¿El motor ético de las instituciones?

Desde que comenzamos a trabajar en este blog, he ido apuntado la reflexión desde las acciones reales de campañas de diferentes sectores y con distintas orientaciones u objetivos a cumplir, con el propósito de orientar desde la acción concreta la reflexión ética. Tras este recorrido práctico, he creído interesante realizar este post donde introducir una reflexión sobre el origen de la introducción de la visión ética en la estrategia de Comunicación. Identificando como impulsor de esta misión  los Departamentos de RSC de las organizaciones.

Para abordar esta reflexión  me parece acertado introducir la opinión de una de las personas con mayor conocimiento de estos ámbitos, Alberto Andreu, citando uno de sus artículos publicado en Diario Responsable ‘¿En qué consiste el trabajo de un Director de Responsabilidad Corporativa?‘, donde nos aborda las funciones del  mismo.

Partiendo del mandato europeo en la estrategia renovada de la UE para estos años sobre la Responsabilidad Social de las empresas, “un proceso destinado a integrar las preocupaciones sociales, medioambientales y éticas, el respeto de los derechos humanos y las preocupaciones de los consumidores en sus operaciones empresariales” comenta  como primera y acertada idea que, “…parece imposible que un área específica dentro de la empresas pueda con todo y sea 100% responsable…” .

Para Andreu las funciones principales de un director de RSC principalmente son:

1. Identificar  aquellos temas que, aun no siendo relevantes el corto plazo, sí lo serán en el medio / largo plazo, como riesgos u oportunidades y ponerlos encima de la mesa de las áreas ejecutivas. Si nos ponemos a pensar, hay muchos ejemplos en diferentes sectores, pero me gustaría citar algunos. Hace diez años, muy pocos que no fuesen las áreas de RC hablaban de la necesidad de prestar atención, por ejemplo, a la cadena de suministro. Hoy, después del desastre de Bangladesh,  donde 1.100 trabajadores murieron en el siniestro en una fábrica textil en Savar, se ha convertido en un imperativo.

2. Actuar como incubadora de proyectos internos. De la misma manera que hay incubadoras de Startups, y como consecuencia del punto anterior (actuar de radares de la sociedad) las áreas de RSC actúan como incubadoras de proyectos internos.

Para explicar esto podemos continuar con el mismo ejemplo anterior de la  cadena de suministro, lo que empezó siendo un proyecto incubado por las áreas de RC, hoy son las áreas de compras las que lideran o demandan esta tarea.

3. Asumir como actividad principal (core business) aquellas funciones que la organización le ha reconocido como propias. En este sentido, aunque en cada empresa puede ser diferente, lo más natural es que la Dirección de RSC asuma funciones como el reporte no financiero, la gestión del código ético y sus riesgos asociados incluida la coherencia corporativa, la gestión ambiental, las “due diligences” vinculadas a aspectos ambientales y no financieros, la relación con ONG’s globales o locales, y la atención a colectivos en riesgo de exclusión. También es propio de estas áreas que asuman los proyectos sociales de las empresas (cuando la compañía no tiene su propia Fundación) y los proyectos de voluntariado corporativo.

Reflexionado sobre lo aportado en el artículo que os comento,  hay una tarea más que asume el director de RSC de manera programada no espontánea y que tiene que ver con la asunción de los valores de la institución y su traslado o capilarización a todos los ámbitos de negocio y por tanto son la raíz de un enfoque de comunicación ética.

Por tanto si un departamento de RSC de una empresa tiene la misión de velar por este mandato, no es menos cierto que la reflexión sobre la dificultad que un solo departamento pueda llevarlo a cabo. En conclusión, el gran impulso de la perspectiva ética a cada negocio es responsabilidad de estos departamentos,  no es excusa que esta perspectiva cobre fuerza en procesos internos como el de la cadena de suministro y no lo haga o veamos grandes carencias en la comunicación sobre todo vinculada a la venta de producto en algunas organizaciones o empresas, donde la visión ética se doblega a la visión comercial, siendo el equilibrio entre ambas lo que refuerza y fortalece a la empresa o la institución a nivel corporativo más allá de la venta a corto plazo hipotecando por tanto la venta en el largo.

 

Autor

Eduardo López Ramiro

Eduardo Lopez Ramiro, profesional con más de diez años de trabajo en Comunicación Social en las diferentes ramas de la misma: sensibilización, marketing relacional, marketing directo, redes sociales, canales on line, fundraising y RSC. “Creo en la importancia de relacionar ética y consumo en una triple dirección: desde el consumidor hacia el producto y la compañía, y viceversa".

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