Ética y moral

Charles Barsotti, dibujante del New Yorker, falleció el pasado día 20 de junio a la edad de 80 años. Nuestros amigos del Centro de Ética de Santa Clara lo recordaban esta semana en Twitter con una de sus aceradas viñetas en las que aparecen un conejito blanco y un sonriente lobo a ambos lados de una mesa de reuniones y en la que el lobo le dice al conejito “nunca he comprendido la diferencia entre ética y moral”.

No es el único a quien he escuchado expresar esta duda. El problema, sin embargo, no parece residir tanto en distinguir una y otra, sino en no comprender el sentido de ninguna de las dos. Este post tratará de aportar algunas nociones sencillas para ayudar a comprender a este “lobo” las diferencias que existen entre ambos conceptos y sus formas posibles de relación.

En la biblioteca es posible encontrar las obras completas del filósofo español José Luis López Aranguren (1909-1996), editadas en seis volúmenes por la editorial Trotta en 1994. El volumen dos incluye un amplio capítulo denominado “Ética”, y en él agrupa sus escritos sobre el tema divididos en dos partes: “Los principios de la ética” y “El objeto de la ética”. Estos contenidos, que tienen suficiente frescura y vigencia como para ser recuperados aquí, fueron publicados en 2009 por Biblioteca Nueva, en un formato muy cómodo, ideal para llevarnos de vacaciones.

La diferencia entre ética y moral

Las sociedades están cambiando muy rápido, por eso parece conveniente tener claro qué distingue la ética de la moral y cómo se conectan ambas disciplinas pues son uno de los pilares fundamentales en los que se asienta toda vida social. Evidentemente, el alcance de esta empresa supera el objeto de este pequeño espacio, por eso me resultó tan interesante el planteamiento de Barsotti.

La viñeta nos interpela a ubicarnos en el principio, en la necesidad de establecer un inicio a nuestra indagación para comenzar a aprehender los conceptos ética y moral sobre la sólida base de la reflexión, siquiera de forma tan imprevista.

En este principio se encuentra la etimología de los términos, su plenitud original. El primer éthos griego significaba “residencia”, “morada”, “lugar donde se habita”, es el contenedor que configura nuestro ser respecto al mundo. Un sentido que fue útil a Heidegger para conformar su idea de Ética, esto es, el pensar que afirma la morada de la persona en el ser.

No ha sido este el sentido que ha perdurado, sin embargo, en la filosofía clásica y moderna. Desde Aristóteles la acepción del êthos es la que se populariza y gana más adeptos. El êthos es un concepto bien amplio que se podría traducir por “modo o forma de vida”. Una forma de vida que es disposición, carácter, costumbres y que incluye, también, lo moral. El êthos como carácter, como modo aprendido de vivir, procede del éthos, del hábito, del lugar seguro en el que nos refugiamos mediante la repetición aprendida de nuestros actos, esto es, viviendo.

Ética, como combinación de ambas, es el suelo firme, que dice Aranguren, el fundamento de toda práctica, la raíz de la que brotan todos los actos humanos. Por otro lado, en latín no hay diferencia entre éthos y êthos, ambas fueron recogidas en el término mos, moral. La obra moral de una persona parece consistir, entonces, en la adquisición de un modo de  ser. Una adquisición que se considera gradual, desde los sentimientos hasta el carácter, pasando por la costumbre. Si atendemos a este principio etimológico, ética y moral vendrían a significar lo mismo.

Aranguren nos ofrece otra forma más de verlo, lo que se denomina el principio prefilosófico. Si has llegado hasta aquí, te encantará conocerlo porque la conclusión es otra. Antes de pensarnos como seres éticos, antes aún de filosofar, las personas disponemos de unas convicciones morales, un sentido ético ante la vida. Esta ética vivida, técnicamente ethica utens, es anterior a la ética pensada, a la filosofía moral elaborada, técnicamente ethica docens.

La ética vivida, ética aplicada, es la moral, cómo se nos interpela como sujetos en el transcurso de nuestra vida, personal y profesional. La ética pensada es la rama de la filosofía que se ocupa de pensar, ordenar, sistematizar, esas formas posibles de hacer moral, es la Ética con mayúscula, Pensamiento moral o Filosofía moral.

De forma muy particular, me gusta sintetizarlo en que el objeto de la Moral, individual o colectiva, es comprender la distancia que separa lo que realmente se hace de lo que debería hacerse, aquello que desde la Ética se ha considerado, en su larga y fecunda historia, como correcto. Después del verano, y de Aranguren, hablamos.

Autor

Rosa Colmenarejo

Aprendo cada día, de mis estudiantes, de mis hij@s, de mis amig@s y compañer@s… Enseño en el área de Humanidades y Filosofía: Ética social y profesional, Epistemología, Philosophy & Persons…. Investigo en las implicaciones éticas de la Internet of Things en la promoción de Capacidades (Capability approach): Big Data, Machine learning… Leo novelas, cuentos, guiones, poesía… Curioseo y exploro ciudades, el time-line de Twitter, la sierra de Guadarrama… Juego al tenis ¿el orden de los factores altera el producto?

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