En perspectiva liberadora e intercultural

El día 11 de Marzo, en el Campus Palmas Altas de la Universidad Loyola Andalucía, tuvo lugar la conferencia magistral del catedrático emérito de Sociología de la Universidad Católica de LovainaFrançois Houtart, titulada ‘Salir de la Crisis: proponer otro paradigma poscapitalista’. La conferencia está organizada por la Cátedra Latinoamericana Ignacio Ellacuría y el Decanato de Ciencias Sociales y Jurídicas.

Houtar, de origen belga, es sacerdote, teólogo y un reconocido científico social, que llegó a participar en el Concilio Vaticano II y en varias Conferencias Episcopales latinoamericanas. Es un reconocido experto en las materias de sociología de la religión, de las políticas de la globalización y de sus movimientos sociales.

Foros Sociales Mundiales

En esta línea, tiene sus raíces en los movimientos obreros-apostólicos como la Juventud Obrera Católica (JOC). Y es un uno de los promotores y autores principales de los Foros Sociales Mundiales, que tienen su origen en Porto Alegre (Brasil), acontecimiento muy significativo en nuestra era de la mundialización. En el cual se reúnen intelectuales, movimientos y organizaciones sociales, muy relevantes, para dialogar y presentar propuestas para otro mundo posible, otra globalización de la solidaridad, de la paz y de la justicia (social-global y ecológica, sostenible); frente a la globalización neoliberal/capitalista de los ídolos del mercado y del beneficio (del capital), de la violencia, de la guerra y de la insostenibilidad anti-ecológica.

Como se observa, Houtart es un ejemplo de dialogo y confluencia de diversas tradiciones espirituales, culturales y éticas de la época contemporánea, en clave liberadora, entre el Norte y del Sur del planeta, como son las ya mencionadas de la JOC y la latinoamericanas. Él pertenece a una generación de muy cualificados científicos sociales europeos y latinoamericanos, en esta clave liberadora e intercultural.

Tales como P. Freire (uno de sus pioneros, celebre pedagogo y educador),  G. Gutiérrez (el fundador de la teología de la liberación y además psicólogo), I. Martín-Baró (uno de los jesuitas mártires de la UCA en el Salvador), O. Fals Borda, E. Dussel, A. Elizalde, B. de Sousa Santos,  R. Petrella o, entre nosotros, X. García Roca, R. Díaz Salazar, J. M. Mardones, J. M. Tortosa, A. Blanco, L. de Sebastián o el canario M. Alemán.

Todos estos significativos pensadores, profesores y científicos sociales, a lo que habría que sumar otros muchos, son paradigma de esta ciencia social cualificada y con conciencia, crítica, ética y liberadora. En donde se analiza, explica o comprende la realidad social e histórica, económica y política, cultural y religiosa o espiritual en una perspectiva multidimensional, global e integral, alternativa, transformadora e intercultural; en la promoción de la solidaridad universal y la justicia mundial con los pobres (empobrecidos y oprimidos, excluidos y victimas) del planeta y de la historia.

Es una ciencia social que no es aséptica o neutral, frente al mal e injusticia, sino que toma partido y se compromete por la mejora y transformación de la realidad y de las condiciones de la vida, de la sociedad y del mundo. Se opta y se responsabiliza éticamente por el dolor y sufrimiento de los otros, de las problemáticas e injusticias que sufren las personas y los pueblos, desde los clave de promoción y liberación integral con los pobres de la tierra.

Tal como ha estudiado y realizado, todo lo anterior, por la entraña, génesis y desarrollo de la ciencia social, con los fundadores y clásicos como A. Comte, K. Marx, A. de Tocqueville, M. Weber o E. Durkheim; o ya en la época contemporánea, autores como C. Wright Mills, J. Habermas, A. Giddens, R. Dahrendorf, P. Bourdieu, N. Elías, E. Morin, A. Sen, J. Stiglitz, Z. Bauman, C. Rogers, A. Maslow, J. Piaget,  L. Vigotsky, H. Gardner y un largo etc., con sus diversas y complementarias teorías, materias, enfoques y claves…

Se trata de desarrollar y promover una ciencia social con una explicación o comprensión de la realidad en su complejidad, holística e integral, en su diversidad de dimensiones, causas y sentidos o significados.

En la cual se estudia, investiga y analiza al ser humano con sus relaciones personales y humanas, con sus leyes, instituciones y estructuras sociales (económicas y laborales, comerciales y financieras, políticas, culturales y religiosas) que pueden dar unidad, cohesionar a la sociedad-mundo.

Pero que también, como ha sucedido y sucede en la realidad social e histórica, estas relaciones, estructuras o sistemas sociales: pueden causar conflicto y estratificación social, deshumanización y dominación, opresión, desigualdad e injusticia social-internacional (mundial). Tales como las lacras del subdesarrollo y de la pobreza, del hambre y de la miseria, del empobrecimiento y exclusión, del paro y la precariedad (explotación) laboral.

Tal como sucede en nuestra era de la globalización, con el capitalismo (ya) global, con dichas relaciones, estructuras y sistemas mundiales, en especial el laboral, comercial y bancario-financiero de tipo especulativo. Lo que, desde hace mucho tiempo, genera y está causando una autentica fábrica de la pobreza y del hambre, del paro y explotación laboral, de la exclusión social, de violencia y de guerras, de destrucción cultural y ecológica.

La actual globalización neoliberal, del capitalismo financiero-especulativo con su economía de casino, con su ideología del individualismo y de la competitividad, del tener y consumir (consumismo).

Con sus ídolos del libre mercado, de la liberalización y privatización de todo lo humano, público y social: ahonda cada vez más la desigualdad e injusticia social-global entre las personas o estratos sociales y países más enriquecidos y los más empobrecidos-excluidos; arruina países, familias y personas, precariza, explota y destruye el empleo, a las economías y estados sociales de derechos.

Mundalización fraterna y solidaria

Frente a lo anterior, hay que promover la mundialización fraterna y solidaria, la civilización de la vida, dignidad y derechos, contra la globalización capitalista. Unas instituciones de gobernanza global. Unas finanzas y economía real, moral, que no especula ni arruina, sino promueve el empleo y el desarrollo humano, sostenible e integral.

Con un internacional sistema bancario ético, no especulativo-usureo, con una inversión y créditos justos, frente los intereses de usura, abusivos, especulativos. Un sistema comercial mundial con unas relaciones e intercambios equitativos y justos, que asegure los bienes y recursos públicos necesarios para la satisfacción de las necesidades básicas.

En este sentido se trata de asegurar el estado social de derecho-s, a nivel planetario, con sus pilares básicos como son un trabajo decente y un sistema laboral que asegure un empleo digno; salarios justos, pensiones, seguridad social y prestaciones por desempleos suficientes, seguridad e higiene laboral, democracia laboral y empresarial, en una economía social y cooperativa, y demás condiciones para un trabajo con dignidad. Las empresas tienen una responsabilidad moral y social corporativa que han de cumplir realmente.

Con un sistema fiscal global, una hacienda mundial justa, donde tributen y contribuyan, paguen más impuestos y graven más tributariamente, los que más tienen, las fortunas, patrimonios y rentas más altas, los capitales, empresas y corporaciones, las operaciones financieras-bancarias. Erradicando así los paraísos fiscales, amnistías y demás fraudes fiscales.

Con unas políticas y servicios públicos y universales, accesibles y de calidad para todo el mundo como una renta básica para todos, como la educación y la cultura, sanidad y medicamentos, servicios sociales, vivienda, infraestructuras y demás equipamiento para una vida buena y con calidad humana.

Todo lo anterior está en lo más cualificado de la ciencia social y de los estudios sociales, de los movimientos sociales y ciudadanos liberadores, semillas ya de solidaridad y esperanza de la humanidad. Ellos nos muestran que aquellas sociedades y pueblos más solidarias, con mayor igualdad y justicia, con un estado social de derecho-s más vigoroso, son los más humanos, los más desarrollados y felices a todos los niveles.

Así nos enseña todo ello, de forma similar, el pensamiento social y ético en perspectiva cristiana, la conocida como Doctrina Social de la Iglesia. Y se encuentra presente y esparcido, como el grano fecundo, en lo más valioso de la espiritualidad y misión ignaciana.

Autor

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calendario de Eventos

« noviembre 2017 » loading...
L M X J V S D
30
31
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
1
2
3