Brasil tras 45 días de Bolsonaro en la presidencia

Análisis de los primeros meses del gobierno de Bolsonaro en Brasil

Hace casi un año de mi post en el que hablaba de la experiencia de estar fuera de Brasil y cómo veía la situación desde España. Los problemas de aquel entonces, de los que hablaba en aquel artículo, todavía persisten.

En 2016, vivimos un proceso de impeachment presidencial que generó un gran revuelo en el escenario político internacional. En este contexto, las elecciones presidenciales de 2018 se presentaban como una posible vuelta a la normalidad. No obstante, los comicios encendieron los ánimos de la sociedad civil que ya estaba dividida y polarizada.

Con el principal líder de las fuerzas políticas de la izquierda brasileña encarcelado, Lula da Silva, Jair Bolsonaro fue elegido presidente, siguiendo una estrategia muy similar a la del nuevo presidente de los Estados unidos, Donald Trump. Estas elecciones plantearon numerosas complicaciones.

El clima de tensión que se vivió en la campaña electoral seguiría presente en los primeros meses de este nuevo gobierno. Y es que, recordemos que durante las elecciones hubo una gran polarización entre los electores de la derecha que se vieron representados por Bolsonaro, frente a los electores de la izquierda que se vieron representados en la segunda vuelta por Haddad. Durante la campaña electoral, las redes sociales sirvieron como herramienta para la difusión de las noticias falsas (fake news) tal y como ocurrió en las elecciones presidenciales estadounidenses.

El Gobierno de Bolsonaro

Tras las elecciones, ya en la fase de transición y preparación para el nuevo gobierno, el equipo de Bolsonaro siguió contando con el apoyo de la derecha más radical. Se trataba de un nuevo gobierno, de un partido y de un candidato que no contaban con ninguna experiencia en el ejecutivo. Lo que nos hizo pensar que, quizás, a medida que la nueva administración fuera adquiriendo experiencia, apostaría por una (re)conciliación nacional en un país tan grande y complejo como es Brasil.

No obstante, tras los anuncios de los titulares de los Ministerios y la confirmación de los miembros del nuevo Gobierno se puso en marcha un nuevo plan de gobierno, en el que destacaban dos aspectos importantes:

1. Bolsonaro se vendió como un outsider del mundo político, totalmente ajeno al problema endémico de la corrupción. Toda una paradoja, si tenemos en cuenta que había desempeñado el cargo de diputado durante veintiocho años.

2. El programa político estaba inspirado en la ideología política de un conocido pensador conservador (muy activo en las redes), Olavo de Carvalho. De hecho, éste fue quien sugirió aspectos tan importantes como los candidatos ideales para ser nombrados titulares de las carteras de los Ministerios de Relaciones Exteriores y Educación. El nuevo Gobierno recurrió a fantasmas del pasado: el comunismo como enemigo del Estado y el miedo como motor de sus políticas.

En la ceremonia de toma de posesión, lo que se esperaba era que Bolsonaro, ya como presidente, adoptase un tono menos electoral y asumiese su nuevo rol como Jefe de Estado/Gobierno. No obstante, las referencias a la lucha contra el comunismo y los rojos estuvieron presentes en todo su discurso.

Temas polémicos y soluciones simplistas enmarcaron los primeros días de la nueva Administración. En este contexto, la falta de experiencia del nuevo Gobierno y su obsesión por la lucha contra el enemigo comunista acapararon las portadas de los periódicos.

Asimismo, otros tres puntos llamaron nuestra atención durante los primeros cuarenta y cinco días del nuevo Gobierno. La nueva ministra de derechos humanos, Damares Alves y uno de los hijos de Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, protagonizaron verdaderas escenas que parecían extraídas de una película de terror. Los discursos de Damares, basados en valores supuestamente humanistas y pseudo-científicos, ensalzando los valores y el papel de la iglesia <evangélica> .

En estos primeros días del nuevo Gobierno, COAF (el Consejo de Control de Actividades Financieras) comenzó a investigar al hijo del Presidente, Flavio Bolsonaro, en relación a un caso de supuestos indicios de corrupción. Senador sin cargo en el Ejecutivo, Flavio es un usuario activo en redes sociales, donde participa en discusiones políticas de forma asidua.

Como tercer punto de reflexión: el papel desarrollado por los militares en el Gobierno. Rol éste que se ve representado por la persona del Vice-presidente, el General Hamilton Mourão.

En estos primeros días del Gobierno, se presentan temas como la desigualdad social y la violencia en las calles que parecen ajenos a la nueva Administración. Se trata de un escenario complicado. Por poneros un ejemplo, el Presidente Bolsonaro será el que decidirá la edad de jubilación planteada en la reforma del sistema brasileño de la Seguridad Social. Una decisión que debería ser técnica y que, en cambio, depende única y exclusivamente de la decisión del Presidente.

Retos para el Gobierno de Bolsonaro

En fin, nos enfrentamos a un Gobierno que intenta aparentar normalidad, pero que todavía no conoce las reglas del juego político brasileño. Un Gobierno que trata de presentarse como alejado de cualquier ideología, pero que no puede evitar poner de manifiesto su clara inclinación hacia la derecha más extrema. En su discurso, se presenta la ideología como un factor propio de izquierdas. En este contexto, el nuevo Gobierno tendrá que enfrentar el reto de apaciguar a la sociedad brasileña, que sufre una grave crisis de desigualdad social.

En este contexto, Bolsonaro intenta controlar su nuevo Gobierno, pero todo parece apuntar a que en un país con más de doscientos millones de personas o se apuesta por construir un Estado eficaz que funcione sin depender de la voluntad de una sola persona o correremos el riesgo de revivir los errores del pasado, convirtiéndonos en una sociedad hipócrita, desigual, in capaz de construir políticas eficaces, centrada única y exclusivamente en echar la culpa a terceros.

Hugo Tomazeti

Hugo Tomazeti

Hugo Tomazeti forma parte del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía.

One thought on “Brasil tras 45 días de Bolsonaro en la presidencia

  1. Soy brasileño desde más de 50 años y he vivido de todo en este país y realmente hemos comprobado el total fracaso de la izquierda y del socialismo que demostraron su total ineficacia para nosotros brasileños que venimos de un contexto conservador desde nuestros comienzos históricos.
    Bolsonaro se presenta no como una solución final sea de la derecha o de la extrema derecha, sino más bien como una respuesta más o menos válida a todo el descalabro de la izquierda y del socialismo brasileño.
    Con a penas seis meses de gobierno, todavía no da para una respuesta, pero se puede vislumbrar una salida histórica para nuestro País.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *