El reto de la educación para la sostenibilidad, inclusividad y toleracia

La educación es la clave para poder alcanzar buena parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La educación es la clave para poder alcanzar buena parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Si las personas pueden acceder a una educación de calidad, pueden escapar del ciclo de la pobreza. Está demostrado que aumentar los niveles educativos permite reducir las desigualdades y favorece la igualdad de género, mejora la calidad y la eficiencia en el empleo y en definitiva mejora las oportunidades de alcanzar una vida digna y que merece la pena ser vivida.

Desgraciadamente en la actualidad, más de 265 millones de niños y niñas no están escolarizados y el 22% de estos están en edad de asistir a la escuela primaria. Y aunque en los últimos años se han producido importantes avances con relación a la mejora del acceso a todos los niveles y se han aumentado las tasas de escolarización, sobre todo, en el caso de las mujeres y las niñas, aún queda mucho por hacer.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 busca garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todas las personas. Se trata de mejorar la calidad de vida, reduciendo las desigualdades entre las personas a través del acceso a la educación de calidad a lo largo de toda la vida, empoderar a las personas de todo el mundo para que lleven una vida más saludable y sostenible. y fomentar la tolerancia entre las personas contribuyendo así a crear sociedades más pacíficas e inclusivas.

Contribución de las empresas en la educación

Estamos ante un ODS al que pueden contribuir todos los actores y en especial desde el mundo empresarial.

Hacia dentro de la empresa ofreciendo oportunidades de formación y de aprendizaje continuo a los empleados, poniendo en marcha planes de sostenibilidad, que incluya toda la cadena de valor de la empresa, con formación en sostenibilidad, derechos humanos, pautas laborales sostenibles.  Pues es clave para el logro de este objetivo educar en competencias que permitan el desarrollo a lo largo de la vida y también favorecer sociedades inclusivas y preparadas para afrontar los retos mundiales a los que debe enfrentarse la humanidad.

Las empresas también pueden contribuir favoreciendo la integración laboral de personas en riesgo de exclusión no sólo creando puestos de trabajo para personas con discapacidad sino también adaptando los existentes a fin de no dejar a nadie atrás.

Desarrollando planes de equidad de género, que hagan de la diversidad de miradas una riqueza para la empresa. Proporcionando medidas que favorezcan conciliación laboral de los trabajadores y ofreciendo oportunidades a estudiantes en prácticas de forma que puedan mejorar su formación y conocimientos. Y por último, dedicando recursos a promover la investigación en desarrollo sostenible.

Hacia fuera de la empresa, creando becas para estudiantes con falta de recursos y donaciones a instituciones que promuevan y favorezcan el derecho a la educación y promoviendo alianzas con otras empresas, instituciones y universidades para la promoción de una educación de calidad promoviendo prácticas empresariales que promuevan la sostenibilidad y el consumo sostenible.

En los próximos años tendremos que abordar cambios drásticos en la forma de producir y consumir, eliminando, entre otras cosas, de manera eficaz el uso del plástico. Promover y educar en nuevos modelos de consumo será clave.

Los retos son enormes y el tiempo limitado, pero el futuro está en aquellas empresas que empiecen a virar hacia el desarrollo inclusivo y sostenible, es responsabilidad de todos garantizar el futuro del planeta.

Mª Luz Ortega

Mª Luz Ortega

Mari Luz Ortega forma parte del departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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