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Waldimeiry Correa da Silva, directora del Departamento de Estudios Internacionales.

Waldimeiry Correa: “Con la crisis ha aumentado el número de personas víctimas de la Trata de Personas”

Esta semana se ha celebrado el Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, por este motivo entrevistamos a la directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía: Waldimeiry Correa da Silva, una experta en esta lacra que sufre la humanidad en pleno siglo XXI.

¿Ha propiciado la crisis económica y la pobreza un aumento del tráfico de seres humanos?

Primeramente, quería hacer una aclaración dado que muchas veces escucho y veo el uso indeterminado de dos términos que no tienen ni el mismo significado jurídico, político y socio-económico, ni genera las mismas responsabilidades a los Estados. Estoy hablando de los conceptos ‘Trata de Seres Humanos’ o ‘Trata de Personas’ (de la definición original en inglés, human trafficking).

La Trata de Personas se refiere tanto a una violación masiva de Derechos Humanos, como a un crimen contra la humanidad, una forma contemporánea de esclavitud, una de las peores manifestaciones de la violencia de género, y también parte del crimen transnacional organizado. En este ámbito, los Estados asumieron el compromiso internacional de combatir y generar a los mismos la obligación internacional de proteger, reparar y asistir a las víctimas de un lado. Y de otro, de sancionar y reprimir el crimen y perseguir y punir a los delincuentes. Este consiste en retirar una persona de su entorno de origen (generalmente), a través de medios fraudulentos (amenaza, coerción, engaño, secuestro, fraude) con la finalidad de explotar la persona (sea para el trabajo sexual, explotación laboral, mendicidad, extracción de órganos y tejidos humanos, adopción irregular, matrimonio forzado o practicas análogas a la esclavitud), como está definido por el Derecho Internacional y regulado internamente.

La Trata de Seres Humanos es considerada una amenaza a la seguridad humana. Como expliqué anteriormente, la definición de Trata no describe solo un acto unitario que lleva a un resultado específico, sino que se refiere a un proceso (captación, transporte y control) que se puede organizar en una variedad de formas e involucra una gama de diferentes acciones y resultados. Así entendemos que se inicia con un acto particular del tratante, que utiliza de medios capciosos y se aprovecha de una situación de vulnerabilidad generada por un contexto de inseguridad humana. A partir de estas dos acciones iniciales se configura la explotación. Con este fin, se cosifica al ser humano y se vulnera su dignidad humana, su integridad y sus libertades. Lo que corrobora la situación de amenaza a la seguridad humana y genera la vulnerabilidad de las personas.

Ya el tráfico de personas o tráfico ilícito de inmigrantes (human smuggling), también definido en el marco del crimen transnacional organizado, hace referencia al traslado irregular de personas entre dos estados. En este se comete una infracción administrativa contra el Estado de destino, que ocurre mediante el cruce irregular de sus fronteras.  En este caso, siempre el transnacional, el contrabandista (facilitador) aprovecha tanto de las dificultades y de la rigidez (normativa, política y económica) para realizar el proceso de movilidad humana de forma regular como de la situación de vulnerabilidad del/la migrante y saca beneficios económicos facilitando este traslado irregular, en muchos casos poniendo en riesgo la vida de los migrantes.

Ahora bien, una vez realizada estas aclaraciones, por supuesto que la crisis ha aumentado el número de personas víctimas de la Trata de Personas. Esto ha ocurrido porque junto a la crisis económica, vino una crisis de empleo y una crisis de valores y retroceso en materia de derechos humanos (como advirtió el Parlamento Europeo en su informe del 01/03/2013). Como la Trata posee como factores de empuje causas macro estructurales y socio-económicas directamente relacionados a la pobreza, las discriminaciones, violencia y contextos de exclusión y desigualdad. Cabe destacar, que, aunque todos los seres humanos pueden ser víctimas de Trata, en su mayoría las víctimas son mujeres, niñas y niños. De acuerdo con la UN.Gift y la OSCE (2009), la crisis ha disparado las desigualdades en todas partes del mundo y con ello, los traficantes aprovechan para aumentar sus operaciones delictivas ante los contextos de falta de seguridad humana, de estado mínimo, de violencia de género, falta de empleo o de expectativas de un futuro digno. En el contexto español diferentes instituciones han puesto de manifiesto que la crisis ha llevado a más personas a ejercer la prostitución (para sacar adelante su familia) y ha generado también precariedad en muchas ocupaciones laborales que viene conduciendo a situaciones análogas a la esclavitud.

¿Cómo ha afectado al tráfico de seres humanos las guerras y la inestabilidad política en Oriente Medio?

Como he dicho anteriormente los contextos de instabilidad política, social y económica son el caldo de cultivo ideal para la proliferación de la Trata de seres humanos. El aumento del flujo inmigratorio irregular en una situación de emergencia compleja, como es el caso de la denominada ‘crisis migratoria’ ocasionada sobre todo por los conflictos armados en Oriente Medio y África, sobrelleva riesgos para la protección de DD.HH. de una forma general y en especial se llama la atención para la Trata de Personas como consecuencia directa de una situación de crisis. En el caso de la Trata, conlleva el riesgo de no ser reconocidas como tal (no obtener el estatus jurídico de víctima de Trata), con ello, no incidir en la responsabilidad del Estado ante violaciones cometidas por particulares en su territorio. En el actual escenario, diferentes organismos, como ACNUR, UNESCO, MSF, HW y otras ONGS vienen denunciando la ‘subasta’ de personas en Libia; las esclavas sexuales del DAESH o comercio de órganos humanos y la trata con fines de explotación de menores en campamentos de desplazados. Una barbarie aconteciendo en pleno siglo XXI, pero que infelizmente no estamos siendo informados de forma consciente sobre el problema.

¿Cómo se sale de una situación de explotación sexual?

Para responder esta pregunta también es necesario realizar una aclaración, que muchas veces, los medios toman como equivalentes y no lo son, que es la diferencia entre: Trata con fines de explotación sexual y prostitución.

La Trata de Personas es un proceso que ocurre un desplazamiento (voluntario o no), utilizando medios fraudulentos y/o coercitivos con la finalidad de explotación. Hay diferentes formas de explotación: la laboral, la sexual, la militar, matrimonio forzado, trabajo infantil, para fines de rescate, servidumbre y remoción de órganos o tejidos humanos. En todos los casos, los traficantes se aprovechan de la situación de vulnerabilidad para explotar. La explotación sexual puede configurar en una de las modalidades de Trata, que también es una actividad ilegal ya que una persona está sometida a realizar actividades sexuales sin su consentimiento libre. Es sostenida mediante una relación desigual de poder, en que hay dominio, privación de libertad y movimientos (entre otros derechos violados). La explotación sexual puede ser diversa (pornografía, clubs, sexcalls, masajes con happy end, prostitución, etc). Ahora bien, la prostitución puede ser tanto libre, desde la autonomía y libertades individuales en que la persona vende el uso de su cuerpo, como también puede ocurrir de forma forzada. En este caso, la persona está sometida, amenaza y obligada a realizar a realizar la actividad sexual. Y los beneficios de su trabajo quedan, en su gran mayoría, quedan con los exploradores.

¿Qué pueden hacer el Estado y las autoridades para erradicarlo?

El Estado puede y debe hacer mucho para afrontar esta forma contemporánea de esclavitud. Primeramente, debe tornarse parte del régimen internacional contra la Trata de Seres Humanos, a través de la firma y ratificación de los instrumentos jurídicos fundamentales sobre la materia (Convención contra el Crimen Transnacional Organizado (2000), Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños (2000), Convenio del Consejo de Europa sobre la Trata de Seres Humanos (2005) y Directiva 36/2011 de la EU).

En el caso español, todos estos instrumentos están ratificados y traspuestos internamente. En segundo lugar, reconocer internamente la existencia de las diferentes modalidades del delito de la Trata: para fines de explotación sexual, explotación laboral, explotación militar, condiciones análogas a la esclavitud, adopciones irregulares, matrimonio forzado y remoción de órganos. Ni todas las modalidades están reconocidas en territorio español, eso conduce a la invisibilidad de una gran mayoría de víctimas. En tercer lugar, preparar una política de Estado para afrontar esta cuestión que nos es tan cara. Esta política de Estado, debe partir del reconocimiento a las dificultades de los propios agentes en reconocer otra modalidad, más allá de explotación sexual. La política pública integral que debe estar pensada para atender de forma integral, intersectorial y multidimensional a las posibles víctimas. Por ende, debe ofrecer una atención cualificada y especialidad, que no solo repare, como rehabilite, resocializa e integra la persona desde sus necesidades y demandas. Y, por último, y no menos importante, debería haber más acciones de información y sensibilización en materia. Asimismo, no se puede obviar que es una práctica violatoria de derechos que está legitimada por la falta de consciencia, las conductas socioculturales y las transacciones económicas lucrativa-explotación. Para un enfrentamiento integral al problema es necesario tanto factores sistémicos como acciones que ataquen a sus causas que están relacionadas con la pobreza, la discriminación contra las mujeres y la capacidad política e institucional para proteger a las víctimas y perseguir a los tratantes.

¿Qué puede hacer un ciudadano normal?

Mucho. Como he dicho, está claro que estamos delante de un fenómeno complejo y polifacético, y para su comprensión es necesario no solo comprender su concepto, como también interpretar su configuración desde una perspectiva multidisciplinar, que va más allá de un problema migratorio, o una actividad criminal que conlleva a la práctica de un delito y violación de derechos. Luego, cualquier persona puede ayudar a informar, sensibilizar e identificar los contextos exploratorios y las posibles víctimas de trata desde un consumo más consciente de bienes y servicios.

¿Qué objetivos persigue el ‘Proyecto de Investigación sobre la vulneración de los DD.HH. en las zonas rurales andaluzas: migración, trata laboral, y otras formas de explotación’?

Se trata de un proyecto financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el desarrollo (AACID), donde actúo como investigadora principal, pero que ha sido concedido en el marco de las ONG a la Asociación Mujeres en Zona de Conflicto (MZC). El proyecto pretende mejorar las capacidades de intervención de los agentes de cooperación andaluces respecto a los DD.HH., en particular la trata laboral y otras formas de explotación, a través de la realización de un estudio sobre trata laboral y otras formas de explotación con una metodología participativa con titulares de derechos, obligaciones y responsabilidades. Para ello, partimos de la hipótesis de que la trata está dirigida casi en su totalidad a la explotación sexual; Se ignora el alcance de violencias interseccionales y de género en la Trata, especialmente cuando se cruzan explotación sexual y laboral; la mayoría de las víctimas y supervivientes son extranjeras y muchas de ellas en situación irregular; Luego, su finalidad será la de fortalecer la coordinación entre entidades; Generar Indicadores y sistemas de gestión de información y del Conocimiento sobre TSH; No existen datos fiables sobre la trata laboral en Andalucía. La finalidad de la investigación está orientada a diagnóstico sensible al género y violencia de género.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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