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El escritor y profesor de la Universidad Loyola, Fernando Iwasaki.

Ciencia + Comunicación = Propagación

El escritor Fernando Iwasaki, profesor del Departamento de Comunicación y Educación la Universidad Loyola, nos habla sobre la importancia de la divulgación científica. ¡Mucho ánimo a todos con la cuarentena!

Ciencia + Comunicación = Propagación

En estos días en los que imagino a todo el mundo pues, atendiendo a los estudiantes online y estando con la familia y por supuesto leyendo. No voy a infligirles recomendaciones literarias.

Hoy me gustaría hablar de ensayos y sobre de los ensayos de divulgación científica, porque creo que la ciencia nos ha mandado señales desde hace muchos años y, probablemente, no las hemos sabido entender. Un primer libro que quiero comentar es este libro de Thomas Friedman, ‘Gracias por llegar tarde’. La portada es muy mala, yo lo reconozco, pero es un libro extraordinario. Yo lo he leído con gran avidez. Es un libro sobre como la tecnología, la globalización y los cambios medioambientales van a transformar el mundo, y por supuesto, van a influir en las agendas políticas de los próximos años. Es un libro que explica de una manera extraordinaria el fenómeno del Antropoceno, que es un concepto que serviría para que muchos negacionistas de lo que ocurre con el medioambiente hoy en día, sean capaces de comprender lo que está ocurriendo, y qué factores influyen es estos procesos. Es un libro extraordinario y sin embargo, Thomas Friedman no es un científico. Thomas Friedman es un periodista, es un escritor, ha ganado tres premios Pulitzer y este libro, lo publicó Deusto Ediciones, y lo recomiendo encarecidamente a todos nuestros especialistas en Relaciones Internacionales, en Derecho, en Ingeniería. Creo que es un libro extraordinario.

También quiero dedicarle unas palabras al historiador, al joven historiador israelí, Harari porque se dio a conocer con dos libros que han sido muy celebrados: ‘Sapiens’ y ‘Homo Deus’, pero yo les quiero hablar de ‘21 lecciones para el siglo XXI’. Cuando lo adquirí, lo adquirí pensando como historiador, en lo estimulante que debe ser pensar de forma prospectiva en el futuro. Y en efecto, Harari aquí nos ofrece 21 temas sobre los cuales deberíamos reflexionar porque van a ser, según él, problemas en los próximos, en las próximas décadas. Por supuesto, habla del trabajo, de la crisis, de la pérdida de libertades, de las guerras, de los cambios en el medioambiente, de la postverdad, de la ignorancia… Es un libro que lo recomiendo, por supuesto, a todos los compañeros del Departamento de Humanidades, de Derecho, de Comunicación.

Y, el tercer libro, es un libro que me van a perdonar que no les muestre el ejemplar, lo adquirí para leerlo en el iPad, se titula: ‘La humanidad amenazada: gobernar los riesgos globales’, es un libro de 2011 que tiene como editores a Daniel Innerarity, que es otro periodista, navarro, y al exministro Javier Solana, un político. Ellos han sido capaces de reunir en este libro a una serie de especialistas, académicos casi todos, para que hablen sobre las situaciones de riesgo que puede enfrentar la humanidad en el futuro. Aquí está el terrorismo también; aquí están las migraciones; aquí está el calentamiento global; aquí se encuentran, pues, las dictaduras que amenazan la estabilidad democrática.

¿Por qué les hablo de todo esto? Porque me llama la atención de que ninguno de estos tres autores ha tocado el tema de las epidemias. Ninguno de estos tres autores ha tocado el tema de los riesgos de las enfermedades, de los virus que podrían amenazar a la humanidad. En este libro, y solo en este libro, uno de los autores, porque esta es una obra que tiene varios colaboradores, un profesor de la Universidad de Montreal, Daniel Weinstock, sí tiene cuatro líneas dedicadas a las amenazas de enfermedades como la gripe aviar. Uno pensará: ¿Será que Daniel Weinstock es un científico? No. Es un filósofo, es un profesor de Filosofía que de pronto ha dedicado una pequeña, leve atención, a este tema.

Es decir, que tenemos un libro, colectivo; tenemos una obra que ha sido muy comentada a nivel mundial, y tenemos este libro de Thomas Friedman. Probablemente en las últimas semanas, más de uno de ustedes haya recibido uno de estos mensajes de whatsapp con una reflexión de Harari sobre el coronavirus pero, en todo este libro no hay una atención entre esas amenazas para el futuro que nos hable de enfermedades. Yo quiero relacionar eso con esta imagen. ¿Quién no ha visto a don Fernando Simón trazar estas curvas, estas gráficas que nos hablan del contagio? ¿De donde vienen estas gráficas? ¿Quién fue el que hizo este estudio?

El autor de este estudio, y esta es la gráfica original, se publicó en el año de 2017, en una revista médica científica ‘Morbity and Mortality Weekly Report. Es el número 66, de abril del año 2017. Aquí pueden ver ustedes como en el caso de una pandemia de gripe, aquí hablaban de la necesidad de bajar la curva de contagio. Cuando se desató el coronavirus, bueno, aquí tienen digamos la primera página del artículo. Cuando se desató la pandemia, la epidemia a nivel mundial, el numero de ‘The Economist’ del 28 de febrero, reprodujo esta curva. Reprodujo esta curva, y estamos hablando del 28 de febrero, donde explicaba como podía ser el pico alto de contagio y cómo era necesario rebajarlo.

Bueno, gracias a que esto se publicó en ‘The Economist’ pasaron dos cosas: número 1, el creador de la curva, Drew Harris que, no es un académico, es el responsable de la gestión de la salud pública en Filadelfia donde por cierto está nuestra compañera la profesora Irene García, a quien le mando un saludo; pero, rápidamente Drew Harris publicó en su Twitter un cuadro explicando, y lo ven en una línea amarilla, que era preciso establecer el límite en el cual la atención médica primaria debía ser capaz de gestionar esos contagios. ¿Qué ocurrió con la publicación de ‘The Economist’ y con el Twitter del profesor Harris? Que inmediatamente en los índices de impacto, el artículo fue consultado por muchísimos lectores, concretamente ya va por, al día de hoy, 147.063 pero, por supuesto, las mayores descargas han sido de Twitter, casi 800.

¿A dónde quiero llegar con esto y por qué les traigo este tema? Porque creo que es muy importante que nosotros como profesores universitarios, que estamos muy empeñados y muy concentrados en publicar los resultados de nuestras investigaciones en revistas científicas, no descuidemos la divulgación. No descuidemos las colaboraciones en semanarios, en suplementos, en periódicos, en revistas que alguien pueda leer en un avión, porque son revistas consultadas por muchas personas y yo, desde aquí, quiero defender la dignidad de estas publicaciones. Porque Thomas Friedman es un periodista, porque Daniel Innerarity, es un comunicador, Javier Solana es un político y porque Harari es un historiador. Ninguno de los tres es científico pero han hecho un esfuerzo notable, y lo reconozco aquí, por tratar de compartir sus reflexiones inspiradas en los avances de la ciencia. Para que luego veamos que en menos de 3 días, porque esta foto es del 11 de marzo, y prácticamente todas, todas las sanidades públicas del planeta han empezado a aplicar de una manera tardía este esquema elaborado por un equipo de científicos que en el año de 2017 lo publicara en una revista especializada pero nadie reparó en el, hasta que ‘The Economist’ no lo rescató y por supuesto, cuando el creador de la curva precisó en Twitter como debía trazarse una línea más.

El impacto que puede tener en los medios de comunicación masiva la divulgación científica es esencial, y tenemos grandes profesores en nuestra casa, en Loyola, que se dedican a estos temas y que estoy seguro que lo harían estupendamente.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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