La tecnología Blockchain permite multitud de usos, el más conocido es es la moneda virtual bitcoin.

Blockchain o cómo hackear el sistema

Una de las noticias que más me ha sorprendido últimamente y de forma grata, ha sido cómo un grupo de adolescentes, 17 años, ha sido capaz de desarrollar un producto totalmente innovador. Simple, pues las buenas ideas no tienen que ser complejas, pero con un potencial disruptor importante.

Se trata de Sharge, un dispositivo que se enchufa a una toma de corriente y que permite la recarga de coches eléctricos a cualquier usuario del sistema. Puedes ver la descripción de la idea que hace uno de los fundadores en el siguiente video. Además, puedes comprobar su insultante juventud.

Son varios los motivos por los que el proyecto me encanta: como ya he mencionado, la juventud de los promotores, el uso combinado de varias tecnologías emergentes, como el coche eléctrico, IoT (Internet of the Things) y blockchain. Es sobre esta última tecnología sobre la que quería hablar en este post, principalmente por su capacidad transformadora.

¿Qué es  y para qué sirve blockchain?

Blockchain es un registro, una especie de libro de mayor digital encriptado que está distribuido por miles de ordenadores, cuya información no puede ser borrada y que, por tanto, guarda para siempre lo que allí se registra. Es anónimo y no está controlado por ninguna autoridad. Los datos registrados son imposibles de modificar y son totalmente transparentes.

Aunque el anonimato es una de sus características, cada registro está vinculado a un usuario de manera permanente y el identificador de usuario está asociado a una persona física. Además, aunque se ha intentado, no se puede hackear puesto que cada vez que se verifica un registro se hace prácticamente de forma simultánea en los miles de ordenadores que almacenan el dicho registro, si un dato no concordase con el resto o desapareciera uno de los ordenadores que sirve de almacén del sistema o no pasaría nada.

Por último y no menos importante, no está controlado por ningún estado ni organismo, con todo lo que ello significa. Para unos esto representa un problema, para otros una ventaja incuestionable.

El uso más conocido de blockchain es la moneda virtual bitcoin, que utiliza blockchain para almacenar todas las operaciones financieras que se hacen en bitcoins, con unos costes de transacción prácticamente nulos y sin la intervención de intermediarios. Pero blockchain no sólo permite almacenar transacciones financiaras, se puede usar para registrar cualquier tipo de información aprovechando las características mencionadas anteriormente, es decir, seguridad, fiabilidad y permanencia en el tiempo.

Otros usos que permite son, por ejemplo, lo que se denominan “Smart contracts”, contratos de cualquier tipo que se registran usando blockchain y que de esta forma se garantiza para siempre lo que ahí se indica. Sirve también para registrar bonos, acciones, transferencia de propiedades y bienes, es decir, cualquier tipo de derecho u obligación. ¿Qué papel les queda entonces a los notarios…?

Registro de patentes y de propiedad intelectual es otro uso de blockchain, cualquier empresa podría probar que ha creado un producto con unas características concretas en una fecha determinada sin necesidad de pasar por las oficinas de patentes, con todo lo que conlleva. Basta con vincular documentos que prueben la existencia del producto con dichas características a una transacción registrada con blockchain, así pueden demostrar que fueron los primeros. Esto ya se puede hacer con un servicio como “Proof of Existence”.

¿Y qué decir de los certificados? La Universidad Loyola Andalucía, por ejemplo, podría registrar un certificado de un grado a nombre de una persona con blockchain. Adiós a las falsificaciones.Verificación de identidades, sistemas de votaciones, gestión de derechos de autor… Las posibles aplicaciones son muchas.

Tecnología con potencial transformador

En países industrializados como el nuestro, ya hay organismos públicos o privados que hacen esta tarea, pero con costes que pueden ser elevados tanto en dinero como sobre todo en tiempo. Pero el uso en países donde no existe este tipo de garantías, el uso de blockchain puede permitir un salto en el desarrollo increíble. Como decía al principio, se trata de una tecnología con un potencial transformador enorme.

Pero volvamos a los adolescentes de Sharge para explicar el título de este post. Como sabemos, y ellos lo explican en el video, en España está prohibido comerciar con la energía eléctrica. Evidentemente si tu dejas que un usuario cargue su coche en tu garaje consumiendo energía que luego vas a tener que pagar tú, lo normal es que haya un tipo de compensación, o por lo menos que puedas ir a otro punto de recarga adherido al sistema y que puedas cargar tu coche.

Para ello usan una moneda virtual basada en blockchain que posibilita este intercambio. Por eso hablo de hackear el sistema o, lo que es lo mismo, no le pongas puertas al campo porque me da igual.

Autor

Jesus Duarte

Pantalla de fosforo verde, discos de 5 1/4 y Turbo Pascal, así fueron los comienzos de Jesús Duarte en el mundo tecnológico. Desde entonces hasta ahora ha sido testigo del gran cambio que las TIC han traído a la sociedad. Docente en la materia y con experiencia en gestión, vuelca ahora su experiencia en el mundo de la innovación con la mente totalmente abierta. Escribe de tecnología en http://www.bitsandhits.info y en Twitter es @bitsandhits

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