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Bebop

Lo más difícil después de escribir un libro es… escribir el segundo. Llevo unos meses de una cierta sequía creadora (sí, definitivamente creo que las clases tienen algo que ver con ello). Como digo, no he escrito mucho, pero algo sí. He terminado un relato muy breve que se titula ‘Bebop’. Me gustaría contaros algo de él porque, especialmente lo que se refiere al título, tiene una historia curiosa detrás.

Es posible que algunos sepáis que el bebop es un estilo musical, un tipo de jazz que se desarrolla en la década de los cuarenta del siglo XX.  Wikipedia dice esto acerca del bebop:

“Al llegar a los años 40, el jazz se encontraba musicalmente en un callejón sin salida. Muchos músicos estaban frustrados por las limitaciones que suponía tocar en grupos grandes y empezaron a buscar formas de expresión nuevas y originales.

La generación más joven del jazz, sobre todo Parker y Gillespie, optaron por reírse abiertamente de las normas. La respuesta de Gillespie al aburrimiento de la rutina del swing fue tocar a un ritmo furioso y llenar el breve solo que se le concedía en la orquesta con tantas ideas armónicas y melódicas como podía”.

Bebop, música con simbolismo

Me gusta la música, casi toda la música. Y me parece que el bebop es un estilo cargado de simbolismo, lleno de energía y creatividad, que surgió deseoso de romper las estrecheces de lo consolidado en la música de los años cuarenta.

Con esa idea he tratado de escribir un relato muy ‘musical’, con un peculiar y poco ortodoxo detective como protagonista (llamado Miles Davis, como no podía ser de otra forma) que tiene las paredes de su habituación empapeladas con fotografías de algunos de los grandes del jazz: John Coltrane, Dizzy Gillespie o Charlie Parker.

Este detective trata de infiltrarse en una banda de narcos que tienen su negocio en los antiguos locales en los que, una vez, tocaron los grandes del jazz y donde ahora, sin embargo, solo suena rap, metralla musical de rima fácil. Miles trata de capturar al jefe de los narcos de la única forma posible en este contexto: improvisando.

Os decía al comienzo que el nombre de Bebop’ escondía una curiosa historia detrás: Charlie Parker explicó con sarcasmo en una ocasión que se llamó bebop a este estilo musical porque aquella palabra sonaba igual que la porra de un policía en el cráneo de un negro cuando entraban a desalojar los clubs en los que se tocaba jazz. Jazz del bueno.

Autor

Juan F. Plaza

Docente e investigador en Comunicación. Profesor de Comunicación Escrita en la Universidad Loyola Andalucía, coordinador del Aula Literaria Loyola y escritor. Mi investigación está orientada al estudio de las representaciones de varones y mujeres en los medios de comunicación de masas. De vez en cuando, escribo para no odiar. Puedes seguirme en Twitter: @woodyplace y en mi blog juanplaza.es

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