El desarrollo del talento, ya es algo sencillo y natural

Por el 24 noviembre 2015
Desarrollo del talento en la Universidad Loyola Andalucía
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Si de verdad queremos aprender de gestión, simplemente debemos observar la naturaleza. A ella pertenecemos y sus leyes nos aplican en cuanto individuos y como tribu o colectivo. Todo en nosotros y, por tanto, también en nuestro ámbito profesional, tiene un origen biológico cierto.

El mundo natural es, sin duda, una inagotable fuente de ideas de solución para nosotros, especialmente ahora que necesitamos disponer de una alta capacidad creativa para generar soluciones eficaces ante problemas de gestión, cada vez más complejos en un ambiente sumamente competitivo y global.

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que ahora, más que nunca, lograr los resultados, depende del desarrollo del talento profesional de las personas en nuestras empresas y organizaciones. Es en el desarrollo del talento, donde reside la auténtica ventaja competitiva que nos hace lograr mejores resultados en la empresa.

Los continuos avances en biomedicina (especialmente en el campo de la innovación y la multiplicación celular) y de la neurociencia, también nos son especialmente interesantes para entender el “cómo somos y hacemos” y el “cómo podemos mejorar”  ese nuestro ser y hacer.

Quórum sensing

Este conocimiento también nos es útil para entender nuestra forma de ser y hacer en el ámbito de la gestión de nuestros equipos y proyectos en las organizaciones. Incluso los seres más insignificantes como las bacterias, nos pueden enseñar principios y reglas sobre aspectos básicos que deberían inspirar la forma más adecuada de orientar nuestro “ser” y “proceder” en las empresas y las organizaciones en general para ser más eficaces. Las bacterias disponen de un curioso mecanismo llamado “quórum sensing” (detección de quórum).

Este fenómeno del quórum sensing, explicado muy brevemente, consiste en que cada célula (bacteria) lanza una molécula (a modo de “palabra-señal”) que puede ser detectada y entendida por las demás bacterias y, así, contando el número de estas “palabras-señal”, llegan a saber cuántas de ellas están allí.

Las bacterias son capaces de intercambiar información entre ellas para conocer el número que de ellas residen en su comunidad. Y lo bueno es que cuando este número llega al “quórum” necesario para expresar una determinada actividad, inician la colaboración entre ellas actuando como un único organismo multicelular con una extraordinaria eficacia. Eficacia, tanto para lo bueno, como desgraciadamente para lo malo. Es pura técnica.

Como vemos, la naturaleza puede ser un ejemplo de eficacia en esto de la “sincronización”, es decir la perfecta coordinación de las operaciones individuales en los equipos de trabajo, tan necesaria en nuestras empresas y organizaciones. Sin esta propiedad del “quórum sensing”, las bacterias no serían capaces de actuar como un único organismo complejo a la misma altura que otros seres más grandes y poderosos con los que compite por la supervivencia.

Aplicación BRAINN®

La buena noticia es que ya disponemos de la herramienta innovadora para la gestión integrada del talento profesional en la empresa. Me refiero a la aplicación BRAINN® easy solutions innovation, que basa el sistema de desarrollo del talento de las personas en un enfoque decidido de TTM (“Total Talent Management”).

BRAINN® ha sido concebida para asegurar de forma completa, sencilla, práctica, visible y definitiva, la capacidad del desempeño individual y conjunto de los equipos de trabajo hacia los resultados. Y lo hace de una forma natural y continua. Todo se explica en el BRAINN book, que es la guía del sistema.

Las bacterias, como cualquier ser vivo hace muchos, muchos años, que participan a rajatabla y sin rechistar de las leyes biológicas de la sinergia, a partir de la funcionalidad requerida para ello perfectamente desarrollada en cada individuo.

Es la sinergia, tal como hemos podido comprobar, la que hace grandes y poderosas a las bacterias, a pesar de ser tan pequeñas y aparentemente simples. Es la capacidad de operar colectivamente en perfecta sincronización lo que permite a las bacterias sobrevivir siendo tan poca cosa (al menos a la vista), en competencia con seres mucho mayores, más complejos, especializados y eficaces… al menos en teoría. Es una cuestión de talento.

Conrado Miró

Conrado Miró

Profesor Doctor de la Universidad Loyola Andalucía y Socio Director de Aproinn Consultores.

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