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Entrevista a Martin Maier SJ

Martin Maier SJ: «Ignacio Ellacuría dio su vida por la Justicia, por los Derechos Humanos y por la Paz»

El jesuita Martin Maier es alemán y se doctoró en Teología con una tesis sobre la teología de Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino. De 1989 a 1991 vivió en El Salvador, donde fue sacerdote en Jayaque, como sucesor de Ignacio Martín-Baró, uno de los mártires de la UCA. De 1995 a 2009 ha sido redactor y director de la revista de teología ‘Stimmen der Zeit‘ (Voces del Tiempo) y desde 2014 es secretario para los Asuntos Europeos del Jesuit European Social Centre, centro de la Compañía de Jesús que coordina varios proyectos sociales de los jesuitas en Europa y realiza acciones de incidencia espcialmente en los campos de los derechos humanos, las políticas migratorias y sus consecuencias, y la explotación de recursos naturales. Maier es un gran conocedor del movimiento de la teología de la liberación y del legado de Monseñor Romero. Recientemente ha participado en el Campus de Sevilla de la Universidad Loyola en el Simposium Internacional sobre Ignacio Ellacuría.

 

(P): El 16 de noviembre se cumplieron 30 años del asesinato de Ignacio Ellacuría en El Salvador. Usted estaba allí, ¿cómo recuerda aquel momento?

(R): Bueno, eso fue en medio de la guerra civil. En El Salvador hubo una gran ofensiva de la guerrilla y toda la zona estaba militarizada. Ellacuría regresó de un viaje a Europa, eso fue el lunes por la noche. Yo vivía en una Comunidad de estudiantes Jesuitas a 15 minutos a pie de la UCA (Universidad Centroamericana José Simeón Cañas) y nos avisaron de que Ellacuría había regresado y de que había un ‘cateo’. Eso significa que habían llegado soldados para investigar la Casa de los Jesuitas. Ellacuría en ese momento pensaba bueno, buscaban armas, ese fue el pretexto, no encontraron nada, entonces estamos tranquilos.

Después se puso en evidencia que eso era un reconocimiento, porque los mismos soldados, dos noches más tarde, volvieron para asesinarlos a los seis jesuitas de la UCA, a Elba y a Celia, que fue cocinera mi Comunidad. Eso fue un impacto tremendo. Recuerdo que nos llamaron a las 6:30 de la mañana, nos llamaron de la Curia Provincial y nos comunicaron: “Mataron a todos en la UCA, mataron a Elba y a Selina”. A mí me costó aceptar esa realidad. Solamente cuando llegaron las primeras llamadas del extranjero, de periodistas, yo me di cuenta que era real.

También recuerdo el funeral que celebramos en el auditorio que hoy es el Auditorio Ignacio Ellacuría en medio de la guerra civil. Al mismo tiempo también, sentí que ellos dieron su vida, su compromiso por la Justicia, por los Derechos Humanos y por la Paz en El Salvador y que eso vale la pena.

 

(P): ¿Cómo recuerda al padre Ignacio Ellacuría?

(R): Lo recuerdo como compañero jesuita. En el trato personal era muy amigable, muy cercano. Muy distinto de como era cuando aparecía en público. Seguí unas clases en la UCA con él y recuerdo todavía que empezó estas clases saludando no solamente a los oyentes, sino también a las ‘orejas’, a los espías que habían mandado los militares de El Salvador. Él dijo: “Saludo también a las ‘orejas’ y a los que los mandan. Díganles que al menos me manden ‘orejas’ inteligentes”. Eso fue una provocación, muy de la personalidad de Ignacio Ellacuría.

 

(P): ¿Cuál ha sido la gran enseñanza que dejó el padre Ellacuría al mundo?

(R): Yo creo que es un profeta, es un mártir del compromiso de la Compañía de Jesús por la Fé y la Justicia, y así la Compañía redefinió la Misión que tenemos en el mundo de hoy después del Congreso Vaticano II: comprometernos con la Fé pero al mismo tiempo también comprometernos luchando por la Justicia. Esto está escrito en la tumba de los seis en la capilla de la Universidad y para mi nos enseña que eso es lo que la Compañía de Jesús tiene que hacer hoy y también dice esta placa de la tumba: “No trabajaremos por la Justicia sin pagar un precio”. Pagaron el precio de la entrega de su vida pero bajo la luz de la Fé es el camino de Jesús.

 

(P): ¿Qué es la Teología de la Liberación?

(R): La Teología de la Liberación es una teología que nació en América Latina y que responde al escándalo de la injusticia y de la miseria desde la Fé. Es una teología que pone en el centro a los pobres, que toma en serio los signos de los tiempos como manifestaciones de la voluntad de Dios en la Historia y es una teología que quiere hacer una contribución práctica para cambiar situaciones de injusticia y de miseria hacia un poco más de Justicia y una situación un poco más humana.

 

(P): Su conferencia en el Simposium Internacional sobre Ignacio Ellacuría, celebrado recientemente en la Universidad Loyola, tenía por título: ‘Contemplativus in actione iustitiae‘. ¿Qué significa ser contemplativos en la acción?

(R): Es la fórmula breve de la Espiritualidad Ignaciana. Somos religiosos y estamos formados en la espiritualidad de los Ejercicios pero no somos contemplativos que pasan la mayor parte del tiempo con la oración en un monasterio sino que actuamos en el mundo y queremos ponernos al servicio de los hombres, las mujeres y especialmente también de los pobres, de los desposeídos y esa unión íntima entre lo que es la contemplación y la acción, Ellacuría lo especificó y dijo que tenemos que ser contemplativos en la acción por la Justicia.

 

(P): ¿Qué papel cree que deben de jugar las universidades jesuitas en el siglo XXI?

(R): Las universidades jesuitas tienen que inscribirse en esta misión de la Compañía, universal, de comprometerse con la Fé y la Justicia, y por eso Ignacio Ellacuría enfatizó que la universidad tiene el papel de investigación, de docencia y también de proyección social. Y con eso quiso decir que la universidad tiene también un papel para una transformación de la sociedad hacia más justicia, hacia el respeto de los derechos humanos. Creo que esa fue su visión de lo que tiene que ser una universidad en el mundo de hoy y creo que en la situación que vivimos con una brecha creciente entre ricos y pobres, tanto a nivel nacional como a nivel global, con el desafío del Cambio Climático, eso sigue de más vigencia todavía hoy que las universidades tienen que responder y tienen que tomar también su papel para incidir lo que son los desafíos políticos y sociales.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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