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Juan José Almagro, durante su intervención.

Decálogo Ético, por unas organizaciones responsables, transparentes y solidarias

“Si el capital se vuelve impaciente, el directivo se vuelve indecente. La desigualdad y la corrupción se han situado entre nosotros y forman parte de nuestro paisaje, la crisis nos ha instalado en el cortoplacismo y ha hecho que nos olvidemos de las personas y de los valores”. Así de rotundo se ha mostrado Juan José Almagro, uno de los autores del “Decálogo Ético de Empresas para Directivos” que se ha presentado hoy en el Campus de Sevilla de la Universidad Loyola Andalucía, en el marco del programa “Líderes para el Mundo”, que se desarrolla como formación transversal para los alumnos de postgrado.

Juan José Almagro ha lamentado que la responsabilidad social hoy no sea una prioridad para las empresas, y ha asegurado que la RS es una forma de concebir la función social de la empresa en la nueva sociedad, que debe llevar a que las personas vuelvan a ser el centro de las organizaciones, y a que se recuperen formas de conducta como la “competencia, la prudencia, la reputación, el sentido de la responsabilidad, la cultura del esfuerzo, la transparencia, la austeridad y el espíritu de servicio”.

El decálogo es un compendio de propuestas que pretenden contribuir a la formación de las organizaciones responsables, comprometidas, transparentes y solidarias que la sociedad actual demanda, “porque está necesitada de buenos ciudadanos y de dirigentes honestos y competentes”.

El Decálogo Ético

1- Si legítimamente aspiras a desempeñar una función directiva, sea la que fuere, hazlo con integridad desde una responsabilidad que debes asumir voluntariamente y solo si atesoras la necesaria capacidad para desarrollarla.

2- Esfuérzate por respetarte y respeta sin exclusiones a los demás, singularmente a los stakeholders de tu organización y a las personas que de ti dependan. Procura estar siempre bien informado y aprende a comunicar, es decir, a involucrar a todos en el proyecto común.

3- Fórmate y aprende sin excusas cada día, y ayuda a implantar en tu organización procesos innovadores y de aprendizaje y capacitación colectivos. La educación es un proceso que nunca se agota ni puede convertirse en un privilegio.

4- Practica la delegación, siempre necesaria; es decir, dale a cada persona la oportunidad de hacer las cosas que sabe y tiene que hacer, y para las que esté preparada. Si no lo estuviese, pero confías en su capacidad profesional, promueve su formación. En las organizaciones es imprescindible democratizar el conocimiento.

5- Trabaja para hacer más productiva y eficiente a tu organización creando estructuras ágiles y bien definidas, adecuando las ya existentes y situando a cada persona en el lugar que, sin favorecer a nadie, por su talento y méritos le corresponda.

6- Promueve y ayuda en la implantación de políticas de conciliación e igualdad. No basta con el mero cumplimiento de las leyes. Contribuye a liderar un cambio cultural en el que se implique a toda la organización velando para que la desigualdad no se instale en el seno de la empresa.

7- Practica la humildad y el espíritu de servicio porque el cargo no es de tu propiedad. Y recuerda que tu principal obligación es ser leal y comprometerte sin excusas con tu organización, creando valor y haciéndola sostenible. Los hombres y mujeres directivos tan solo son depositarios de un patrimonio y, en primer lugar, sus responsables.

8- Practica y enseña la cultura del trabajo, el esfuerzo y la decencia. La prudencia y la equidad en las retribuciones y en otras condiciones laborales es una exigencia ineludible. Aprende a renunciar y a ser austero, y recuerda que lo financiero debe ser siempre un medio y nunca un fin.

9- Promueve el comportamiento ético en el diario quehacer de tu organización, es decir, la búsqueda permanente de valores y normas aplicables a un aquí y ahora. La ciudadanía exige hoy a las empresas y a las instituciones, y a sus dirigentes, que junto a la necesaria búsqueda de resultados, y además de practicar la transparencia y el compromiso solidario, se rijan por criterios de utilidad social y de servicio público.

10- Para que crean y confíen en ti, compórtate ejemplarmente: Di lo que debes y haz siempre lo que dices.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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