Análisis jurídico de cómo fue el juicio a Jesús en el contexto de su época.

¿Fue justo el juicio a Jesús?

Estamos en la cuaresma de 2016 y, ciertamente, me produce gran curiosidad como persona, jurista y cristiano, el poder reflexionar cómo fue el juicio a Jesús, es decir, el proceso seguido contra uno de los “delincuentes” (permitidme la palabra) más determinante de la Historia del Universo y, que aún hoy, 2000 años después, levanta todo tipo de debate social.

  •  Sinceramente, ¿Porqué fue detenido?
  • ¿Qué delitos le son imputados?
  • Al ser juzgado… ¿estamos ante dos procesos distintos?
  • ¿Los testigos de este  juicio serán falsos?
  • ¿Será una revancha y convendrá que muera un hombre por todo el pueblo judío?
  • ¿Sabrán algo de esto en Roma?

Solo os puedo decir que no hay textos legales, judiciales, tan sólo nos podemos basar en escritos como los evangelios y breves estudios de investigación, quizás debido a que, en aquella época, este caso no era tan conocido y no despertó tanto interés para los romanos como pudiéramos pensar.

Pero imaginaros por un momento que hubiéramos tenido la “oportunidad histórica de defenderle”, de estudiar su demanda, de preparar su juicio, de ejercer nuestra profesión de abogado.

¿Qué haríamos? Pues estudiar, analizar, preparar su defensa. Y yo empezaría por analizar.

La importancia del lugar

Jucio a Jesús en JerusalemEstamos en Jerusalén, una palabra que en hebreo se dice Yerushalayim, que significa ciudad de la Paz de Dios, y podemos decir que en ninguna ciudad se ha muerto y matado tanto. Un contrasentido.

Y ¿por qué? Ya que esta ciudad no está en ninguna ruta comercial, nunca tuvo importancia económica, ni estratégica, está de espaldas al mar y es de difícil acceso.

Pero la clave está en que allí David hizo su templo con el candelabro de 7 brazos, allí Mahoma galopó hacia los cielos, allí Caín mato a Abel y allí murió Jesucristo.

Marco histórico y sociopolítico

Por otro lado, analizaría no sólo el lugar, sino el marco histórico y sociopolítico de la época de Jesús para poder ver las circunstancias que rodean al pleito que preparamos. Veamos las claves.

El territorio es Judea, una provincia procuratoria (“campo vencido“) de Roma. Está sometida a la administración de Roma y la justicia correspondía a las autoridades locales. El procurador -nombre que todavía hoy se mantiene en nuestro derecho romano- actuaba de forma supletoria. Así respetaba las costumbres del lugar y sólo intervenía cuando el pueblo le requería.

De igual forma es bueno saber que la capital de Judea era Cesarea Marítima y la capital religiosa era Jerusalén, que se encontraba con dos circunstancias claves, para entender la situación política del momento en que se iba a celebrar el Juicio:

  • Por un lado, era Época de Pascua: un tiempo en el que los fanáticos campaban a sus anchas y era un periodo de insurrección.
  • Y en segundo lugar, una ciudad de unos 20.000 habitantes, en la que podían convivir en aquel momento alrededor de 3 millones de habitantes.

¿Podemos imaginar el caos en todos los sentidos?

Personajes de la época de Jesús

Determinado el lugar de los hechos, otra de nuestras propuestas a la hora de preparar un juicio supone conocer los personajes de la época de Jesús, su importancia y, sobre todo, si alguno de ellos podría servirnos para nuestra defensa.

Así tenemos que referirnos, por un lado, a que el Emperador de Roma era Tiberio César, de quien podemos decir que no nos interesa ya que seguramente no participaría en ningún sentido en nuestro juicio. Ahora bien, no olvidemos que en un momento se argumenta que Jesús habla de “rebelión” cuando dice que el dinero del César es para el César, algo que seguramente creó cierto temor en los dirigentes romanos, ante el miedo de que tuvieran conocimiento de ello en Roma.

El Procurador de Judea era Poncio Pilato, la verdadera autoridad judicial. Dicen que era natural de Sevilla (¡vaya por Dios!); de carácter, astuto, irascible, obstinado, indeciso y con enormes cambios de humor.

En tercer lugar, podríamos hablar del Tetrarca de Galilea, autoridad representada por Heródes Antipas, quien suponía la autoridad política, es decir, el Gobernador de la Zona.

El llamado Pontificado Judío lo ostentaban Anás y Caifás, quienes además eran suegro y yerno. El verdadero pontífice era Caifás, pero Anás, a quien le había sustituido su yerno después de muchos años, estaba enojado con Jesús por el episodio del templo en el que desalojó a los mercaderes, entre otras cosas, y, además, era muy fuerte el vínculo del viejo pontífice, quien aun retirado, ostentaba mucho poder fáctico como autoridad en la zona.

Por último, me gustaría referirme e investigar al Sanedrín. Este órgano, que significa en su traducción literal reunión, era la autoridad local de Judea y, en principio, la clave para la “denuncia” a Jesús.

Podían legislar en materia civil y religiosa, pero nunca en materia penal, lo que se acreditará en nuestro juicio con la imposibilidad de ejecutar lo que luego ocurrió. Su composición: el Sumo Sacerdote, los Escribas y los Doctores en Leyes.

Este órgano tenía su propia guardia de seguridad, compuesta por criados y personas de su servicio, se regía por las sentencias o torot, que emanaban de sus reuniones,  y en cualquier casi eran inapelables.

Y por último, sería interesante conocer que se regía por las siguientes normas:

  • El Talmud
  • La Ley Mosaica
  • Las Normas consuetudinarias o sus costumbres no escritas
  • Las sentencias o Torot, que emanaban del propio sanedrín y sus autoridades
Fases del juicio a Jesús

Con todos estos datos, nos atrevemos a profundizar en el procedimiento seguido en el juicio a Jesús y así poder ver, jurídicamente, las fases de este proceso. Por un lado, podemos hablar de dos juicios paralelos (en la historia esta situación se ha repetido demasiadas veces). En primer lugar, hablemos del proceso judío:

Última cena antes del jucio a JesúsTodo se inició tras la sagrada cena -dicen que en casa de pariente de Marcos, uno de sus seguidores-, de allí se marcharon a orar y a descansar al huerto de Getsemaní.

Fue, en ese momento, cuando se produjo la detención (lo que en Sevilla llamamos “el prendimiento”). Se produjo por criados del Sanedrín que, hasta tal punto no le conocían, que tuvieron que preparar una señal: el beso de Judas.

Tras su detención, trasladaron a Jesús al foro del Sanedrín para ser interrogado por Anás, quién ordenó su detención ¿Podemos hablar de detención ilegal pues no tenía poder legal aunque si fáctico? Posteriormente, fue conducido ante Caifás y el propio Sanedrín.

Por último, en este llamado proceso judío, hablaríamos de cual fue la acusattio o prueba de cargo. En un primer momento, las autoridades judías le acusaron de disturbios por decir “demoleré el templo y lo erigiré en 3 días”; además blasfemaba porque ante la pregunta de “¿Eres el hijo de Dios?” Él contestaba: “tú lo has dicho”. Desde luego, pruebas de cargo que son fáciles de desacreditar y más en un proceso penal.

En un segundo momento, podemos hablar de un verdadero proceso romano, en el que la autoridad que se encuentra en plena conquisat de un territorio hostil, interviene según sus normas y con las siguientes circunstancias a tener en cuenta.

Se produce su entrega a Pilatos una vez detenido, ya que era el responsable del lugar de detención. Y es ahí, donde nuevamente surge un enorme conflicto procesal, ya que Pilatos decide enviarlo para un nuevo interrogatorio ante Heródes Antipas, quien era el responsable del lugar de nacimiento, Nazaret, en Galilea.

En definitiva, se trataba de definir como en cualquier juicio por delito, si la competencia era del “Forum originis” o “Forum aprehensionis”, la competencia según el lugar de su detención o del lugar de donde era natural.

El Gobernador se inhibe del asunto y es, en ese preciso momento, con su comparecencia de nuevo ante Pilatos, cuando ante la duda se le imputa el delito de “Ius Gladii” y se aumenta la prueba de cargo con la circunstancia de que no pagaba tributos y podía ser una amenaza para el imperio (siempre recordaremos la palabra de los testamentos donde refiere “Al César lo que es del César”).

Claves del juicio a JesúsPosteriormente, se produjeron nuevos interrogatorios, incluso de forma absolutamente ilegal se procede al castigo y flagelación (de 120 a 220 latigazos), en un trato absolutamente inhumano con un detenido. Por último, y tras todo ello, lo que conocemos como “Provocatio ad Populum”, Jesús fue llevado a la plaza y ante un “supuesto” jurado, se produjo la provocación por Pilatos de cuestionar si le liberaban a Él o a un preso llamado “Barrabás”.

No obstante, y eso ya es determinante para su “inocencia” y, por tanto, para la defensa jurídica, que se produjo por Pilatos, la decisión de no imputar culpabilidad alguna al detenido y el anuncio de su inocencia. Podemos decir que sus palabras como juez proclamaba que era “inocente”, pero como político sucumbió ante el “temor a revueltas”.

Y, a pesar de todo, se produjo su condena y su Crucifixión con el “Titulus Damniatonis” como exigía la Ley y su sentencia INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudeorum), a modo de sentencia escrita.

Realmente, los delitos imputados a Jesús fueron:

  • Crimen de Laesae Maiestatis: delito contra la autoridad romana o su seguridad.
  • Crimen Soladiciorum: asociación para fines ilícitos.
  • Seditio: delito de causar tumultos  o clamores populares.

Jucio a Jesús de NazaretY no nos queda más que pensar que, si hubiéramos tenido la oportunidad de “salvarle”, nos hubiéramos centrado en su defensa por la vulneración de los sistemas de garantía en los procesos de la época y, por supuesto, en las irregularidades que se produjeron en el juicio de Jesús y que también me gustaría compartir para que tengamos todo “sobre la mesa”:

  • El proceso criminal de la época no se podía iniciar de noche y, si se iniciaba, las normas obligaban a que fuera con declaraciones de testigos por separado y no de forma tumultuaria.
  • La prueba testifical solo se admitía si había dos o más testigos coincidentes en lo que se imputara a cualquier delincuente y la ejecución de una sentencia absolutoria se podía hacer en el mismo día. Ahora bien, si se producía una condena, no se podía ejecutar hasta el día siguiente para poder ver la posibilidad de una apelación, algo que incomprensiblemente no se produjo.
  • Y más errores: ausencia de acusación fundada, arresto ilegal (lo demuestra la reacción de Pedro cuando cortó la oreja de un criado, Malio, y que él no fuera detenido por este hecho, lo que acredita que no ostentaban autoridad para detener), y la famosa ausencia de pruebas que supone la aplicación del conocido Principio in dubio pro reo, en caso de duda se estaría a favor del reo.

Con estos datos, no he querido pretender más que acercarles a un proceso judicial, a la dificultad de la aplicación de la justicia, a la interpretación de la misma y, sobre todo, a que sepamos analizar, como hacemos los abogados, las circunstancias que muchas veces la “balanza” de la justicia se decanta por un lado u otro con más o menos razón, con más o menos justicia. Feliz Cuaresma.

Autor

Francisco Javier Alés

Abogado y Mediador, Director de la Escuela Sevillana de Mediación desde el año 2007, es Asesor y Delegado en Andalucía del World Mediation Forum, y Embajador de la Paz de la Fundación Argentina CERECO. Se incorpora a la Universidad Internacional Loyola Andalucía como Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.

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