Cuchillas indignas, puertas al campo

Es como poner puertas al campo que decía el Quijote. Pasan los siglos, pasan las décadas y no entendemos que no hay muros que protejan de la angustia de sobrevivir que siempre encuentra agujeros, escaleras o alcantarillas. Sólo en la ficción de Walking Dead, los refugios funcionan a veces para protegerse de los zombies, pero ya saben que es un truco para prorrogar las temporadas de la serie.

Con esas cuchillas nos hemos sumado  a la galería de la indignidad que han encabezado el muro de Berlín o el muro fronterizo de la frontera entre México y Estados Unidos, al horror de Lampedusa  y a tantas otras barreras inútiles.

La política y la gestión de lo público plantean enormes dilemas. Pero se engañan con sus propias trampas. El lenguaje de la excusa y el despiste es tan intenso que acaban ocultando la naturaleza verdadera de las cosas. Que hay hambre pero el mundo produce alimentos para todo. Que no hay nada que justifique la injusticia de vivir con escasas oportunidades según donde te toca nacer. Que unos promueven las crisis y otros las pagan. Que no es el CO2 sino el modelo desmesurado de vivir de parte de nuestra sociedad.  Que el problema no es que se manifiesten o hagan huelgas sino las razones que sacan a la gente a la calle.

El empeño en justificarse nos deja a nosotros y a nuestros gestores sin energía para atender los problemas. El asunto no es la aglomeración de personas en la frontera de Melilla y su deseo de saltar la valla con cuchillas o tanques. El asunto es por qué están dispuestos a eso antes de quedarse en el purgatorio de la espera o de volver atrás. Las causas están muy bien documentadas. La página de esta universidad recogía hace días la nota del Servicio Jesuita a migrantes: Las concertinas provistas de cuchillas amenazan la vida humana. Como método de contención del paso a través de la frontera, son sencillamente inaceptables: atentan con los derechos humanos más elementales.

Mil cuchillas que pongamos, mil muros que levantemos, nada resuelve un problema que es asunto de equidad y justicia.  La verdad es que esas cuchillas indignas sí que  #ofendenaEspaña.

Autor

Pedro Caldentey

Pedro Caldentey del Pozo es Director del Departamento de Economía y profesor de Economia Aplicada de la Universidad Loyola Andalucía. Es especialista en economía del desarrollo e integración regional comparada.. Es Director del Máster de Investigación en Desarrollo Inclusivo y Sostenible de la Universidad Loyola Andalucía. Es investigador y Vicepresidente del Patronato de la Fundación ETEA. Es patrono de la Fundación Entreculturas y Secretario de la Junta Directiva de Fairtrade Iberia. Ha trabajado en el diseño de políticas de desarrollo con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Unión Europa, CEPAL, OCDE, IICA y los organismos del Sistema de la Integración Centroamericana.

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