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El estudiante de la Universidad Loyola Andalucia, Luis Ybarra.

Entrevista a Luis Ybarra Ramírez por María Jaén Huete

Grandes del flamenco” es el último libro del estudiante de Comunicación de la Universidad Loyola Andalucía Luis Ybarra Ramírez. Un libro de entrevistas escrito desde la visión y la pasión de un gran aficionado que se formó y adentró en este mundo fuera de España y que, gracias al periodismo, ha sabido encauzar y unir su idea de esta expresión artística, con la de muchos de sus referentes y especialistas en el mundo del flamenco.

Actualmente, Luis colabora con ABC y Gurmé en temas de cultura, ocio, flamenco y gastronomía, y está inmerso en un programa de flamenco para Radiolé, Temple y Pureza, que se emite los viernes de 22 h. a 00 h.

Hemos hablado con él de primera mano para que nos cuente cómo ha sido la aventura de escribir esta obra y qué siente después de haberla publicado.

¿Cómo te sientes al haber escrito este libro siendo tan joven?

Afortunado por poder escribir sobre lo que más me gusta: el flamenco. Si alguien de mi generación, o de cualquier otra, descubre algún artista, una anécdota o una grabación interesante gracias a mi libro, habré cumplido mi función.

¿En qué momento y cómo surgió la chispa para escribirlo?

Como muchas de las cosas que valen la pena, por casualidad. Pensé que sería buena idea reunir y entrevistar a los artistas que han ganado la distinción Compás del Cante, que otorga la Fundación Cruzcampo. Con mucha afición y curiosidad, me acerqué a estas 31 figuras que son imprescindibles para entender el flamenco. Y ahora, con 22 años, ya he conocido a muchos de mis ídolos, como Rafael Riqueni, Manolo Sanlúcar o El Lebrijano. Eso es un privilegio.

¿Cómo lo definirías en una frase?

Mejor con una anécdota. Esta me la contó el periodista Alberto García Reyes, al que también entrevisto en el libro. Resulta que Gaspar de Utrera fue a grabar un disco con Tere Peña, otra periodista especializada, y esta le aconsejó que se preparase un repertorio adecuado para una hora. «Una hora te la grabo yo en cinco minutos», le respondió el cantaor. Y eso es lo que he intentado hacer en «Grandes del flamenco». Sintetizar vidas y obras de enjundia en unas pocas páginas para que cualquiera se pueda acercar a conocerlas.

¿Piensas que el flamenco tiene demasiadas barreras o tópicos?

Tópicos, muchos. Y las barreras las veo en España, pero, curiosamente, no en el extranjero. Prácticamente nunca he ido a un espectáculo de flamenco con mis amigos del colegio. Sin embargo, durante mi Erasmus en Aberystwyth, un pueblecito de Gales muy difícil de pronunciar, fui con mis amigos de allí a ver a Gerardo Núñez, un guitarrista que vino a tocar a la universidad. Ninguno conocía el flamenco y salieron encantados, tocando las palmas por bulerías, o intentándolo. Y eso es algo que jamás me ha pasado con mis amigos sevillanos a los que no les interesa el flamenco. ¡Hay que ir a ver y escuchar en directo!

¿Se puede entender y sentir el flamenco aun no teniendo ningún antecedente que te una a él?

Claro. En mi familia no tengo ningún antecedente y, por supuesto, no soy el único al que le ha pasado algo similar. Ahora soy yo el que estoy aficionando a mis padres, mis tíos y demás.

¿Cuál es para ti la mejor definición sobre lo que es y no es el flamenco?

El Pele cuenta en el libro que flamenco solo hay uno y músicas solo dos: la buena y la mala.

¿Qué opinas sobre los nuevos fenómenos musicales que llevan el flamenco por bandera?

Creo que el problema no está en ningún fenómeno en sí, sino en la etiqueta que le pongamos a ese fenómeno. No todo lo que bebe algo del flamenco es flamenco. Por ejemplo, el «Abre la puerta» del grupo Triana tiene compás de seguirilla, pero no es una seguirilla, sino una canción genial de rock andaluz. Dicho esto, el flamenco es un género que está vivo y, desde que existe, los artistas han hecho incursiones en otros géneros musicales. Manuel Vallejo cantaba tangos argentinos por bulerías, El Mellizo crea una malagueña basándose en el canto gregoriano y La Niña de los Peines tiene su versión flamenca del «Cielito lindo». Lo que hay que hacer ahora es clasificar las cosas en buenas o malas. Que es un debate más interesante.

¿Crees que hay futuro?

Hay futuro porque hay grandes artistas desarrollando espectáculos y grabando discos: Jesús Méndez, Esperanza Fernández, José Valencia, Rocío Márquez, Dorantes y un larguísimo etcétera. También hay niños que cantan, tocan y bailan, y quieren formarse para ser artistas. Maestros consagrados a los que se les respeta y una afición minoritaria que los sigue. El flamenco nunca ha estado en las masas, pero debe seguir luchando por llegar cada vez a más gente.

 

La entrevista ha sido realizada por la estudiante del Grado en Comunicación y Becaria del Servicio de Actividades Culturales de la Universidad Loyola Andalucía, María Jaén Huete.

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