebrar” un año tras otro un determinado evento del calendario español.

La emisión, ubicada concienzudamente en la franja horaria estrella de Jordi Évole, no debía de entenderse como un capítulo más del programa Salvados. De hecho, tanto la cadena como el propio Évole se han referido al episodio como un especial.

Operación Palace

El programa, bautizado como Operación Palace, se centraba en los entresijos y tejemanejes que habían supuesto la planificación y posterior desarrollo del golpe de estado del 23F. El discurso era muy claro desde el principio: todo lo que creíamos hasta entonces cierto era uno de los mayores teatros organizados por la Monarquía y Estado español.

El supuesto documental contaba con las declaraciones de varios periodistas como Iñaki Gabilondo o Fernando Ónega, y la participación, entre otros, del director de cine José Luis Garci.

Con un discurso narrativo muy bien orquestado, Évole a la dirección del proyecto combinaba las declaraciones de personalidades reconocidas, que daban fe de los eventos, con una voz en off testimonial que hilvanaba poco a poco el sorprendente (y quizás algo absurdo) discurso.

Además, la utilización de fotografías, grabaciones e incluso planos y documentos añadía un plus de credibilidad al asunto. En realidad, los códigos narrativos del documental se encontraban todos juntos en esta coctelera televisiva. Sin embargo, la mentira se destapó al final del programa, con una sucesión de tomas falsas, un mensaje en forma de títulos y unas declaraciones del propio Évole en la web de La Sexta.

Manipulación mediática

En realidad, se trataba de un mockumentary o falso documental, ese género que se sirve precisamente de los códigos preestablecidos del documental para (y aquí viene la vuelta de tuerca) presentar hechos o historias que no son nada ciertos. Es un ejemplo más de manipulación mediática utilizando el lenguaje audiovisual.

La repercusión en redes sociales y, sobre todo, en Twitter, no se hizo esperar. A través del hashtag #OperaciónPalace, los españoles comentábamos en directo las numerosas declaraciones del programa, las sorpresas y documentos que se nos presentaban, y compartíamos además nuestra incredulidad o pavor ante lo que se estaba mostrando.

El hashtag del programa llegó a escalar incluso la posición privilegiada del trending topic mundial. Según TuitTele.tv, que se encarga de recoger datos de audiencias sociales y la conversación que genera en redes un determinado programa televisivo, Operación Palace se situó en la primera posición del ranking del domingo noche con 267.505 comentarios entre las 21.30 y las 23.30 de la noche.

De este modo, la conversación social se extendió fuera y dentro del país y Jordi Évole había conseguido crear un producto televisivo que no solo había traspasado fronteras sino que, además, había conseguido perforar la ingenuidad y la inocencia del telespectador.

Dejando a un lado los posicionamientos éticos o morales que ha provocado la emisión del programa en los medios, el ejercicio televisivo de Évole, desde un punto de vista comunicacional, es absolutamente apasionante, interesante y, sobre todo, esperanzador, por tres motivos.

Falso documental

En primer lugar, se trata de una bofetada de realismo (curiosamente conseguido a través de un género puramente ficcional) hacia el telespectador televisivo, acomodado y, en parte, adormecido. Primera lección: ¡los medios pueden mentir!, ¡caramba!, ¡hasta los periodistas y cineastas pueden hacerlo!

En segundo lugar, se trabaja por fin con un género inteligente, desafiante y divertido como el falso documental, cuyas posibilidades son bastante amplias. El ámbito de la comunicación tiene que seguir rompiendo muchos moldes, tiene que renovarse, huir de la repetición y, sobre todo, aprovechar las posibilidades del medio para experimentar con nuevos formatos reciclados.

El falso documental no es un nuevo formato pero parece que en España no hemos sido capaces de aprovecharlo suficientemente aún. Como bien dijo Évole, la inspiración del programa fue el mockumentary Operación Luna (Opération lune, 2002), sin embargo, no es el único.No hay que olvidar otros clásicos del género como La verdadera historia del cine (Forgotten Silver, 1995) del propio Peter Jackson, absolutamente recomendable, o el clásico Zelig (1983) de Woody Allen, entre otros muchos ejemplos.

Por último, concebir un programa televisivo como un contenido social es la clave del éxito: cambiar de la audiencia televisiva a la audiencia social, estrechar pasos entre el consumo televisivo clásico y la social tv. Como ya hablamos en posts anteriores, el concepto de televisión social es una de las tendencias emergentes en el panorama mediático actual.

A modo de reflexión final y, en relación con el previsible “postureo falso documental” que ha generado la emisión de Évole, me gustaría señalar que las comparaciones con Orson Welles y su adaptación radiofónica de La guerra de los mundos de H.G. Wells son totalmente injustas.

De un lado, el efecto provocado por Welles fue completamente imprevisible, al contrario que el efecto buscado por Évole en la audiencia. De otro, Welles no fue “culpable” de nada ya que, durante la emisión del programa, recordó en varias ocasiones que se estaba retransmitiendo una adaptación radiofónica de La guerra de los mundos.

El falso documental Operación Palace solo revelaba su sorpresa al final, con un cierre muy descafeinado que buscaba desesperadamente la reconciliación con el público y lo invitaba, al mismo tiempo, a volver la próxima semana, a la misma hora y la misma cadena pero, esta vez, con invitados y entrevistados “de verdad”.

Autor

Javier Lozano

Docente e investigador en Comunicación. Profesor de las asignaturas de Documentación Informativa, Tecnología de la Comunicación y Pensamiento Creativo. Freak y apasionado de las tecnologías digitales. Además, en mi tiempo libre, consumo compulsivamente TV, cine y literatura, y publico vídeos de mi gato en Vine. Puedes encontrarme en twitter como @lozanojavi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

Existe una enorme diferencia entre la comunicación interpersonal individual y una comunicación pública.

El teatro de la comunicación

Existe una enorme diferencia entre la comunicación interpersonal individual y una comunicación pública. De ahí que personas con buenas habilidades sociales e, incluso, comunicativas, se sienten incómodas al enfrentarse a un público. Leer más →