Agenda

Noticias

Sevilla

Córdoba

Big Data

Aunque el buscador Google se nos presenta como el oráculo de Delfos, un lugar donde se consulta a los dioses, yo no puedo evitar percibirlo como algo más próximo, como un hermano. Un hermano orwelliano, entiéndase.

El origen de mi suspicacia es bastante reciente, ya que durante bastante tiempo fui un admirador incondicional de la apertura y creatividad de la firma estadounidense. Era consciente de que el buscador, al acompañarnos en el trabajo, en casa, en el ocio y finalmente en todas partes a través del móvil, disponía de una ingente cantidad de información con la que podía comerciar, espiar, clasificar, etc. Pensaba, sin embargo, que tales montañas de información, por su origen caótico e impredecible, no podían utilizarse de manera inteligente y efectiva. El único riesgo -creía- era que un espía, humano, se dedicara a leer todos mis correos y búsquedas para formarse un perfil detallado de mi manera de pensar y actuar. Mi irrelevancia, entre siete mil millones de almas, me mantenía a salvo de esta amenaza.

Big Data: la revolución de los datos

No podía estar más equivocado. Los miles de terabytes de información desordenada, aleatoria y caótica con la que nutrimos cada día los buscadores son susceptibles de adquirir sentido y convertirse en una fuente de conocimiento abstracto y de predicción mejor que la de cualquier individuo aislado.

¿Y cómo se produce esta transformación? Mediante la emergencia de las tecnologías Big Data. Bajo esta denominación se esconde una serie de procedimientos de esencia matemática –algoritmos– aplicados masivamente, casi a ciegas, sobre enormes cantidades de datos no necesariamente estructurados. Dichos algoritmos, tienen la virtud de hacer aflorar el valor oculto de los datos, de «hacerlos expresarse». Y lo que es más sorprendente, esto se logra de forma no dirigida, es decir, sin saber a priori lo que se busca.

Existen numerosas aplicaciones de Big Data en nuestro entorno: detección y predicción de epidemias (como hizo Google con el virus H1N1 a partir de registros de búsqueda), atinadas sugerencias publicitarias, selección de nuestra media naranja, orientación en decisiones económicas, etc. En su mayoría son positivas, pero el poder de análisis y predicción que se desata es impredecible, ilimitado, y en esto llegará a ser peligrosamente superior, temo, al juicio de los humanos. Si le parece grandilocuente esta afirmación, no deje de informarse del éxito de IBM en el concurso Jeopardy!. O mejor, para hacerse una idea de la revolución silenciosa que se gesta, una recomendación: el libro Big Data, recientemente escrito por Kenneth Cukier (jefe de datos de The Economist) y Viktor Mayer-Schönberger.

Autor

Fabio Gómez Estern

En este blog el profesor Fabio Gómez Estern, director de la escuela de Ingeniería de la Universidad Loyola Andalucía, despieza la actualidad desde una perspectiva dual: la tecnológica y la humana. En este análisis, basado en ensayos, publicaciones y eventos recientes, se trata de señalar qué productos de la ingeniería son susceptibles de modificar los usos sociales. Más que vaticinios, se aportan preguntas: ¿cómo y a qué ritmo se producirá este impacto?, ¿cómo debemos prepararnos para ello? ¿cuáles son las oportunidades que se abren? ¿Es preciso despertar el espíritu crítico e incluso oponer resistencia a dichos cambios? ¿Es, acaso, posible?

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

Existe una enorme diferencia entre la comunicación interpersonal individual y una comunicación pública.

El teatro de la comunicación

Existe una enorme diferencia entre la comunicación interpersonal individual y una comunicación pública. De ahí que personas con buenas habilidades sociales e, incluso, comunicativas, se sienten incómodas al enfrentarse a un público. Leer más →