Diálogo islamo-cristiano para el bien común

Por el 20 junio 2016
dialogo islamo cristiano para el bien comun
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En las sociedades de la Europa occidental la presencia de la comunidad islámica ha ido creciendo en los últimos años alcanzando el 6% de la población en algunos países como Francia o entre el 2 y 3% en España.

La alta tasa de natalidad de la población musulmana, en comparación con la media europea, y la llegada de nueva población musulmana a Europa harán crecer más ese porcentaje. Esta situación presenta un auténtico reto para la teología católica: el conseguir poner los recursos de ésta disciplina al servicio de construir una sociedad más justa que pueda integrar una tal diversidad cultural y religiosa.

La profundización en el diálogo religioso y el mayor conocimiento del Islam es, por tanto, una auténtica necesidad para la teología católica hoy.

Diálogo interreligioso al servicio del bien común

En este sentido, hay que pensar el esfuerzo por el diálogo religioso en este contexto, no tanto como un diálogo sobre las bases de las creencias respectiva – lo que normalmente llega por sí sólo –, sino más bien como un esfuerzo por favorecer el que las religiones, en su diversidad, sean una contribución al bien común y no una causa de conflicto.

Lo primero es la necesidad de identificar los puntos conflictivos en que es necesario un tal diálogo en nuestras sociedades. Temas como los derechos humanos, la libertad religiosa, la democracia o la mujer, son clave de cara a que el islam pueda vivir en positivo su presencia en las sociedades occidentales.

Es necesario buscar en las propias fuentes religiosas los apoyos para apropiarse plenamente estos valores actuales. El diálogo islamo-cristiano sobre estos valores, a la vez, puede ser una ayuda en nuestras sociedades para superar una lectura estrecha y secularizada de ellos.

Un método: La correlación crítica mutua de David Tracy

De cara a pensar este necesario diálogo islamo-cristiano tenemos un marco metodológico en el pensamiento del teólogo norteamericano David Tracy. Tracy desarrolló su modelo de correlación crítica mutua entre fuentes para sistematizar el diálogo entre la teología y las ciencias sociales de cara a fundamentar una teología pública.

Al final de su obra The Analogical Imagination ya apuntaba a la idea de aplicar este mismo método al signo de los tiempos actual que es el pluralismo religioso. Tracy propone así correlacionar críticamente los símbolos y relatos religiosos de las religiones en diálogo para que cada una pueda profundizar en su propia tradición a la luz de la otra.

Para Tracy, todo esto adopta la forma del “va y viene” de una conversación entre las dos tradiciones religiosas. Hay un primer movimiento de exposición al otro y su tradición, para luego hacer un segundo movimiento de auto-afirmación volviendo a la propia tradición.

La metodología que propone Tracy es sugerente y respetuosa de las tradiciones, sin embargo puede pecar de ingenua frente a la enorme complejidad de un diálogo tan delicado como es el islamo-cristiano. Por ello, creo que la “conversación hermenéutica” entre tradiciones que propone Tracy debe ser complementada con dos puntos.

En primer lugar, hay que establecer un límite al contenido sobre el que puede versar una tal conversación, ese límite serían los derechos humanos y la dignidad humana que éstos implican. En segundo lugar, habría que dar una dirección a esa conversación para hacerla fructífera. Esa dirección sería el bien común de todos los miembros de la sociedad, tanto cristianos, como musulmanes, como no creyentes u otros.

El diálogo interreligioso, un reto inaplazable

Propuestas como ésta de Tracy, se vuelven hoy en día imprescindibles a pesar de lo muy germinales que son. Son expresiones del esfuerzo de la teología católica por asumir el reto histórico que se le presenta en las sociedades occidentales, reto agravado con el terrorismo yihadista actual.

No aceptar un reto así confirmaría el prejuicio de muchos sobre la insignificatividad de la teología, o, lo que es peor, sobre las religiones como causa de violencia.

Gonzalo Villagran SJ

Gonzalo Villagran SJ

Gonzalo Villagrán, jesuita, licenciado en ADE y doctor en teología. Profesor en la Facultad de Teología de Granada. Su empeño es llevar la teología al debate público y enriquecer éste con la sabiduría de la fe. Le preocupa la voz de la Iglesia en la sociedad pluralista y el diálogo interreligioso.

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