Crisis de solidaridad, solidaridad ante la crisis es el documento de propuestas para mejorar el bien común de la Compañía de Jesús.

Crisis de solidaridad, solidaridad ante la crisis.

La Congregación General 35 de la Compañía de Jesús, en su decreto 3º, invitaba a los jesuitas a “que nos comprometamos en tender puentes entre ricos y pobres, estableciendo vínculos en el terreno de la incidencia política, para la colaboración entre aquellos que detentan el poder político y aquellos que se encuentran en dificultad de hacer oír sus intereses”.

Entre las vías que a que han recurrido los jesuitas españoles para responder a esta invitación se encuentra la de hacer públicos algunos documentos que tienen esa doble función: compromiso institucional e incidencia política.

Algunos precedentes

Ya en octubre 2011, con motivo de las elecciones que se celebrarían un mes después, las organizaciones sociales de la Compañía de Jesús en España tomaron posición en un documento: Crisis prolongada, solidaridad reforzada. Reflexiones y propuestas de las obras sociales de los jesuitas ante las elecciones del 20-N.

Con él querían llamar la atención sobre algunos problemas sociales y generar una reflexión y debate públicos en el marco de la campaña electoral.

Casi dos años después fue el sector universitario (UNIJES). En este caso se hizo pública una declaración, Por la regeneración democrática de la vida pública en España (julio 2013), para orientar lo que la Compañía hace en sus centros universitarios, pero también con propuestas para una mejora de nuestra convivencia pública.

Un nuevo documento: su gestación

Esa doble experiencia está en la base de una nueva iniciativa, que ahora ha implicado a todos los sectores apostólicos de la Compañía de Jesús en España (social, pastoral, educación no universitaria y educación universitaria) y que ha sido coordinada desde la Comisión provincial de incidencia, constituida por: Luis Arancibia, Enrique López-Viguria, Ángel Arenas sj, Daniel Izuzquiza sj y Elena Rodríguez Avial.

El documento Crisis de solidaridad, solidaridad ante la crisis, que se ha hecho público recientemente, se inscribe en la Opción 8 del Proyecto Apostólico de la nueva la Provincia de España: “Promover una ciudadanía comprometida, responsable, participativa y una sociedad solidaria y justa”.

Como en los casos mencionados, también ahora se busca estimular la reflexión, el discernimiento y el compromiso. Sus destinatarios son, ante todo, los jesuitas españoles, sus instituciones y  colaboradores. Pero el documento pretende llegar a toda la sociedad española como un llamamiento al diálogo y a la búsqueda en común.

¿Por qué ahora? El contexto en que el documento se concibió y ha sido elaborado es el año 2015. La ocasión para ello era obvia: la crisis económica y social que, no sólo ha producido un considerable desencanto y desesperanza en nuestra sociedad, sino que ha generado una fractura que pone en riesgo la cohesión social pero también algunas iniciativas novedosas de participación ciudadana y política.

Se quiso implicar en su preparación a quienes habrían de ser sus principales destinatarios. Para ello se preparó un primer documento, distribuido en febrero de 2015 entre las comunidades de jesuitas y numerosos colaboradores de sus instituciones, a través de las Plataformas Apostólicas Locales y Territoriales.

Simultáneamente había iniciado su trabajo la comisión encargada de redactar el documento, que ha estado formada por Ildefonso Camacho sj, Daniel Izuzquiza sj y José Ignacio García sj. Un primer borrador de éste se sometió a la consideración y crítica de de unas 40 personas procedentes de todos los sectores implicados, que se reunieron en Madrid el día 7 de mayo de 2015. Con las ricas aportaciones de este encuentro se reelaboró el texto hasta su versión final.

El texto final ha sido hecho público con una carta de presentación del P. Provincial de España, que lleva fecha de 14 de octubre de 2015, dirigida “a los jesuitas y colaboradores en la misión compartida”.

En ella se hace esta invitación: “Os invito a leer y rezar el documento. En lo que podáis, difundidlo entre todas las personas que forman parte de la familia ignaciana. Nunca como ahora, nuestro Señor nos hace su llamamiento a ser prójimos de quienes hoy experimentan abandono en una sociedad que levanta demasiados muros infranqueables. Esos muros sólo los puede cruzar el don divino de la solidaridad humana”.

El enfoque del documento

El documento quiere llegar a una sociedad que es plural en sus convicciones. Por eso emplea un lenguaje y un tipo de análisis no explícitamente religioso y cristiano. Pero su inspiración última es cristiana y evangélica, siguiendo las pautas del pensamiento social cristiano.

Concretamente, la categoría de solidaridad, que le sirve de clave interpretativa, procede de la encíclica de Juan Pablo II sobre el desarrollo (año 1987). En ella se define ésta como “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (Sollicitudo rei socialis, n. 38).

Este hacernos todos responsables de todos no es sólo una actitud moral de las personas, sino un principio que sirve para justificar una determinada organización de la sociedad.

Esta solidaridad es la que la crisis parece debilitar. Pero también se puede decir que la crisis es consecuencia de una solidaridad debilitada. Por otra parte, la crisis ha estimulado muchas iniciativas de solidaridad, gracias a las cuales se ha conseguido paliar muchos efectos de esta situación, que de otra forma hubiera sido insostenible para tantos. Esta compleja relación entre solidaridad y crisis es la que está detrás del título escogido para el documento.

El análisis de esta crisis de la solidaridad se hace en cuatro niveles. El primero es el que ocupa más extensión porque es el que nos resulta más cercano: la evolución de la situación española. Se interpreta como una crisis del modelo socioeconómico vigente: el Estado social.

El Estado social se apoya en la solidaridad institucionalizada, que permite que ciertas necesidades de todos sean cubiertas con fondos públicos (con recursos de todos), y no en función de la capacidad económica de cada uno. Con otras palabras, se quiebra la lógica propia del mercado (cada uno tiene lo que está dispuesto a pagar), que es sustituida por la lógica propia del derecho.

Este sistema es el que la crisis está cuestionando. Los recortes en las prestaciones sociales son su mejor expresión. Y además se justifican: no sólo porque los ingresos del Estado han caído, sino porque es mejor que cada uno gaste sus recursos en satisfacer las necesidades que quiera, sin que el Estado le imponga nada. En último término se invoca la libertad individual, sin reparar en lo mal distribuida que está entre todos los ciudadanos.

Pero el horizonte del documento es más amplio. Por eso se atreve a aplicar esta misma clave en otros tres niveles: el de la Unión Europea, tan determinante para nosotros y donde la solidaridad también es ampliamente cuestionada; el de la comunidad mundial, donde las desigualdades que genera el proceso de globalización reclaman respuestas solidarias; el del medio ambiente, donde se exige solidaridad con las generaciones futuras.

Se ha hecho un análisis que quiere ser, a la vez, atento a la realidad (la situación es objetivamente grave, el contexto y las circunstancias han cambiado mucho, hay que huir de soluciones utópicas que sólo conducen a frustraciones), pero atento a la dimensión ética (para no quedarse en el pragmatismo y la resignación ante lo inevitable).

Naturalmente, el texto no pretende limitarse al análisis de la situación y sus causas. En él queda ya apuntado en qué dirección van a ir las propuestas. También aquí se quiere conjugar realismo y preocupación ética. Esas propuestas tienen un doble destino.

Unas se dirigen a la opinión pública: afectan al Estado y sus estructuras, pero también a los ciudadanos; aspiran a hacerse presente en el debate público y político. Otras propuestas van dirigidas a las instituciones jesuitas donde estas reflexiones han nacido: buscan impulsar compromisos personales y colectivos para vivir más solidariamente y construir una sociedad más humana y solidaria.

El documento breve

Desde el principio se era consciente que un análisis riguroso de una situación tan compleja no podía hacerse en pocas páginas, ni era conveniente eludir ciertos aspectos de los problemas que son complicados y exigen huir de los tópicos y las frases altisonantes. Por eso, también desde el principio, se contempló la posibilidad de un texto más breve, más para la difusión. Este texto fue preparado cuando ya el documento estaba concluido.

Hay que subrayar la relación entre ambos. Éste más breve no se entiende sin el anterior, para que muchas de sus afirmaciones y propuestas no resulten sólo expresión de un voluntarismo demasiado ingenuo.

En todo caso, uno y otro quieren ser una modesta aportación desde un colectivo donde son muchos los que ven con preocupación lo que está ocurriendo y creen que ello debe afectar a su vida y a su actividad.

La Compañía de Jesús se siente así, como parte de la Iglesia, empeñada en el anuncio y la construcción del Reino de Dios en sociedades tan secularizadas como las nuestras.

Autor

Idelfonso Camacho S.J.

Presidente de la Fundación Universidad Loyola Andalucía

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