La necesidad de la Cooperación al Desarrollo, ¿qué elementos incluiríamos?

La necesidad de la cooperación al desarrollo para conseguir un mundo mejor.

“La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos” . 

Virginia Burden (2009)

A día de hoy, podemos decir a modo general que la Cooperación al Desarrollo es una práctica necesaria para reducir la pobreza y conseguir un mundo mejor. El capítulo X de la Carta de San Francisco (1945) está dedicado precisamente a la necesidad de una cooperación económica y social.

Tradicionalmente, se ha tratado el desarrollo desde un punto de vista paternalista de los países ricos hacia los países subdesarrollados, tratándoles de ayudar desde el crecimiento económico y la reducción del grado de pobreza. También, se ha intentado buscar la forma de medir este crecimiento desde los indicadores tradicionales como el Producto Interior Bruto(PIB). Sin embargo, a pesar de que dicho modelo sigue vigente y es utilizado por la mayoría de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), cada vez se utilizan menos cuando se habla del desarrollo integral de una comunidad.

La pobreza es un término que engloba numerosos aspectos, pero a grandes rasgos “son pobres aquellas personas cuyos ingresos son inferiores a un cierto valor- la línea de pobreza- que permite el acceso a una canasta mínima de satisfactores básicos” (MORALES, 2000). Sin embargo, este término ha ido evolucionando con el tiempo y a partir de los años 70, surgió el llamado “enfoque de necesidades básicas” el cual señalaba que “el crecimiento económico por sí mismo no lleva necesariamente a la erradicación de la pobreza” (ORTEGA y COLMENAREJO, 2012), pues la pobreza nunca es únicamente económica y material, sino que va acompañada de otras carencias.

Cooperación al desarrollo

Siguiendo esta lógica, se podría deducir que la definición de cooperación al desarrollo irá encaminada hacia el mismo sentido. A pesar de que dar una definición clara sea difícil, diremos que entendemos por cooperación al desarrollo como “el conjunto de actuaciones que contribuyen al desarrollo humano y sostenible, la disminución de la pobreza y el pleno ejercicio de los derechos en una sociedad más justa” (AECID).

En este sentido, llegamos a la segunda pregunta planteada en el ensayo sobre los elementos y aspectos que incluiríamos dentro de la cooperación al desarrollo. En primer lugar, esto supondría una lista interminable de elementos, sin embargo, solo mencionaremos algunos de ellos.

Uno de los aspectos más importantes de la cooperación al desarrollo es el Desarrollo Humano. El desarrollo humano tiene por objetivo aumentar las oportunidades de las personas, prestando especial atención a la riqueza de las vidas humanas y no solamente a la riqueza de las economías (JAHAM, 2015).

Una de las críticas que se le hace al consenso de Washington es el propio enfoque económico; obviando a las personas. Por ello, como mencionaba anteriormente, no se trata simplemente de centrarse en la economía, sino poner al ser humano en el centro de la actividad; “ampliando las libertades de modo que todos puedan aprovechar las posibilidades que consideran más valiosas, lo que implica que las personas deben influir en los procesos que determinan sus vidas” (PNUD, 2016).

Para que existan más oportunidades es esencial el desarrollo de las capacidades de las personas. El objetivo final del desarrollo humano no es, por tanto, la riqueza financiera y la acumulación de bienes materiales, sino la libertad. Atendiendo a este concepto, podemos decir que incluso los países ricos y desarrollados deben tener presente la idea del desarrollo humano.

Como afirma Amartya Sen, la presencia de contrastes intergrupales en estos países debe ser considerada como un aspecto vital de la concepción de desarrollo y subdesarrollo (SEN, 2000). Aquí, las mujeres juegan un papel fundamental, ya que la gran mayoría no ven todos sus derechos realizados. A pesar del gran camino que queda por recorrer, los actores de la cooperación al desarrollo vienen reconociendo desde hace unos años el papel esencial de la mujer, incorporando metas de integración en las políticas y programas.

Justicia social y sostenibilidad

Otro de los elementos destacados es la Justicia Social como medio para garantizar y proteger el modo de vida natural y material de la gente y las oportunidades para desarrollar sus capacidades (ORTEGA y COLMENAREJO, 2012). Dentro de este concepto se debe dar un trato equitativo e igualitario.

El principio de equidad reconoce que aquellas personas que tienen desigualdad de oportunidades debido a varias desventajas pueden requerir un trato preferencial (ORTEGA y COLMENAREJO, 2012). Por ello, los países donantes deben priorizar aquellos sectores que requieran más atención, olvidando el tradicional modelo y la idea de recibir beneficios a cambio.

Por otro lado, la Sostenibilidad es uno de los factores que no debe dejarse atrás a la hora de hablar de cooperación y desarrollo. El Club de Roma, planteaba por primera vez los “límites del crecimiento”, una especie de “ecologismo político” (CLUB DE ROMA, 2016) que planteaba que el ritmo de consumo y contaminación es mayor que los recursos que el planeta puede producir.

La sostenibilidad ecológica, implica alcanzar los objetivos de desarrollo sin poner en peligro la base de recursos naturales y la biodiversidad de la región, además de no sobrepasar los límites que impidan la regeneración del recurso. Los recursos deben quedar disponibles para futuras generaciones (ORTEGA y COLMENAREJO,2012). Sin embargo, como dice Ortega y Colmenarejo, la sostenibilidad no solo implica al medioambiente, sino que debe ser aplicado a todas las esferas que afectan al desarrollo humano, tanto social, política y económica.

Por último, no debemos olvidarnos el enfoque desde el que se trabaja la cooperación. Desde un principio, la ayuda al desarrollo ha adquirido un sentido unidireccional del “Top down” como el único posible para llevar a cabo la cooperación, sin embargo, este parece no dar los resultados esperados. Por ello, deberíamos plantear políticas desde el enfoqueBottom up” para promover así, la emancipación y el empoderamiento de la sociedad civil desde la propia comunidad, incentivando la participando en su propio proceso de desarrollo y cambio.

En efecto, debería incentivarse la cooperación Sur-Sur, a través de relaciones horizontales, trabajando conjuntamente y desarrollando una verdadera cooperación y transmisión de conocimiento, fuera de la mera esfera económica.

Por ello, diremos a modo de conclusión que:

  • La cooperación al desarrollo es hoy más necesaria que nunca. Vivimos en una época de crisis económica, migratoria y medioambiental en la que no hay ninguna política exterior que con menos recursos tenga un impacto tan profundo (OXFAM,2017). Es el único sistema redistributivo a escala global, que a pesar de no ser perfecto, sin él sería imposible reducir las desigualdades ocasionadas por el capitalismo. Además, la cooperación tiene esa visión global de dependencia que pone al ser humano en el centro, pretendiendo consolidar los derechos de todos por igual y que no entiende de razones de estados.
  • La Ayuda Oficial al Desarrollo ha sufrido números recortes tras la crisis económica, sin embargo, esto no puede hacer que la cooperación al desarrollo desaparezca, ya que en los últimos años ha habido un aumento de crisis humanitarias; por tanto, las necesidades de los países siguen siendo las mismas e incluso mayores. Por ello, los países deben trabajar en la construcción de una estrategia fuerte. No podemos permitir que una crisis como la que está viviendo España con los refugiados haga que se recorte en ayuda al desarrollo.
  •  La cooperación debe ser tratada como un proceso más que como una suma de proyectos (ORTEGA 2004). Los principales actores (Estados, ONGs, etc.) responsables de la cooperación deben adaptarse a los tiempos actuales y realizar un análisis crítico tanto de sus fines como de sus medios, poniendo siempre en el centro los Derechos Humanos.
  • Por último, y en relación a los ODS, es importante señalar que con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) ya se consiguieron avances importantes en términos de desarrollo humano a nivel global. Por ello, la Cooperación al Desarrollo es necesaria y debe estar presente ahora más que nunca. A pesar de que la Agenda 2030 sea bastante ambiciosa, es un reto que los países deben al menos intentar cumplir; es corresponsabilidad de todos los actores del sistema internacional que los 17 objetivos y las 169 metas puedan verse alcanzados de aquí a unos años, solo de este modo la cooperación al desarrollo seguirá teniendo sentido.

Texto escrito por  María Carmona.

Estudios Internacionales

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Blog del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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