El Cristo Varón de Dolores es una obra de Pedro Roldán y una de las más representativas de la Escuela Sevillana.

Cristo Varón de Dolores

La imagen del Cristo de los Dolores, conocido también como Cristo Varón de Dolores, es una de las pocas representaciones de esta iconografía que existen en España.

Esta a la que hacemos referencia se encuentra en el Convento del Pozo Santo de Sevilla. Es una obra llena de simbolismo, que el barroco presentó para mostrar de un modo plástico los frutos de la redención.

Cristo aparece de pie apoyando su pie derecho sobre una serpiente, símbolo del pecado, y el izquierdo sobre una calavera, símbolo de la muerte; con la mano izquierda abraza a una gran cruz, y aunque está coronado de espinas, representa a Cristo ya resucitado, con las llagas en las manos y los pies, y la sangre que mana de la llaga del costado que aparece detrás del brazo derecho, que tiene sobre el pecho.

Es la representación de la victoria sobre el pecado y la muerte por la obra de la redención de Cristo. Es una obra de alto valor artístico, que siempre se había atribuido al gran escultor Pedro Roldán (1624-1699), y que ha sido confirmado en una reciente restauración hecha en 2005, en la que apareció la autoría del escultor.

Valor simbólico del Cristo Varón de Dolores

Fue realizada en torno a 1680, y presenta la perfecta anatomía de las figuras de Pedro Roldán, con unos pliegues en el paño de pureza también de un enorme realismo. El valor simbólico del Cristo Varón de Dolores se encuentra entre los más significativos de las imágenes de pasión de la Escuela Sevillana de Escultura.

La lección plástica de esta obra tiene un gran valor catequético, que sin duda servía como medio de evangelización en los siglos barrocos. Fue colocada esta imagen en la obra de acogida del Pozo Santo, de Sevilla, fundada por María de Jesús Carrillo (1590-1669) y Beatriz Jerónima de la Concepción (1608-1696), Terciarias Franciscanas.

Este Cristo de los Dolores era una lección plástica para todas aquellas personas acogidas en esta casa fundada por ellas, que llegó a ser un centro famoso de caridad en la Sevilla del siglo XVII.

Hasta nuestros días sigue la imagen del Varón de Dolores dando esperanza a todos los que se ven acogidos en el Pozo Santo, como un signo de salvación alcanzado por la rendención de Cristo.

Autor

Fernando García S.J.

Jesuita. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. En 1956 marcha a Japón, en donde es profesor de Historia del Arte Oriental en la Universidad Sophia (Jochi Daigaku) de Tokio. Es Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, y Académico Correspondiente de la de Bellas Artes de Cádiz y de la Real Academia San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez. En 1993 le fue concedida por el Emperador de Japón la cruz de la "Orden del Tesoro Sagrado, con distintivo de Rayos Dorados y Rosetas". En la actualidad es Delegado Diocesano del Patrimonio Histórico-Artístico de Sevilla.

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