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El jesuita Gonzalo Villagran habla con Loyola And News.

Gonzalo Villagrán SJ: “El diálogo interreligioso es una necesidad para la convivencia en las sociedades plurales»

El doctor en Teología Gonzalo Villagrán SJ es el coordinador del grupo de investigación ‘Islam y sociedad en la España contemporánea’. Este grupo está compuesto por investigadores de la Universidad Loyola Andalucía y la Facultad de Teología de Granada, y forma parte de la red internacional Pluriel de estudio del Islam en Europa, red desarrollada por la Federación de Universidades Católicas de Europa y la Universidad de Saint Joseph en Beirut. Con él hablamos sobre el islam y su relación con occidente.

Pregunta: No dejamos de ver en los medios de comunicación noticias sobre atentados yihadistas y de guerras en países de Oriente Próximo donde pone la religión como excusa para el combate. ¿Es el islam una religión violenta?

Respuesta: La enorme pluralidad interna del islam nos enseña que no tiene sentido hacer valoraciones supuestamente globales sobre esta religión: el islam es así, el islam actúa de esta manera… La forma en que se viva el islam en un caso o un grupo concreto depende no sólo de las fuentes primarias de la religión sino también de las opciones de ese grupo al aceptar una interpretación u otra de esas fuentes.

Ciertamente en las fuentes primarias del islam encontramos elementos de violencia que forman parten del relato del establecimiento del islam y de la primera comunidad islámica por Mahoma. También encontramos otras afirmaciones que asocian el islam con la paz o la fraternidad. Esta ambivalencia de base, similar a la existente en el Antiguo Testamento, podía ser interpretada en un sentido u otro. Históricamente la interpretación oficial jurídica optó por legitimar la posibilidad de violencia dentro de ciertas condiciones limitadoras. Se podía contemplar la violencia como defensa del islam y los musulmanes siempre que se cumplieran ciertas condiciones y se limitaran los daños al contrario.

Los ejemplos de violencia integrista que vemos hoy suponen interpretaciones del islam que van más allá de esta tradición y rompen con la tradición islámica. A la vez se puede pensar que se siga profundizando en la interpretación de las fuentes del islam limitando aún más esa posibilidad de violencia legitimada religiosamente.

(P): Los musulmanes pueden practicar su religión en los países occidentales, pero los cristianos no siempre pueden practicarla en los países islámicos. ¿Es el islam una religión que acepta la pluralidad religiosa?

(R): En el momento en que surgió el Islam, en el siglo VII, este suponía un paso adelante en cuanto a la aceptación del pluralismo religioso. Las mismas fuentes del islam, empezando por el Corán, aceptan la presencia de otras religiones (cristianismo y judaísmo) en su seno y les da un valor religioso al considerarla ‘religiones del libro’. Los grandes imperios existentes alrededor el islam en aquel momento, el bizantino y el persa, no contemplaban esa posibilidad.

Sin embargo esta aceptación primera del pluralismo religioso ciertamente es una mera tolerancia de ciertas minorías religiosas muy sujeta a la mayor o menos dureza del gobernante musulmán de turno. En ese sentido este buen punto de partida debería haber podido evolucionar hacia una plena aceptación de la libertad religiosa. En ello se empeñan ciertos intelectuales musulmanes actuales.

A día de hoy, en el encuentro y el diálogo con musulmanes, es bueno hacer patente el contraste entre el tratamiento del islam en democracias plurales y el tratamiento del cristianismo y otras religiones en muchos países de cultura musulmana. Ese contraste tiene que ser para los musulmanes una invitación a reflexionar sobre el tema. Sin embargo, el respeto a la libertad religiosa de los musulmanes en nuestras sociedades no es algo condicionado a una teórica reciprocidad, es una consecuencia necesaria del respeto a la dignidad humana.

(P): ¿Puede el islam adaptarse a la cultura occidental sin que tengan que desechar sus valores?

(R): La experiencia del cristianismo en países de culturas no cristianas nos enseña mucho sobre la relación religión-cultura. En el encuentro con una cultura diferente, toda religión ha de seguir un proceso dialógico de dar y recibir. Por una parte las fuentes de la religión serán iluminadas de manera nueva por cultura recién encontrada, llevando esto a intuiciones innovadoras. Por otra parte, la religión mostrará contradicciones y limitaciones de la cultura que la pueden hacer evolucionar. Así podemos pensar el encuentro entre el islam y la cultura occidental contemporánea que se lleva produciendo con más intensidad desde la mitad del siglo XX. Por una parte la cultura occidental se va a enriquecer de la mirada del islam desde dentro, por otra el islam evolucionará en diálogo con los valores occidentales.

(P): ¿Qué grados de secularización hay en la sociedad musulmana? ¿Se parece a las sociedades cristianas?

(R): Aunque existe una élite ilustrada y abierta en las sociedades musulmanas de Oriente Medio y el Magreb con hábitos y estilos muy occidentales, sin embargo la cultura de fondo en esas regiones es profundamente religiosa. En ese sentido hay que recordar que la secularización tan fuerte de las sociedades europeas no es una norma universal sino más bien una particularidad regional que contrasta con el resto del mundo. Además el islam es una religión que marca profundamente aquellas sociedades en las que es mayoritaria haciendo difícil que se dé una secularización como vemos aquí. Algo se intentó en Turquía, que supone un ejemplo muy interesante de islam vivido con un estilo que quiere ser europeo. Sin embargo estamos viendo que en la actualidad hay una vuelta a un islam más identitario y cultural, lo que muestra los recursos del islam para responder a la secularización.

Por otra parte, entre las personas de origen cultural islámico que viven en las sociedades occidentales sí es posible encontrar bastantes casos de abandono de su religión por contacto con la sociedad secularizada. Estos casos son muy interesante. Aunque es duro para ellas por la ruptura interior y cultural que supone, el proceso de estas personas creo que puede enseñar desde dentro a la tradición islámica a integrar las dinámicas propias de la modernidad.

(P): La Universidad Loyola Andalucía, junto con la Facultad de Teología de Granada, está investigando sobre el diálogo con el islam dentro de la red PLURIEL. ¿Cuáles son los retos del diálogo con el islam desde la perspectiva académica?

(R): El surgimiento de la red Pluriel por iniciativa de la Federación de Universidades Católicas de Europa, es un paso enorme que demuestra el interés y el rigor con que se estudia hoy en día el islam y el compromiso de las instituciones católicas de contribuir a este esfuerzo. Todo esto son signos de esperanza que hablan del deseo y la posibilidad real de crear sociedades plurales sanas en las que convivan las diferentes tradiciones religiosas.

Situados ahí yo diría que los retos actuales del estudio académico del islam y de su relación con el cristianismo podrían ser los siguientes: lograr un acercamiento al islam que no sea sólo cultural sino también teológico que comprenda mejor al islam en sus fuentes, encontrar más musulmanes formados académicamente que se puedan integrar en los equipos de investigación, establecer conexiones entre la investigación académica y la acción social y educativa que permita una mayor eficacia en la transformación social, establecer relaciones formales académicas productivas con instituciones académicas islámicas, generar un mayor interés y apoyo al trabajo en la base de la comunidad católica, etc…

En cualquier caso, repito que la creación de Pluriel y el impulso que ha supuesto para equipos de investigación como el conjunto Loyola Andalucía-Facultad de Teología de Granada es un fuerte signo de las enormes posibilidades actuales de la investigación académica sobre el islam.

(P): ¿Hay deseo de encuentro entre las sociedades cristianas e islámicas?

(R): Sabemos que existen posiciones más cerradas por ambas partes: desde la demonización de lo occidental-cristiano por ciertos grupos fundamentalistas islámicos hasta el prejuicio anti-musulmán sistemático en ciertos entornos cristianos. Esas actitudes son las que más se dan a conocer.

Sin embargo hemos de tener en cuenta los muchos puntos de contactos sanos y enriquecedores entre cristianismo e islam que están en funcionamiento. Un par de ejemplos de esto que digo: por una parte la Universidad de Saint Joseph en Beirut (universidad de la Compañía de Jesús en el Líbano) tiene una red de contactos con instituciones y autoridades musulmanas enorme y en esa red el encuentro y el intercambio entre las religiones es algo natural y cotidiano; por otra parte, aquí en España yo he sido testigo del enorme interés de comunidades musulmanas muy importantes a nivel nacional por tener relaciones e intercambio con la Iglesia católica como una forma de ayudar a su integración en la sociedad española.

La realidad de esas posibilidades de encuentro, lo fructíferas que son y el impacto hondo que tienen en todos los que participan en ellas obligan a seguir apoyándolas dando de lado otros ejemplos más negativos como los que mencionábamos antes.

(P): ¿Hacia dónde camina el diálogo entre religiones?

(R): Yo creo que a día de hoy el diálogo interreligioso se entiende primero de todo como una necesidad para la convivencia en las sociedades plurales, en segundo lugar como un ejercicio necesario para la mejor comprensión de la propia tradición religiosa.

Yo creo que actualmente en el diálogo con otras religiones, y en concreto con el islam, se da prioridad a facilitar el trabajo conjunto por la mejora de la sociedad más que el diálogo sobre las fuentes de cada religión. Me parece que es un acercamiento pragmático y útil que permite evitar el bloqueo que supone el peligro de relativizar la propia tradición. A la vez está claro que el diálogo interreligioso aunque quiera limitarse a una problemática social externa, al final siempre lleva a un sano cuestionamiento de sí mismo y de la propia tradición.

Por otra parte, va habiendo un cierto consenso entre los teólogos contemporáneos en que el futuro de la teología, al menos de la católica, ha de ser necesariamente interreligioso. Se va viendo así que en nuestro mundo plural sólo es posible comprenderse uno mismo y situarse en el contexto, si nos miramos también desde fuera de nosotros mismos desde el “otro” religioso. En este sentido el diálogo interreligioso puede ser en el futuro un motor importante de la profundización teológica interna de cada una de las tradiciones religiosas.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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