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El alumni del Doble Master Universitario en Ingenieria Industrial y MBA, Daniel Cano Diaz.

Daniel Cano: «Hay mucho mundo más allá de Andalucía y de Sevilla, y es impresionante»

Daniel Cano Díaz es un joven onubense que ha cursado el Doble Master en Ingeniería Industrial y MBA de Loyola Leadership School, la escuela de posgrado de la Universidad Loyola Andalucía. Es un joven comprometido desde siempre con los demás. Alto, sonriente, nos muestra con orgullo los diseños que ha hecho para una empresa boliviana que vende embutidos, sí: jamón y salami de llama que asegura que están muy buenos. Todo lo aprendido en el Master lo ha puesto en práctica en proyectos que los Salesianos tienen en Bolivia. Ahora ha regresado temporalmente a Sevilla a depositar su Trabajo Fin de Master (TFM), pero asegura que volverá a Bolivia.

(P):  ¿Cómo surge la idea de un voluntariado en Bolivia?

(R): Pues verás, esto surge porque yo siempre he hecho voluntariado con niños en campamentos de tanto de Huelva, de los maristas, y también de un barrio que tenemos que es más marginal. un día, estando con ellos dije: «Igual yo como ingeniero puedo aportar algo más en otro sitio», y ahí ya si me picó la curiosidad y dije: ‘»Bueno este es el momento antes de empezar mi vida laboral, de salir y conocer a ver qué hay ahí fuera» y ahí empecé a preguntar. Al principio había muchas negativas: «No, ahora no tenemos ningún proyecto»; «No, antes de que te vayas pues necesita formación»; «Necesitamos conocerte…», y ya cuando parecía que no me iba hablé con los Salesianos de Sevilla y de última me dijeron: ‘»Mira yo creo que no, pero hay un Salesiano que está en Bolivia que está montado una central hidroeléctrica. Te paso su correo electrónico, le preguntas y a ver qué tal’». Y le pregunté.  Le conté un poquito lo que sabía hacer y me recibió con los brazos abiertos: «Vente cuando quieras»,  y así me fui cuatro meses a Bolivia.

(P): ¿A que sabe el jamón boliviano?

(R): ¡Está riquísimo! O sea mi sorpresa fue al probarlo decir: «Es que esto está muy rico, esto tiene mucho futuro». No es exactamente igual que el jamón de Jabugo, los cerdos de allí no comen bellotas por desgracia, pero está muy rico, está muy rico y sobre todo no hacen solo jamón serrano también hacen jamón ahumado, que es está riquísimo, yo no lo había probado nunca. Y lo que yo creo que va a ser la estrella es el salami de llama, de carne de llama.

(P): ¿Cómo termina un ingeniero haciendo jamón en Bolivia?

(R): Mi misión principal era automatizar unas compuertas de la central hidroeléctrica para que no tuviesen que ir andando. Bolivia es un país de contrastes, tiene la selva Amazónica y también tiene la altitud Andina. De hecho la cinta hidroeléctrica está en mitad de los cerros, y yo cuando lo vi dije: «Es imposible montar esto aquí, o sea a no ser que sea con helicóptero…», y allí el helicóptero pues no llega. Entonces mi misión era la automatización de las compuertas para facilitar la apertura y el cierre de ellas, y cuando llevábamos días me senté a comer y me pusieron un plato de jamón delante y fue como: «No me lo puedo creer, yo me traigo jamón de Huelva, de mi tierra, por enseñar algo novedoso aquí y resulta que ellos hacen jamón…». Y ahí me fue picando la curiosidad de conocer a ver esto como era. Me enseñaron la granja de cerdo, la sala de proceso… Tenían el permiso de sanidad, que era una barrera de entrada súper fuerte, y estaban ya comercializando con un packaging muy orientado a la parte local.

En cuanto ya tenía hecho la apertura y el cierre de compuertas automáticas, pues ya dije: «Bueno, vamos a meterle mano aquí y me quito un poco la chaqueta de ingeniero y me pongo la de MBA«, y me puse manos a la obra.  Entonces identificamos un segmento de mercado, identificamos pues los canales por donde teníamos que entrar a los centros supermercados. Me ayudaron mucho tanto la gente de allí de los trabajadores de la Comunidad Salesiana, como gente desde aquí. Ayudamos en el packaging y lo cambiamos, un paquete nuevo. Lo llevamos a los supermercados y tuvo muy buena acogida y ahora mismo estamos vendiendo en toda Bolivia, así que la verdad que algo que íbamos sin esperar absolutamente nada, y el objetivo que hemos conseguido y lo que estamos haciendo… pues es bonito.

(P): ¿Cómo era tu día a día en Bolivia?

(R): Pues mi día a día era bastante variado, porque la verdad que no parábamos y yo estaba contentísimo de hacer labor que, mira, pues aportaba un granito de arena. Igual estaba un día en la central hidroeléctrica, pues probando los aparatos que hacíamos; o estaba más involucrado en la parte de embutidos, desde los procesos, que también automatizamos cosas en el tema de los procesos; o nos íbamos a Cochabamba, que la verdad que era un viaje duro porque te levantabas a las cuatro de la mañana y hay cinco horas desde Cami hasta Cochabamba. Aprovechas el día pues hablando con proveedores, hablando con posibles clientes… y así ha sido mi día a día. Ha sido muy bonito, porque lo compartí con Serafino, que es el salesiano que lleva allí más de 30 años que es italiano y  es impresionante ver cómo no se cansa, o sea un hombre con sesenta y pico años que se está dejando ahí la vida y siempre con una sonrisa.

(P): ¿Cómo has aplicado lo aprendido en el Doble Master?

(R): Mi paso por Loyola Leadership School pues mira, desde cuando me preguntaron: «¿Tú sabes automatizar una compuerta de la central?», yo de primera no sabía, pero empezaba a pensar y mira, en la asignatura de Automatización hemos aprendido a controlar una raspberry pi y a través de ella hemos hecho un proyecto y digo: «Pues esto lo puedo adaptar a las compuertas y si en vez de apagar una luz, enciendo y apago un motor a través de unos relés pues sí seríamos capaces»,  y al final lo hicimos de esa manera e incluso de otra alternativa a través de una aplicación de móvil, así que podemos abrirla tanto por vía wifi, como por vía teléfono.

Y la parte de MBA prácticamente me ha ayudado para todo, o sea, creo que he aplicado todos los conocimientos que aprendí en el Máster, y la verdad que estoy muy contento, de hecho ahí ha surgido mi trabajo final de Máster, que lo estamos haciendo del Plan Estratégico de Embutidos Cami.

(P): ¿Qué le dirías a tus compañeros para que se animen a salir al extranjero?

(R): Esta experiencia ha sido una de las mejores de mi vida, sin duda. No sólo te cambia porque puedes aportar algo, pero tú eres el que recibe muchísimo, más de lo que te imaginabas en un principio.  Y sin duda he hecho unas amistades súper bonitas, y también me han influido mucho en los siguientes pasos que voy a dar. Así que yo recomiendo a mis compañeros que aprovechen la oportunidad de que salgan fuera porque hay mucho mundo más allá de Andalucía y de Sevilla y es impresionante.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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