Empresa dentro de la empresa

Empresa dentro de la empresa

“La cooperación es la convicción plena

de que nadie puede llegar a la meta

si no llegan todos”.

-Virginia Burden-

 

La empresa se podría asimilar a una maquinaria con muchas piezas y engranajes que se interconectan unos a otros para obtener un resultado. Valdría como ejemplo el mecanismo de un reloj antiguo, que a pesar de la multitud de piezas funciona con puntualidad gracias a todas y cada una de ellas.

También la empresa es una persona jurídica, compuesta de otras personas (físicas) que actúan siguiendo unas normas de comportamiento ético establecidas por su educación, religión, ideas políticas, circunstancias que les rodean….. y esta forma de actuar conforma su personalidad. Este comportamiento también influye en la sociedad de su entorno y, lógicamente, en la empresa a la que pertenecen.

Trabajo en equipo

Por tanto los trabajadores tenemos una responsabilidad ética ante nuestra propia empresa, ante nuestros clientes y ante la sociedad. Tenemos capacidad, con nuestros actos, de hacer que la empresa sea rentable, equilibrada, con futuro, y socialmente responsable; todo ello lo será en la medida en que lo sean sus componentes humanos.

Y todo trabajador, sea cual sea su función y ubicación en el organigrama, debe considerar que forma parte de un engranaje, y participar en la lubricación y buen funcionamiento de la maquinaria. Eso es lo que se denomina “trabajar en equipo”.

Pero hay ocasiones en que una pieza de la maquinaria no se considera como tal, y cobra “vida propia” actuando según sus propios intereses, proyectos y objetivos.

Su actuación, táctica y estratégicamente, se dirige a obtener su propio beneficio: “ponerse medallas”, “trepar”, “obtener reconocimiento”…… y todo ello, no como consecuencia de su trabajo en equipo, sino de una planificación personalista y egoísta. Se crea así una “maquinaria independiente dentro de la maquinaria”.

Cuando en una empresa coinciden uno o varios de esos “elementos” algo no va “fino” en esa maquinaria y acaban dañándose otras piezas, todas ellas importantes para su buen funcionamiento.

Empresa dentro de la empresa

El “cortoplacismo” que impera en muchas de las organizaciones suele ser la consecuencia de la imposición de intereses particulares por encima de los objetivos de supervivencia empresarial. Interesan resultados a corto “que me hagan quedar bien”, ya que la estrategia a medio plazo, que podría dar buenos frutos para la empresa, no es interesante para estas “maquinarias independientes”. Se convierten en una empresa dentro de la empresa.

En el fútbol se suelen obtener buenos resultados cuando el equipo “va a una”. Si alguien desea ser el “pilar fundamental”, y trabaja sólo con ese objetivo, lo más probable es que consiga la desmotivación del resto; se podrá ganar algún partido, pero se romperá el equipo y probablemente se perderá la liga. Claro que, en estos casos, siempre quedará el recurso de buscar culpables.

Igual ocurrirá en la empresa.

Autor

José Luis Caballero Prieto

Experiencia en el mundo financiero desde 1980. Responsable del Servicio de Atención al Cliente de CajaSur desde 2000. Master en Márketing y Finazas por la UNED. Miembro de la Comisión de Atención al Cliente de CECABANK y de la Comisión de Igualdad de CajaSur. Colabora con la Universidad Loyola Andalucía en seminarios sobre: gestión de reclamaciones, calidad, la ética en la atención al cliente y código de buenas prácticas.

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