Brasil visto desde el exterior

Análisis de la situación política de Brasil

Acabo de salir de Brasil para trabajar y estudiar en España y me encuentro ante la pregunta que me hace por lo general por la gente que me encuentro en mí día a día: y Brasil, ¿qué pasa por allí?

Podría responder a tal indagación tomando como base varias vertientes, y hasta hoy, con profundo sentimiento de culpa, busco respuestas que no sean de cuño negativo y un discurso que apunte cosas buenas y haga que mis interlocutores tengan ganas de visitar mi país. Es triste escribir sobre ésto y, de alguna forma, desahogar la angustia de casi no conseguir apuntar cualidades de un país tan grande y que hoy cuenta con problemas que son del mismo tamaño de su extensión territorial.

Situación política de Brasil

Lo que más me aflige, entre tantas cuestiones que podemos enumerar en este momento, es la situación política. Otras más podrían ser objeto de este post, pero ésto, por supuesto, tiende a conseguir el sueño de muchas personas que, como yo, saben que la solución a los problemas de otro tipo implica necesariamente la solución política.

Desde mediados de 2014, Brasil se sumergió en un lodo de crisis política sin precedentes. Después de una elección presidencial que dividió al país entre los «coxinhas» y «petralhas»[1], no se ve la luz al final del túnel para la práctica política en el país. Las instituciones han seguido funcionando con normalidad, sin embargo, una crisis económica que había sido invisibilizada por los gobiernos, tanto federal y estatal y municipal [2], finalmente se revela a partir de 2015.

El gobierno federal, entonces capitaneado por la presidenta recién reelegida Dilma Rousseff (PT), puso en marcha ajustes económicos y sociales que no contaron con el apoyo del Congreso Nacional, ni tampoco logró convencer a segmentos sociales del país de los ajustes que eran necesarios. El gobierno de coalición[3] se derrumbó y, sumado a ese escenario que por sí solo ya era muy complejo, la figura de Eduardo Cunha como presidente de la Cámara de Diputados trajo otra afrenta al día a día de la política nacional. Con pautas retrogradas y la retención de votaciones importantes para la administración federal, el país se hundió en su peor etapa económica de los últimos años.

No es eso todo, desde 2013 la operación “lava-jato[4], que combate la corrupción en el país, tomó forma, ganó desmembramientos y llevó a figuras importantes del escenario político y altos empresarios a las páginas policiales de los periódicos. En este momento, entonces, tenemos la suma de cuatro factores: 1) país dividido políticamente, 2) crisis económica, 3) falta de diálogo del Congreso con el Gobierno Federal y 4) la operación lava-jato cada vez más fuerte. Estos cuatro factores acabaron por llevar al país al proceso de impeachment de la presidenta electa[5] en detrimento de la asunción al cargo de presidente de su vice, Michel Temer.

Sin análisis del mérito, lo que pasó es que se sustituyó una presidenta que no contaba con ninguna habilidad política para lidiar con el Congreso por vías institucionales y que no contaba con la simpatía de la clase empresarial brasileña ni con la de su partido. Si bien es cierto que todo el proceso legal para el juicio político fue seguido al pie de la letra, debemos tener en cuenta los antecedentes que llevaron al país a este lugar, es decir, la incapacidad para tratar con el Congreso y la crisis económica que afectó drásticamente la nueva clase el promedio[6] nacional.

Si sólo tomamos este proceso de juicio político como base, tendríamos que discutir sobre el tema y reflexionar durante mucho tiempo, pero no es mi intención aquí hacer esto. Tomemos por sentado tal proceso y dejemos que el juicio de la historia juzgué de lo que sucedió.

Sin embargo, lo que me llama la atención y me trae a la reflexión en este momento, es la formación del nuevo gobierno y su relación umbilical con la operación lava-jato a partir del impeachment. No: no es una relación de apoyo ni tampoco de soporte, y sí: es una relación de choque que se traduce en innumerables miembros del gobierno siendo citados, investigados o presos por los desdoblamientos de la operación.

Michel Temer, el actual presidente del país, es conocido por su manejo político frente al Congreso Nacional y tal habilidad fue definida por sus correligionarios como una forma de «estancar» la sangría que la operación de combate a la corrupción estaba haciendo en el medio político. Ahora, la intención, cuando la asunción del nuevo gobierno estaba resolviendo la situación económica del país y el estancamiento político, filtró audios a los medios de comunicación y mostró claramente que la intención no era solamente resolver la situación económica

De hecho, presenciamos una avalancha de denuncias, delaciones e investigaciones que están alcanzando a políticos importantes y, tarde o temprano, esas investigaciones golpearán a la puerta de quien ahora está en el poder. En otras palabras, aquellos que avalaron el «cambio presidencial» como una forma de comprar su amnistía frente a las investigaciones, no lograron éxito, ya que en las últimas semanas, después de que varios ministros sean intercambiados y / o apartados y / o citados frente al propio presidente de la misma República, se vieron denunciados por la Procuraduría General de la República.

Otro punto para la reflexión pasa por la formación del equipo de gobierno del actual presidente. Afrontando claramente el anhelo social por la lucha contra la corrupción, numerosos miembros del gobierno fueron nombrados y ya se sabía de antemano que estaban de alguna forma involucrados en prácticas de corrupción. Sumado a ello, cabe resaltar el descuido por parte del gobierno con respecto a los intentos de dejar de lado proyectos y propuestas de combate a la corrupción que surgieron de movimientos de la sociedad civil.

¿Cuál es la solución para Brasil?

Por detrás de una narrativa de recuperación económica y de la necesidad de reformas estructurantes, el aparato institucional del Gobierno Federal de Brasil fue tomado por personas también muy involucradas en procesos de corrupción. ¿Ha habido alguna mejora en el campo económico? ¿a qué costo? ¿la solución para Brasil pasa sólo por la economía?

Hice una narrativa de los hechos, de forma muy breve y hasta superficial, para llegar a la reflexión que todavía me aflige cuando preguntan sobre Brasil. Ante el escenario de un presidente que es denunciado en el ejercicio del mandato, algunos mecanismos políticos se colocaron en la mesa para garantizar la continuidad de ese mandato presidencial. Para que el presidente sea investigado, la Cámara de Diputados necesita aprobar dicha investigación y automáticamente alejar al Presidente de sus funciones. Pero antes, hay una comisión interna en la propia Cámara que analiza previamente el caso, la Comisión de Constitución y Justicia. Curiosamente, varios miembros de dicha comisión fueron sustituidos antes de la votación y unos 160 millones de reales fueron liberados por medio de enmiendas parlamentarias[7] para los miembros de esa comisión.

¿Cómo describir esto? Mi formación en ciencia política intenta entender los mecanismos políticos, los meandros de los procesos políticos, pero salta a la vista que maniobras de diverso tipo se están llevando a cabo cotidianamente dentro de las instituciones brasileñas para que la práctica de corrupción siga tal cual era.

Estamos a las puertas de una nueva elección general en el país, pero ¿cuál es el costo social de todo lo que estamos presenciando? Las instituciones todavía están resistiendo al estrés que les es impuesto diariamente, pero ¿cuál es el costo de eso? Un gobierno que claramente sólo tiene tiempo de preocuparse en salvar su piel, aunque sea por unos pocos días, no tiene legitimidad para traer a Brasil la realidad de una sociedad menos corrupta y con una economía decente. Brasil está «por los suelos» hace algún tiempo y no vemos una salida fácil.

Con una sociedad dividida, cuyos líderes de ambos lados pueden estar implicados en prácticas de corrupción, un gobierno intestinamente frágil y la falta de legitimidad de gran parte de los que ocupan cargos políticos, el país se encuentra en riesgo inminente y se abren caminos para que los forasteros aparezcan como baluartes de resignación nacional. La historia nos mostró que no es ese el camino.

Espero poder hablar bien de mi país y conseguir ver cosas buenas para contar desde el exterior, pero por ahora no lo consigo.

Referencias

[1] “coxinhas” y “petralhas” son términos peyorativos usados para identificar quién de alguna forma manifestó y / o manifiesta preferencias políticas vinculadas a la línea de pensamiento del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) y PT (Partido de los Trabajadores) respectivamente.

[2] En Brasil la división del Estado nacional contempla la Unión (Gobierno Federal), los Estados y los Municipios, en una relación virtualmente federativa.

[3] Brasil cuenta actualmente con 39 partidos políticos con representatividad en el Congreso Nacional y desde la redemocratización de 1988 ningún partido consiguió gobernar sin aliarse a otros.

[4] El nombre de la operación es una referencia al sitio donde se empezaron las investigaciones.

[5] El impeachment de la presidenta Dilma Rousseff fue el segundo desde la redemocratización de 1988.

[6] La nueva clase media es un término que se refiere a las personas que obtuvieron acceso al mercado de consumo de masas a partir del incremento de renta de las clases D y E sin necesariamente migrar de clase.

[7] Mecanismo de aporte financiero de carácter personal donde el diputado o senador indica para dónde tal asignación será destinada de forma discrecional, casi siempre para mejoras en sus áreas de mayor influencia electoral.

Hugo Tomazeti

Hugo Tomazeti

Hugo Tomazeti forma parte del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía.

2 thoughts on “Brasil visto desde el exterior

  1. Mi opinión sobre la política de Brasil es que tiene muchos problemas que suceden, los políticos sólo roban es eso tiene que acabar. Y tiene mucha corrupción ocurriendo en Brasil, un gobierno intestinamente frágil y la falta de legitimidad de gran parte de los que ocupan cargos políticos, el país se encuentra en riesgo inminente y se abren caminos para que los forasteros aparezcan como baluartes de resignación nacional. La historia nos mostró que no es ese el camino.
    Y todo eso tiene que acabar para que Brasil mejore.

  2. Por lo que yo entendi el brasil sufrió una crisis económica que fue muy malo, después el pais fue dividido entre «coxinhas» y «petralhas» y también la operacion lava-jato que lo hizo muy altos empresarios a las páginas policiales de los diários.
    La situación politica del brasil está muy malo, mas yo no me sorprende pués son cosas que ya sabía que haría acontecer, yo sé de los mismos pués yo aprendí en:
    Eclesiastés 8:9 … [durante] el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo y en:
    2 Timoteo 3:1-4 Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados [de orgullo]…

    Alisson Fabiano

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