Las fases de proceso creativo: preparación, incubación y descubrimiento.

De la cabeza al papel

¿Cómo surgen las historias que aparecen en un relato, en una novela…? Y más importante aún, ¿cómo se materializan esas ideas, cómo pasan de la cabeza de un escritor o escritora al papel?

No es fácil de explicar, porque la actividad de escribir, por más que tratemos de “serializarla”, de dividirla en fases que expliquen cómo transformarnos la materia prima intangible que son las ideas en una historia concreta, no se puede equiparar a una cadena de producción.

No cogemos un tornillo en la fase 1, apretamos una tuerca en la fase 2, ensamblamos las piezas en la 3 y pintamos la carrocería en la 4. Por desgracia (o por suerte) eso no va así. O al menos no siempre.

Sin embargo, me gusta cómo explica el proceso creativo Iria López Teijeiro en su libro Claves para convertirte en escritor… Lo divide en cuatro etapas que se acercan bastante a lo que yo experimento cuando escribo: la preparación, la incubación, el descubrimiento y la puesta en marcha.

Fases del proceso creativo

La primera etapa, la de preparación, es para mí la más misteriosa. Es el momento en el que ves, oyes, sientes o imaginas algo que enciende una chispa. “Ahí hay una historia”, piensas. Dice Iria López que a veces no sabes qué contar pero sí tienes claro el tipo de historia o la situación en la que se desarrolla. Algo así me pasa en ocasiones a mí.

La segunda etapa es la incubación. A mí me gusta decir que es el tiempo en el que “rumio” la historia. Iria López dice que se siente como una olla a presión, llena  de información. Y, efectivamente, es algo así. Empiezas a tirar del hilo de la idea que has tenido y entonces todo se complica porque hay que tomar decisiones pronto. Por eso en este momento suelo dejar reposar todo lo que se me va ocurriendo. A mí me va bien hacer deporte, me despeja y me ayuda a clarificarme.

La tercera fase es el descubrimiento. De pronto encuentras lo que estabas buscando, en algún momento se hace la luz y, ya sí, sabes por dónde tirar, qué dirección quieres tomar para llevar tu historia. ¡Ojo!, no quiere decir que todo esté absolutamente claro. La mayoría de las veces vas tomando decisiones sobre la marcha. Pero al menos sabes cómo quieres jugar el partido.

Finalmente, hay que escribir, desarrollar la idea, darle un traje que le siente bien. Cuántas veces la pifiamos en este punto. Hemos tenido una idea estupenda, sabemos que tiene posibilidades pero… no acertamos con su desarrollo. Y para solucionar este problema, para lograr pasar todo ese enjambre de ideas de la cabeza al papel, solo conozco una técnica: escribir, borrar, volver a escribir.

 

Autor

Juan F. Plaza

Docente e investigador en Comunicación. Profesor de Comunicación Escrita en la Universidad Loyola Andalucía, coordinador del Aula Literaria Loyola y escritor. Mi investigación está orientada al estudio de las representaciones de varones y mujeres en los medios de comunicación de masas. De vez en cuando, escribo para no odiar. Puedes seguirme en Twitter: @woodyplace y en mi blog juanplaza.es

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