España, socio clave de la integración en Centroamérica

El Fondo España-SICA es una prueba más de la estrecha colaboración entre España y el Sistema de la Integración Centroamericana.

El pasado 18 de septiembre se celebró en Casa América de Madrid un evento para conmemorar los 12 años del Fondo España-SICA, una prueba más de la estrecha colaboración entre España y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), institucionalidad responsable del proceso de integración regional de los países de Centroamérica.

El acto contó con la participación activa del Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, de la Directora de la AECID, Aina Calvo, y del Secretario General del SICA, Vinicio Cerezo, y entre los asistentes destacó la presencia de la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan. Esta alta relevancia de la representación institucional es reflejo evidente de la importancia que ambos socios otorgan a su relación.

Es necesario remarcar que el SICA es uno de los procesos de integración regional más avanzados y con un mayor nivel de logros concretos en América Latina, sin que con esta afirmación se pretenda ocultar sus (a veces evidentes) dificultades y limitaciones. En palabras de Pedro Caldentey[1]:

El SICA (Sistema de la Integración Centroamericana) experimentó un sensible desarrollo en la primera década del siglo XXI. Vio crecer los intereses nacionales en torno a sus instituciones y mejorar sus capacidades para perseguir una agenda de objetivos comunes promovidos mediante políticas regionales (…).

El acompañamiento de España a Centroamérica se remonta mucho más allá de los 12 años marcados en el título del evento, y cuando menos parte del proceso de Esquipulas, que consiguió en los primeros años 90 del siglo pasado pacificar una región marcada durante décadas por conflictos armados en la casi totalidad de su geografía. Pero fue la puesta en marcha, en 2004, del Programa de Cooperación Regional con Centroamérica de la AECID el punto de partida de una línea de colaboración con perspectiva regional, que complementase y completase la cooperación bilateral ya existente con cada uno de los países centroamericanos.

Desde 2006, esta colaboración regional se ejecuta a través del Fondo España-SICA, que se ha ido configurando como uno de los instrumentos más ágiles e innovadores de la Cooperación Española, y mejor adaptados a las necesidades de sus socios y a la aplicación de los principios de eficacia de la ayuda de la Declaración de París.

Valoración del Fondo España-SICA

Cinco características diferenciales ayudan a entender el porqué de esta positiva valoración del Fondo, que lo configuran como un interesante caso de éxito en la cooperación al desarrollo, y de un ejemplo del buen saber hacer del que pocas veces presume la Cooperación Española.

  1. Es una apuesta estratégica por la integración.

Pocas sociedades como la española son conscientes de los beneficios que la participación en un proceso de integración regional puede generar en términos de desarrollo, al ser conscientes de cómo se transformó nuestro país desde su incorporación a la ahora Unión Europea, hecho todavía reciente si lo medimos en términos históricos.

Esta confianza en las oportunidades complementarias que la acción regional aporta a los procesos de desarrollo nacionales define en buena medida la convicción de España por un esfuerzo sostenido para fortalecer el proceso de integración centroamericano y sus instituciones, en una apuesta estratégica no siempre entendida de igual forma por otros socios internacionales del SICA.

  1. Es una apuesta de largo plazo.

Por un lado, no es muy habitual (por desgracia) encontrar colaboraciones en el campo de la cooperación al desarrollo que se prolonguen hasta los ya citados 12 años (y al menos otros 4 más, ya que el nuevo programa del Fondo fue recientemente aprobado, y ampliará su período como mínimo hasta 2021), en buena medida porque las agencias de cooperación huyen por defecto de procesos de largo plazo que puedan sonar a ineficientes o con escaso impacto, olvidando que las políticas públicas requieren de tiempos prolongados y de esfuerzos indirectos para transformar eficazmente estructuras inequitativas e injustas. No ha sido así en este caso en la Cooperación Española.

Pero el carácter “largoplacista” del Fondo España-SICA también debe ser entendido por las características de su formulación, que permite a las instituciones regionales socias planificar programas concretos y presupuestados a cuatro años, rompiendo la dura lógica del tradicional “proyecto” (anual o bienal), al establecer ciclos de acción razonables para la ejecución de sus estrategias y políticas públicas.

  1. Es una apuesta coherente con capacidad de evolución.

La antes citada convicción en la apuesta por la integración, plena de coherencia política, no ha impedido que el Fondo España-SICA haya sido capaz de evolucionar, adaptando sus orientaciones y su funcionamiento al propio desarrollo del proceso de integración y de las capacidades de las instituciones del SICA.

Así, si la primera fase del Fondo (2006-2009) estuvo centrada en la generación de capacidades en la institucionalidad para el diseño de verdaderas agendas regionales. Su segunda etapa (2010-2013) enfocó los esfuerzos en la implementación de esas agendas, generando planificaciones, estrategias y políticas regionales en cada uno de los sectores priorizados por el propio SICA.

De esta forma, la tercera fase del Fondo (2014-2017) dio un paso adelante, apoyándose en las ya muy fortalecidas capacidades de las instituciones del Sistema, para acompañarlas en la generación de bienes públicos regionales que las legitimaran ante la ciudadanía centroamericana, al aportarles beneficios diferenciales que no existirían sin estas políticas públicas de ámbito regional.

La nueva etapa de colaboración, que ahora se está iniciando (2018-2021), mantiene la apuesta por los bienes públicos regionales, haciendo un énfasis especial en la efectividad y la coordinación del Sistema, y en alcanzar avances sostenidos en su integración económica.

  1. Es una apuesta sistémica.

Más allá de los programas concretos y las instituciones regionales apoyadas en cada etapa, tanto la AECID como el SICA han entendido siempre al Fondo España-SICA como una vía para el acompañamiento sistémico al proceso de integración. El hecho de que los equipos de trabajo del Fondo hayan jugado siempre un rol de colaboración técnica e institucional con las diferentes Secretarías, e incluso con las personas a cargo de las mismas, es un ejemplo de esta visión global de la integración.

Pero también lo ha sido el respaldo político que el SICA y sus sucesivos Secretarios Generales han tenido desde España en momentos clave en los que han necesitado reafirmar su posicionamiento ante el conjunto de socios internacionales del Sistema. Una buena prueba fue el rol que España jugó en la más que exitosa Conferencia Internacional de Guatemala de junio de 2011, en la que el SICA obtuvo el máximo respaldo internacional a la que sería su Estrategia de Seguridad de Centroamérica, una de sus políticas “estrella” en los últimos años.

  1. Es una apuesta por la eficacia de la ayuda.

Desde su definición, el Fondo España-SICA se constituyó en un instrumento de cooperación marcado intensamente por los principios de alineamiento y apropiación establecidos por la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo de 2005. Así, la planificación, la ejecución, el seguimiento y la gestión financiera y administrativa descansan en las instituciones regionales del SICA, aplicando sus normas y procedimientos.

Como se afirma en una de las evaluaciones realizadas al Fondo, es un instrumento muy cercano a la plena ayuda presupuestaria, generando entre sus socios una total apropiación de los planes ejecutados y de los productos generados, y consolidando la eficacia de los avances conseguidos.

Participación de la Fundación ETEA en el Programa de Cooperación Regional con Centroamérica

La Universidad Loyola Andalucía y su Instituto de Desarrollo, la Fundación ETEA, han estado históricamente muy cercanos a esta colaboración entre España y el SICA. Además de una activa participación técnica en la definición del citado Programa de Cooperación Regional con Centroamérica y en varios de los Planes en los que éste se concretó, la Fundación ETEA es considerada un socio preferencial tanto por AECID como por el SICA en sus reflexiones y actuaciones sobre el proceso de integración y sobre la ejecución de muchas de sus políticas, y tanto Pedro Caldentey como el autor de este artículo hemos tenido la suerte de asumir en diferentes momentos la máxima responsabilidad del ese día celebrado Fondo España-SICA[2].

Referencias:

[1] Caldentey, P. (2014), Una nueva oportunidad para España en Centroamérica, Opinión, nº 306, pág. 2.

[2] Puede verse el vídeo conmemorativo de estos 12 años del Fondo España-SICA en este enlace.

Vicente González Cano

Vicente González Cano

Vicente González Cano forma parte del departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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