Cuando un escritor es un tipo raro

El escritor J.D. Salinger (1919-2010) es conocido, especialmente, por su novela El guardian entre el centenoEl guardián… es una novela corta (de la que os hablaré con detenimiento otro día), que ha sido venerada por legiones de lectoras y lectores desde los años 50, hasta el punto de convertirse en un texto de culto. Y no se puede conocer al Salinger escritor por mucho más, porque apenas publicó un par de libros de relatos con características de lo que se llamó “realismo sucio” (en el que destaca el cuento Un día perfecto para el pez plátano, un ejemplo magnífico sobre cómo utilizar con maestría los diálogos en literatura) y una última novela, nada menos que de 1963, titulada Levantad carpinteros la viga del tejado.

Por lo demás, parece que Salinger era, cuanto menos, “rarito“. La primera extrañeza es que, habiendo cosechado un éxito tremendo con El guardián, dejó de escribir o, al menos, de publicar. Igualmente, se retiró de la vida pública y se dedicó a viajar, a tener líos amorosos (hay una leyenda oscura sobre sus amores platónicos con chicas adolescentes) y a ver cine en su casa. Para hacer más grande su aura de persona extravagante, dejó instrucciones precisas a sus herederos para publicar cinco textos entre 2015 y 2020. Así lo explica el periodista @eduardosuarez  en El Mundo al hilo de un documental y una biografía (que edita en España Seix Barral) que se han preparado sobre el escritor norteamericano.

Salinger fue un tipo contradictorio y complejo (y quién no, supongo), con algunos detalles biográficos que, quizá, le llevaron a ser lo que fue y a convertirse en un escritor genial. Un par de curiosidades sobre Salinger:

    • Fue oficial de inteligencia en la II Guerra Mundial y formó parte del desembarco de Normandía
    • Sufrió estrés postraumático y jamás superó los horrores del Holocausto
    • Su primer amor fue Oona O’Neill, la abuela de la actriz Oona Chaplin (Talisa Maegyr en Juego de Tronos)
    • El guardián entre el centeno se tituló originalmente El cazador oculto.
    • Estudió a lo largo de toda su vida el hinduismo Advaita Vedanta.
    • El asesino de John Lennon acababa de comprar El guardián… antes de asesinar al beatle, y quien atentó en los ochenta contra Ronald Reagan citaba esta novela como referencia.

En El guardián entre el centeno Holden Caulfield, un adolescente inadaptado, cuenta su historia en primera persona. Caulfield se ha convertido en un icono de la adolescencia, las dudas, las dificultades para relacionarse con las chicas. Su inadaptación tiene un punto de insociabilidad que causa una gran angustia vital a Caulfield:

“Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de esas”.

Es probable que Caulfield sea, en cierta forma, un espejo deformado del propio Salinger. Como tantos otros escritores, por la herida de la extravagancia, de la inadaptación o del sufrimiento supuraba talento. Mucho talento.

Autor

Juan F. Plaza

Docente e investigador en Comunicación. Profesor de Comunicación Escrita en la Universidad Loyola Andalucía, coordinador del Aula Literaria Loyola y escritor. Mi investigación está orientada al estudio de las representaciones de varones y mujeres en los medios de comunicación de masas. De vez en cuando, escribo para no odiar. Puedes seguirme en Twitter: @woodyplace y en mi blog juanplaza.es

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