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Ana Hernández Román, docente en el Dpto. de Economía; Gabriel Pérez Alcalá, rector de Loyola Andalucía; Fátima Bouighejd, alumna de Psicología; Pedro Caldentey del Pozo, director del Dpto. de Economía; y María del Carmen López Martín, docente en el Dpto. de Economía (de izquierda a derecha).

Economía Experimental en las aulas de Loyola para detectar Redes

Desde el Departamento de Economía de la Universidad, se ha decidido apostar fuertemente por la Economía Experimental y abrir nuevos campos de investigación. Pieza fundamental en este entramado es el trabajo de Pablo Brañas-Garza, docente e investigador en Loyola Behavioural Lab, dedicado a la Economía Experimental y del Comportamiento.

La Economía Experimental estudia el comportamiento económico de las personas teniendo en cuenta cuestiones como la envidia, la empatía, o la falta de autocontrol. Esta ciencia experimental ha permitido ir separando los mercados en sus múltiples piezas para entender, por ejemplo, por qué surgen burbujas en las bolsas de valores.

Según Pablo Brañas, «en los experimentos de Economía, los sujetos se enfrentan a un problema de decisión que tiene una respuesta no necesariamente correcta, pero sí una respuesta de la cual pueden extraer información«.

Economía Experimental para detectar Redes

El fenómeno de la influencia social es conocido por todos nosotros. Existe un gran número de experimentos en Psicología Social que demuestran cómo los comportamientos de alguien influyen en el comportamiento de un grupo. De esta manera, todos los estudiantes de primer año de los diferentes Grados de Loyola han realizado un experimento para conocer quién es el más ‘influencer’ dentro de la clase.

Para ello, se les ha hecho entrega de cinco boletos con el objetivo de elegir a cinco personas del aula para detectar en qué persona recaía ese título de ‘influencer’, sin poder escogerse a uno mismo. Este se les ha brindado a las personas con las que uno/a mantiene más confianza, una mejor relación, dentro de la clase. Además, se han realizado preguntas como ‘¿Quién es el más central de ese grupo?’ para completar la información dada anteriormente. Finalmente, se han observado los resultados obtenidos; en este caso, la alumna Fátima Bouighejd, alumna del Grado en Psicología en Córdoba, resultó ser la ganadora de dicho experimento.

Pablo Brañas-Garza, en temas de aversión al riesgo

El docente e investigador señala que se ha trabajado con temas de aversión al riesgo, que está relacionado con las denominadas preferencias (elementos muy profundos de la Economía Científica). No obstante, Brañas-Garza también ha aplicado la paciencia por el mundo con la idea de subastar el tiempo. Por lo que estos tipos de experimentos permiten medir cuestiones que no son observables.

Por otro lado, se ha estado realizando preferencias de descuento con el pueblo Gitano de Granada, en el cual tienen extracciones aleatorias de pueblos grandes, y se coge a 50 personas gitanas y otras 50 no gitanas al azar para medirle justamente las preferencias. Además, actualmente, existen personas que están haciendo lo que se llama como poblaciones especiales e intervenciones; es aquí donde se establece la conexión con la Fundación ETEA (relacionado con la pobreza).

Para llegar a saber si medir la paciencia tiene sentido, si es útil, se escoge de destino a Latinoamérica, a Colombia. De este modo, Pablo se plantea lo siguiente: ¿mucho de lo que funciona o no funciona de los proyectos, programas enormes del Banco Mundial de Latinoamérica (como PROGRESA), es con gente paciente? Sí, funciona con este tipo de gente.

Pablo Brañas-Garza, docente e investigador en Loyola Behavioural Lab

Experimento con aporte monetario entre Gitanos y Payos

Entre las investigaciones y experimentos realizados por Pablo Brañas-Garza se encuentra el de llevar al laboratorio el conflicto de una sociedad polarizada como la del sur de España, entre gitanos y payos. El experimento se realizó a través de un juego con 320 participantes, en el que cada uno tenía que decidir entre hacer un aporte monetario a un fondo común, o bien quedarse con parte del dinero. Después, se les mostraba lo que todos los demás habían hecho y, finalmente, debían castigar a aquellas personas que les pareciera que habían obrado mal con dicho dinero (este castigo también era monetario).

Todo esto poseía el fin, el objetivo, de descubrir si los gitanos amonestaban más a los gitanos o a los payos, y viceversa. Aparte, en este experimento, existían dos castigos: el pro-social, es el que se hace por razones morales, y el antisocial, es el que se realiza por razones competitivas (cuando se sanciona por resentimiento a alguien que no ha hecho nada malo; es decir, uno mismo se beneficia en relación con el otro).

Fátima Bouighejd, ganadora del experimento

Recientemente, Gabriel María Pérez Alcalá, Rector de la Universidad Loyola Andalucía, le ha entregado a Fátima Bouighejd, alumna de 1º del Grado en Psicología en Córdoba, el premio valorado en 1.000 euros por el experimento de Economía para detectar Redes realizado por los estudiantes. Cabe mencionar que Fátima ha donado el 20% a la Fundación Prolibertas, cuyo objetivo principal se basa en la lucha contra la exclusión social, atendiendo y ayudando a todo tipo de personas que padezcan algún tipo de necesidad o se encuentren en situación de riesgo de exclusión, careciendo de medios propios para su solución.

Además de esa donación que ella ha hecho, los demás estudiantes premiados han ostentado la posibilidad de donar una parte de la gratificación que han recibido por el experimento. Esas concesiones también se han efectuado. En concreto, la cantidad de 1.355 euros ha sido repartida entre las siguientes organizaciones: Cáritas, Manos Unidas, Entre Culturas, y Ayuda en Acción.

Autor

Carlos Cánovas

Estudiante del Grado en Comunicación de la Universidad Loyola Andalucía. Alumno becado por el Servicio de Comunicación y RRII.

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