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John Harrop en Leeuward.

John Harrop: “Mi estancia en Holanda es un perfecto ejemplo de intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas”

John Harrop, natural de Liverpool (Reino Unido) es profesor asociado del Departamento de Comunicación y Educación e imparte “Learning English through Drama”, asignatura que forma parte del doble grado en Educación Primaria y Educación Infantil Bilingüe. Recientemente ha realizado una estancia en el marco del programa Erasmus+ en A Leeuwarden en Friesland, en el norte de Holanda. Hablamos con él sobre su experiencia.

¿Por qué elegiste Holanda como destino?

Hace tiempo que me llama mucho la atención que, según UNICEF, los niños holandeses son los más felices del mundo. España, para situarnos, ocupa el puesto diecinueve, ligeramente por encima de Hungría y Polonia. Vi una oportunidad para investigar in situ el porqué de esa afirmación.

¿Nos puedes contar qué hiciste?

Trabajé con la cooperativa de teatro Kunstskade. Ellos prepararon mi estancia al milímetro, de manera que, a pesar de que sólo estuve allí una semana, logré exprimir al máximo el tiempo. Visité seis escuelas de Primaria y una de Infantil; tuve reuniones con las personas responsables de las visitas educativas en tres teatros distintos y compartí mi experiencia en cinco talleres, cuatro en escuelas de Primaria y uno, de títeres, para los actores de Kunstkade.

Además, me invitaron en varias ocasiones a tomar parte en sus clases y el resto del tiempo me dediqué a observar cómo trabajan mis colegas holandeses. Tuve también ocasión de visitar el museo Fries con una clase y de acudir un par de veces a la escuela de teatro que hay después de la jornada escolar.

El teatro me prestó una bici y creo que debo haber pedaleado una media de veinticinco kilómetros diarios. Mi día empezaba a las ocho y media de la mañana y solía terminar pasadas las siete, así que el adjetivo que mejor define mi estancia es intensa. Muy intensa. Pero fue un perfecto ejemplo de intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas.

¿A qué se dedica exactamente la cooperativa Kuntskade?

Bueno, como el año pasado Leeuwarden fue Capital Europea de la Cultura, el gobierno local quería dejar un legado cultural, y como el drama no es una asignatura en el plan de estudios oficial en Holanda, este gobierno local pidió a la cooperativa Kuntskade que asignara un equipo de actores profesionales (conocidos como ‘culture coaches’), cuya labor sería visitar las escuelas y trabajar, dar apoyo y aconsejar a los maestros de estas escuelas. El objetivo es crear una estructura que sirva de base para impartir las clases de drama.

Taller de máscaras en la escuela De Twa Fisken.
Taller de máscaras en la escuela De Twa Fisken.

¿Y podrías haber hecho esto sin contar con el programa Erasmus+?

Pues la verdad es que no. En primer lugar, habría sido complicado desde el punto de vista económico y fue realmente útil contar con el dinero de la subvención, que cubrió el coste de la estancia. Tengo que agradecer a Adriana Lupato, del Vicerrectorado de Investigación, a Mayte Lara, del servicio Relaciones Internacionales, que hicieran tan fácil el proceso de solicitud de la ayuda. Todo el equipo fue muy eficiente y todas las preguntas que tuve fueron respondidas el mismo día. En segundo lugar, ser parte del equipo docente de la Universidad Loyola me dio una credibilidad que no hubiera tenido en caso de haber ido como profesor autónomo.

¿Has llegado a descubrir por qué este pequeño país completamente llano, lluvioso, con su historia de calvinismo y queso es tan bueno para inculcar a los jóvenes una actitud tan optimista?

Mis conclusiones al respecto, no científicas, anecdóticas y basadas en la información obtenida después de interrogar a todos los grupos con los que trabajé, son las siguientes: los niños comienzan el día desayunando con el resto de la familia. Es decir, desayunan tranquilamente todos juntos, con lo cual se refuerzan los lazos familiares.

Lamentablemente, esta costumbre es cada vez es más rara en la mayoría de países de nuestro entorno. Comer bien antes de ir a la escuela evita que los niños tomen alimentos poco saludables. En este sentido, noté ausencia de obesidad en las escuelas en todo el espectro socioeconómico. La buena salud y una imagen física positiva contribuyen a una mayor autoestima, a que haya menos insultos entre compañeros y menos intimidación.

Otra impresión que tuve es que las escuelas son más igualitarias que en España. Los profesores no tenían un estilo autoritario y los alumnos se mostraban confiados.

Por otra parte, los alumnos de Primaria no tienen deberes, o tienen muy pocos, y no se percibe presión sobre el rendimiento académico en comparación con otros países en los que he trabajado.

La competencia tampoco juega un papel importante: los alumnos pasan de curso y no quedan clasificados en función de sus calificaciones. En resumen, yo creo que la clave está en que la educación se centra en formar a adultos felices y esto es uno de los aspectos fundamentales que siempre deberíamos tener presente al educar a nuestros alumnos.

¿Una experiencia recomendable?

Sí, sin duda, y algo que espero repetir.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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