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El director general de Entreculturas, Daniel Villanueva SJ.

Daniel Villanueva SJ: “La tecnología ofrece a la Compañía grandes posibilidades de articulación y respuesta conjunta a problemáticas cada vez mayores”

La Fundación Entreculturas es la ONGD jesuita que defiende el acceso a la educación como medio de cambio social, justicia y diálogo entre culturas. Su director general es Daniel Villanueva SJ, un joven jesuita que participó el pasado año en la XXXVI Congregación General (CG 36) desarrollando un papel fundamental en la Comisión de Comunicación, formada por Patrick Mulemi, de la Curia General; el italiano Flavio Bottaro y el canadiense Pierre Bélanger. Hace unos días visitó el Campus de Sevilla de la Universidad Loyola Andalucía, con motivo de la Ceremonia de Investidura de la sociedad de honores de universidades jesuitas ‘Alpha Sigma Nu’ del que fue padrino de la Promoción.

(P): Recientemente se cumplieron 28 años del asesinato en El Salvador de Ignacio Ellacuría, un hecho que está muy ligado al origen de su vocación. ¿Por qué? 

(R): El asesinato de los mártires de El Salvador para mí fue uno de los puntos clave de mi historia en los que puedo entender el origen de mi vocación. Recuerdo perfectamente el año 89. Estaba en el colegio, en primero de bachillerato, y descubrí que en mi época había gente dando la vida por la justicia que brotaba del Evangelio. Fue una absoluta sorpresa que transformó para siempre el concepto de lo que yo entendí que se podía hacer con la vida, por así decir, gracias a estos compañeros mártires de El Salvador.

Comprendí que puedes hacer muchas cosas con tu vida, inclusive darla y desde ese momento empecé a contemplar posibilidades que jamás se me habían puesto delante, como por ejemplo, la de sumarme a tantas personas que estaban entregando su vida por temas de Justicia Social o, en este caso, también muy vinculadas a la experiencia honda del Dios de Jesús que de alguna manera poco a poco fue cogiendo fuerza en mi interior hasta el punto de convertirse en la razón de fondo para apostar toda mi vida a vivir como jesuita, siguiendo el ejemplo de estos compañeros mártires de El Salvador.

“Ellacuría es ejemplo de coherencia y radicalidad de la entrega de la propia vida por la historia y la libertad de un pueblo concreto, en este caso, el salvadoreño”

(P): ¿Qué podemos aprender de la figura de Ignacio Ellacuría?

(R): Ellacuría fue un maestro en muchísimos campos a nivel intelectual y académico especialmente. Recuerdo perfectamente que le hicieron una entrevista en Barcelona antes de volverse, días antes de ser asesinado, y en esa entrevista le preguntaban si no era consciente de que corría un riesgo para su vida. Recuerdo perfectamente que él respondió que no comprendería no volver a estar junto con el pueblo salvadoreño en los momentos más críticos de la guerra civil.

Para mí, escuchar esta entrevista una vez que se supo que efectivamente fue asesinado al volver a El Salvador y saber que él era plenamente consciente del riesgo que corría, y ver la opción que tomó debido a su compromiso con la gente con la que estaba entregando su tiempo y su historia, ha sido algo imposible de olvidar. Si me preguntas ¿qué se puedes aprender de Ellacuría?, para mí la coherencia y radicalidad de la entrega de la propia vida por la historia y la libertad de un pueblo concreto, en este caso, el salvadoreño.

“El principal reto que tenemos por delante es cómo construir una ciudadanía global verdaderamente abierta a la diversidad y a la pluralidad”

(P): ¿Cuáles son los retos que tiene en estos momentos ‘Entreculturas’?

El principal reto que está abordando Entreculturas este año tiene que ver con incorporar de alguna forma el discurso de la acogida y la hospitalidad en nuestra sociedad española. Creemos que así como llevamos muchos años trabajando la dinámica de educación en emergencias, y también de alguna manera trabajo en campos de refugiados en temas educativos, es nuevo en la España de los últimos dos años el intento de trabajar la necesidad de la acogida de población refugiada inmigrante extranjera en nuestro país para comprender de alguna manera que es la única forma que tenemos de construir una sociedad sostenible, justa y digamos a futuro con la que podamos platear algún tipo de proyección futura de esta humanidad.

Para mí ese sería el principal reto que tenemos por delante que sería cómo construir una ciudadanía global verdaderamente abierta a la diversidad y a la pluralidad de culturas, identidades, y también religiones que de alguna forma nos asegure la construcción, como decía, de una sociedad pacífica, justa y sostenible.

(P): La globalización y las nuevas tecnologías han hecho del mundo un lugar más ‘pequeño’ ¿Cómo afecta esto a la Misión de la Compañía?

(R): Las nuevas tecnologías en la Misión de la Compañía lo que nos abren son posibilidades sin duda alguna, la capacidad de poder comunicar de manera inmediata y de conectar la inmensa red de instituciones y de distintos apostolados que tenemos en el mundo nos abre a capacidades de acción colectiva de agencia internacional que antes eran inalcanzables para la Compañía de Jesús, yo sólo veo posibilidades donde hasta ahora teníamos grandes capacidades instaladas en instituciones y en territorios ahora lo que tenemos son grandes posibilidades de articulación y respuesta conjunta a problemáticas que son cada vez mayores, eso en parte, es gracias a la tecnología de la información y de la comunicación.

(P): En la pasada Congregación General fuiste el encargado de diseñar y aplicar la estrategia de comunicación. Estamos en la era de los medios sociales (Facebook, Twitter, Youtube…) ¿En qué consistió la estrategia? 

(R): Nuestro principal reto en la Congregación General era lograr mantener la tensión informativa más allá de la elección del nuevo Padre General que era lo que todo el mundo estaba esperando, cuando en realidad en una Congregación hay muchísimo más diálogo y debate apostólico sobre la vida y la Misión de la Compañía de Jesús que se desarrolla justo una vez que ya se elige al nuevo Padre General. Por eso, nuestra estrategia principal era ir recorriendo temáticas relacionadas, primero con la vida del nuevo Padre General y luego con temas de Misión y de Compañía de una manera fresca, actualizada, continua, casi casi dando la sensación de que estábamos comunicando en vivo lo que estaba ocurriendo en la Congregación General.

“Teníamos que lograr la conexión con el resto del cuerpo apostólico que no sólo son los 16.000 jesuitas que no estaban en Roma sino todo el resto de personas que colaboran con nosotros en la Misión”

De esta forma, podíamos ir trabajando los temas que luego iban a ser parte de los Decretos que se producen al terminar la Congregación, por así decir nos entendíamos como el canal que trabajaba y fomentaba el sentido de cuerpo a todos aquellos y aquellas interesados en qué es lo que estaba ocurriendo en Roma. Una manera de generar interés, incluso formación y preparación de los temas que luego se iban a tratar en los Decretos y de alguna manera la forma de garantizar una vinculación y una unión de ánimos incluso espiritual con lo que la Compañía de Jesús estaba viviendo.

En Roma solamente había unos 215 jesuitas de todo el mundo y teníamos que lograr la conexión con el resto del cuerpo apostólico que no sólo son los 16.000 jesuitas que no estaban en Roma sino todo el resto de personas que colaboran con nosotros en la Misión y que de una manera genuina estaban interesados e interesadas por saber qué estaba ocurriendo en este momento crucial de la historia de la Compañía en el que de alguna manera se revisan y se ajustan de nuevo los aspectos más de fondo de nuestra Misión adecuándola a los nuevos tiempos.

(P): En una Congregación General, ¿cómo se puede informar utilizando los medios sociales sin desvelar ningún secreto?

(R): Era uno de los principales retos, porque la Congregación por la fórmula que tiene y por el tipo de contenido que se desarrolla no se puede informar de lo que ocurre en la propia Congregación. Por eso yo creo que el arte de los comunicadores era justo ese, poder hablar de los temas de los que se está dialogando en el aula pero sin desvelar el contenido y, de alguna manera, calentando el ecosistema para poder luego recibir las conclusiones o lo que realmente se produce en los Decretos para hacerlo público con posterioridad.

“El reto de los comunicadores era poder hablar de los temas de los que se estaba dialogando en el aula pero sin desvelar el contenido”

Teníamos que dar, por así decirlo, una sensación de falso directo que era suficiente para mantener en engagement con el público pero sin entrar en detalles que pudieran poner en peligro la objetividad y la independencia del discernimiento que estaba ocurriendo dentro del aula de la Congregación.

Creo que ya lo hicimos en el año 2008 en la XXXV Congregación General de los Jesuitas (CG 35) y este año, en el 2016 en la XXXVI Congregación General de los Jesuitas (CG 36) lo volvimos a lograr. Hay mucho interés, la penetración de las tecnologías no lo permite y cada vez más podemos hacer estrategias comunicativas a nivel de cuerpo global.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

Comments

  1. Muy interesante la comunicación global y ojalá pueda llenar el vacío que hay en lo local, con miles de párrocos predicando para bancos vacíos.

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