Cuatro mitos más que matan la innovación

No pienses que el mito de Moisés, del que hablaba en el anterior post, es el único que encontramos al acercarnos al concepto de innovación. Hay más e incluso más dañinos que el ya mencionado. Por eso es importante derribarlos para que las empresas puedan utilizar la innovación como mecanismo para sobrevivir o todavía mejor, crecer, en un entorno tan complejo como en el que les ha tocado competir.

1. Si tu idea no es brillante, mejor déjalo. Una sola idea, por muy buena que sea no hace que una empresa sea innovadora, mientras que muchas ideas pequeñas denotan un espíritu innovador, tanto en una persona como en una organización. Si buscas un tesoro en una isla, puedes hacer un agujero muy grande en el lugar donde crees que está o puedes hacer muchos pequeños probando en muchos lugares. Además lo de que una idea sea brillante o no es muy subjetivo, y el calificativo no lo debe poner el directivo de turno, sino los usuarios, como veremos en el mito 3.

2. Si no creas un producto o servicio nuevo, no innovas. Seguramente este sea el mito más extendido. Evidentemente la creación de un nuevo producto o servicio se puede considerar innovación, aunque no siempre, pero también se puede innovar en muchas otras áreas. Un nuevo modelo de negocio, nuevos canales de distribución, nuevas formas de tratar con los clientes o nuevos procesos de negocio pueden hacer que la empresa sea más eficiente, que ahorre en costes o que alcance una mayor intimidad con su clientela, lo que le conducirá a ser más competitiva.

3. Una buena idea se reconoce inmediatamente. Primero hay que preguntarse, qué es realmente lo que consideramos una buena idea. No vale decir que el iPhone es una idea genial cuando se han vendido más de 421 millones de unidades desde su lanzamiento en 2007, pero sí que nos da una pista de lo que caracteriza una buena idea: la aceptación del público. El problema es que cuando se innova no se sabe a priori si a los usuarios les va a gustar o no. Sólo hay que recordar los comentarios jocosos de Steve Ballmer (CEO de Microsoft) cuando Steve Job presentó el primer iPhone y la sensación generalizada de que iba a ser un teléfono de uso minoritario. Por tanto no hay que rechazar ninguna idea por loca que parezca, lo que hay que hacer es contrastarla.

4. Tengo una idea, ¡a por la pasta! Tanto si estás tratando de lanzar una startup como si se trata de un nuevo producto en una empresa ya existente, primero hay que validar la idea antes de buscar recursos para ponerla en práctica. Y además hay que hacerlo rápido, consumiendo los menos recursos posibles. De esta forma es posible probar más ideas y pulirlas hasta que sean del agrado de los usuarios. Como comentaba anteriormente, sería lo de cavar muchos hoyos pequeños y rápidamente en lugar de hacer uno grande y costoso.

Como hemos visto realmente todos los mitos guardan relación, también con el de Moisés, y nos dan pistas de cómo generar un entorno que fomente la cultura innovadora. Pero para eso necesitaremos más post en el blog.

Autor

Jesus Duarte

Pantalla de fosforo verde, discos de 5 1/4 y Turbo Pascal, así fueron los comienzos de Jesús Duarte en el mundo tecnológico. Desde entonces hasta ahora ha sido testigo del gran cambio que las TIC han traído a la sociedad. Docente en la materia y con experiencia en gestión, vuelca ahora su experiencia en el mundo de la innovación con la mente totalmente abierta. Escribe de tecnología en http://www.bitsandhits.info y en Twitter es @bitsandhits

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