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Eduardo Caruz Arcos es abogado en Cuatrecasas y profesor en el Máster Universitario en Abogacía de Loyola Másteres.

Eduardo Caruz: «Los letrados tenemos que buscar fórmulas imaginativas para lograr soluciones satisfactorias para las partes en un contexto nuevo e imprevisto»

Eduardo Caruz Arcos es abogado en Cuatrecasas. Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, es doctor en Derecho Publico. Experto en Derecho público y regulatorio. Urbanismo, contratación, aguas y jurisdicción contencioso-administrativa, en la Universidad Loyola imparte clase en el Máster Universitario en Abogacía de Loyola Másteres.

(P): ¿Cuáles son las consecuencias patrimoniales de la actuación administrativa durante la crisis sanitaria provocada por la Covid-19?

(R): Los efectos lesivos de la actuación administrativa por la gestión de la pandemia son muy diversos, desde el fallecimiento de personas contagiadas por la COVID-19 como consecuencia de la falta de medidas de prevención, la limitación o restricción de derechos y libertades fundamentales, el comiso de bienes, la intervención de industrias o la prohibición temporal de realizar determinadas actividades económicas.

Previsiblemente, muchos de estos perjuicios económicos no serán resarcidos por las medidas de ayuda, fomento o asistencia que los poderes públicos instrumenten. Ante la insuficiencia de estas medidas de ayuda o fomento, algunos operadores económicos han formulado reclamaciones de responsabilidad patrimonial de la Administración para lograr su resarcimiento.

(P): ¿Cómo ha afectado la pandemia a su sector?

(R): La forma o el modo de desarrollar nuestra profesión se ha modificado sustancialmente. Tanto la relación con el cliente como con los compañeros de forma presencial se ha sustituido, significativamente, por el empleo de medios telemáticos. El ‘teletrabajo’ ha llegado para quedarse. Esta nueva forma de trabajar tiene sus ventajas, como la optimización del tiempo y la conciliación personal y laboral, pero las relaciones personales, más allá de la pantalla del ordenador o del teléfono móvil, son indispensables. En este sentido, me preocupa especialmente la formación de los abogados más jóvenes.

(P): ¿Cuáles son los principales temas con los que estáis tratando desde el inicio de la pandemia?

(R): Afortunadamente, muchos sectores de la actividad económica no se han detenido, y los proyectos e inversiones se han mantenido. También, tras el ‘parón’ inicial durante el estado de alarma, la Administración de Justicia ha reiniciado su actividad, aunque el retraso acumulado aún es significativo.

La pandemia sí ha tenido una gran repercusión en la ejecución de muchos contratos. Los letrados tenemos que buscar fórmulas imaginativas para lograr soluciones satisfactorias para las partes en un contexto nuevo e imprevisto. Hemos entendido súbitamente el significado de la palabra ‘resiliencia’.

(P): ¿Qué destacas de la asignaturas que impartes en el Máster: Práctica administrativa?

(R): Es relevante que los alumnos conozcan que en un Estado de Derecho los poderes públicos, y señaladamente la Administración, son responsables de los efectos patrimoniales de su actuación, por cuanto la consecución del interés general no puede realizarse a costa del sacrificio especial o singular del patrimonio de un administrado o grupo de administrados. La indemnización sirve para que el individuo no se convierta en un medio de la Administración para la consecución de sus fines.

Igualmente, es relevante que los alumnos conozcan los conceptos fundamentales de la actividad administrativa de fomento. En Andalucía son muchos los sectores económicos que, por su interés para el desarrollo socioeconómico de la región, perciben ayudas o subvenciones para su actividad en la medida en que esta satisface interés públicos relevantes como la creación de empleo, el desarrollo económico sostenible, la mejora tecnológica, la igualdad, etc.

(P): ¿Cuáles cree que son las características que diferencian al Máster Universitario en Abogacía de Loyola Másteres, de otros que se imparten en otras escuelas de postgrado?

(R): Principalmente, la calidad del alumnado y el profesorado, así como el rigor de su programación y organización. Se cuidan todos los detalles. Los excelentes resultados alcanzados no son fruto de la improvisación, sino de un trabajo excelentemente planificado y ejecutado.

(P): ¿Cuáles serán los principales retos a los que tendrán que enfrentarse nuestros estudiantes cuando comiencen sus prácticas profesionales?

(R): Una fuerte competencia que demanda profesionales mejor formados y más motivados para adaptarse a un entorno profesional que cambia rápidamente. Cada vez son más las competencias necesarias para ejercer exitosamente la profesión de abogado (además de las clásicas, como la formación técnica, los idiomas, los valores éticos o las habilidades comerciales) como la comunicación, el trabajo en equipo, la adaptabilidad, la gestión del tiempo o las técnicas de negociación.

(P): ¿Qué recomendación le darías a los estudiantes del Máster Universitario en Abogacía, que te hubiese gustado recibir cuando comenzaste a trabajar?

(R): La búsqueda de la excelencia. Deben aspirar a ser ‘los mejores especialistas’ en alguna materia o práctica del Derecho, para lo que es necesario mucho esfuerzo y un proceso constante de actualización. La formación no acaba nunca.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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