De izquierda a derecha, Ildefonso Camacho, Jorge Domecq, Rafael Herrador, Micaela Navarro y Francisco J. Bocero.

Jorge Domecq: “Estamos en un momento crucial para la defensa de Europa”

Jorge Domecq Fernández de Bobadilla, director ejecutivo de la Agencia de Defensa Europea, ha protagonizado una nueva cita del Foro Diálogos Loyola que, patrocinado por CaixaBank, ha abordado la política de defensa en la UE, así como las actividades y proyectos que se financian y desarrollan.

Nuevos retos

Durante su intervención ante destacadas autoridades civiles y militares, Jorge Domecq ha asegurado que “nos encontramos en un momento crucial para la defensa de Europa” y ha abogado por la necesidad de establecer una defensa europea común derivada de la nueva situación de seguridad ante nuevos factores como el terrorismo internacional, la crisis migratoria, la reducción del gasto en materia de defensa, la amenaza que para nuestra industria de defensa suponen los países emergentes o el menor interés por los asuntos europeos de defensa por parte de EEUU.

Asimismo, el director de la Agencia Europea de Defensa ha indicado que la UE es la tercera potencia mundial en defensa tras EEUU y China, con 13 billones de euros de gasto anual. En este sentido, ha insistido en que necesitamos ser más eficientes en la forma de gastar los presupuestos de defensa y que la UE ha de ser capaz de proyectar seguridad y mostrarse como un poder con unas fuerzas militares creíbles, “para lo que es fundamental una política de defensa europea que identifique nuestras necesidades de modo que podamos tener nuestras capacidades militares cubiertas cuando las necesitemos”.

Colaboración

Por otro lado, Jorge Domecq ha apostado por la colaboración porque “ningún país de la UE solo puede hacer frente a las amenazas actuales y combatirlas eficazmente. Los Estados miembro tienen que darse cuenta de que estamos abocados a una soberanía compartida y entender que las prioridades nacionales de defensa no son incompatibles con una estrategia europea”.

Igualmente, esta colaboración es, según Domecq, esencial para preservar la industria europea de defensa y en este sentido ha destacado el proyecto del A400M “una demostración clara de que un programa de cooperación produce grandes réditos a largo plazo”.

En cuanto a los proyectos que está desarrollando la Agencia Europea de Defensa ha destacado algunos como el RPAS –en el que participa España- para el desarrollo de drones que se espera estén operativos en 2025, aviones de avituallamiento en vuelo o certificación de aviones cisterna existentes, entre otros.

Junto a Jorge Domecq han participado en el foro, el director territorial de CaixaBank, Rafael Herrador; Francisco Bocero, dircom de Loyola Andalucía y director del Foro Diálogos Loyola, e Ildefonso Camacho, presidente de la Fundación Universidad Loyola Andalucía, quien ha destacado esta cita -que cumple seis años- como “un instrumento para acoger y promover el libre y responsable debate y el intercambio de ideas sobre cuestiones de interés social”.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

Comments

  1. Mi comentario se centra en el resumen de prensa de esta página web pues no pude asistir a la conferencia del señor embajador de España.

    En el mencionado resumen se parte de la “necesidad de establecer una defensa europea común derivada de la nueva situación de seguridad ante nuevos factores como el terrorismo internacional, la crisis migratoria, la reducción del gasto en materia de defensa, la amenaza que para nuestra industria de defensa suponen los países emergentes o el menor interés por los asuntos europeos de defensa por parte de EEUU”.

    La afirmación inicial es la de la “necesidad de establecer una defensa europea común derivada de la nueva situación de seguridad ante nuevos factores”. Esta afirmación en sí misma es formalmente correcta y no tendríamos nada que objetar si los argumentos en que se apoyase fuesen convincentes. Parecería que a continuación se va a mostrar, ya que no es posible demostrar, esa necesidad de establecer una nueva política de defensa.

    Pero lo que se enumeran son varios factores de muy distinto orden, entre los que están el terrorismo internacional o el menor interés por los asuntos europeos de defensa por parte de EEUU. Estos son factores contextuales que merecerían análisis diferenciados, porque particularmente el primero tiene causas estructurales de larga duración (al menos desde hace 200 años, y especialmente desde 1919) y causas políticas recientes que son responsabilidad directa de decisiones de gobiernos europeos (Mensaje de la Jornada mundial de la Paz, 1 de enero de 2002). Habría que decirlo, y no parece decirse. Nuestros gobiernos son los primeros responsables directos del auge y extensión de esta amenaza, también del terrorismo internacional, que no por esto queda justificado, ni mucho menos. Si no se alude claramente a la complejidad estructural de una situación en la que los gobiernos europeos -y las sociedades que los sustentan- participan, la afirmación es simplemente falsa y engañosa.

    Más grave parece la referencia a los siguientes factores, como si realmente fuesen todos ellos indiscriminadamente amenazas para la seguridad europea: “la crisis migratoria, la reducción del gasto en materia de defensa, la amenaza que para nuestra industria de defensa suponen los países emergentes”.

    Veamos cada uno de estos tres factores:

    1. “La crisis migratoria”: es especialmente doloroso que se hable de la crisis migratoria como causa de inseguridad que genera la necesidad de un nuevo sistema de defensa; las víctimas de la crisis migratoria no somos nosotros, los europeos, sino los empobrecidos y refugiados, expulsados de sus tierras, acogidos en países pobres de su entorno, y tan sólo una minoría solicitantes de asilo en Europa; esa minoría de refugiados son personas, no son una amenaza. Realmente lamentable. Si alguien hubiese hecho esta afirmación -que supongo mal recogida en el resumen de prensa por precipitación o por problemas de audición-, si alguien lo hubiese dicho o insinuado, debería pedir públicamente perdón por una afirmación lesiva de la dignidad personal de tantas personas que sufren, que además puede engrosar el discurso del odio.

    2. “La reducción del gasto en materia de defensa” debería ser una prioridad de todos los gobiernos europeos, pues está en el origen del deterioro medioambiental, de la superproducción de “industria de muerte” y del comercio injusto de armamentos en el que colaboran industrias armamentistas muy poderosas de nuestro entorno europeo. Parece que el conferenciante postula que no haya una reducción, sino un aumento de gasto en materia de defensa, pero éste no es un factor de inseguridad, sino un medio que habría que considerar si es necesario en función de las necesidades reales, no de las imaginadas, de defensa. Aumentar el gasto en defensa, aumenta la inseguridad, como tantas veces se ha argumentado y se ha demostrado. No defiendo una posición ingenuamente pacifista ni irenista, pero sí radicalmente constructora de paz. Pensar la defensa desde el servicio de la paz y la justicia tiene exigencias éticas muy altas.

    3. “La amenaza que para nuestra industria de defensa suponen los países emergentes”. Ésta referencia aún es más incomprensible, pues no se entiende si lo que se pretende es que los países emergentes son una amenaza para nuestra defensa o como competidores para nuestra industria armamentista. En cualquier caso, parece una razón incompleta pues la razón de aumentar los gastos de defensa no puede ser principalmente la de proteger nuestra industria de defensa. Si es esto lo afirmado, no se ve qué relación tiene la afirmación con la defensa de Europa. Si es otra cosa, quizá ya está dicha antes, y en cualquier caso.

    En todo caso, quizá el conferenciante podía habernos ilustrado sobre las nuevas formas de defensa democrática y constitucional de la Unión Europea, de los países de Europa, ante un terrorismo internacional des localizado, pero eso hubiese sido otra conferencia que no se pronunció.

    Una conferencia de este tipo y con este contenido que se refleja en el resumen de prensa creo que no debería haber sido acogida en los Diálogos Loyola porque expresa una posición diametralmente opuesta a nuestra visión, a nuestra misión y a nuestros valores.

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